España quiere convertir más de 1.000 silos abandonados en enormes baterías térmicas

España y Portugal impulsan un proyecto para transformar antiguos silos agrícolas abandonados en baterías térmicas capaces de almacenar los excedentes de las energías renovables; una solución barata, sostenible y con potencial para revitalizar zonas rurales; el primer piloto arrancará en Extremadura.

España quiere convertir más de 1.000 silos abandonados en enormes baterías térmicas

Publicado: 22/05/2026 08:11

7 min. lectura

Durante décadas formaron parte del paisaje habitual de cientos de pueblos españoles y portugueses. Grandes estructuras de hormigón levantadas principalmente durante los años 50 y 60 para almacenar cereal y apoyar el desarrollo agrícola de la época. Con el paso del tiempo, muchos de esos silos quedaron abandonados, convertidos en enormes esqueletos industriales sin uso y condenados al deterioro. Ahora, una nueva iniciativa quiere recuperarlos para algo completamente distinto: transformarlos en sistemas de almacenamiento energético.

El proyecto, bautizado como THESILO, pretende reutilizar antiguos silos agrícolas de España y Portugal como gigantescas baterías térmicas capaces de almacenar excedentes de las energías renovables en forma de calor. Una propuesta que mezcla transición energética, reutilización de infraestructuras y revitalización rural en un mismo movimiento. Y lo más interesante es que técnicamente tiene bastante lógica.

La iniciativa está impulsada por el Centro Ibérico de Investigación en Almacenamiento Energético dentro del programa europeo Interreg VI-A España-Portugal, con una financiación superior a 1,5 millones de euros. El objetivo inicial es desarrollar y validar esta tecnología en la región EUROACE, que engloba Extremadura y parte de Portugal, una zona donde existen alrededor de 1.050 silos actualmente en desuso.

La idea parte de una ventaja muy sencilla: los antiguos silos fueron construidos para soportar enormes cargas y resistir condiciones extremas durante décadas. Su estructura de hormigón armado ofrece una elevada inercia térmica, algo fundamental cuando se trata de almacenar calor durante largos periodos de tiempo. Lo que antes servía para conservar grano ahora puede servir para acumular energía.

Además, muchos de estos edificios ya están situados cerca de infraestructuras eléctricas, zonas agrícolas o núcleos rurales, lo que reduce enormemente el coste de adaptación. En lugar de levantar nuevas instalaciones desde cero, se aprovecha una infraestructura ya existente. Y eso, en plena transición energética europea, empieza a tener mucho sentido económico.

Una alternativa más barata y sostenible que muchas baterías convencionales

España quiere convertir más de 1.000 silos abandonados en enormes baterías térmicas

El almacenamiento térmico funciona de una forma relativamente sencilla. Cuando existe un exceso de producción renovable, especialmente solar o eólica, esa electricidad sobrante se utiliza para generar calor mediante sistemas Power-to-Heat. Posteriormente, ese calor se conserva en materiales capaces de mantener la energía durante horas o incluso días con pérdidas mínimas.

Más adelante, la energía térmica puede reutilizarse en procesos industriales, calefacción colectiva o incluso para generar electricidad en determinados sistemas híbridos. El gran atractivo es que almacenar calor suele resultar bastante más barato que hacerlo mediante baterías convencionales, especialmente en aplicaciones industriales.

El proyecto THESILO estudia precisamente qué materiales son más adecuados para introducir en estos silos reconvertidos. Entre las opciones analizadas aparecen arena, residuos cerámicos, rocas volcánicas, hormigón reciclado o sales especiales capaces de conservar altas temperaturas durante mucho tiempo.

No es una idea tan experimental como puede parecer. Finlandia, por ejemplo, ya dispone de baterías térmicas basadas en arena capaces de almacenar calor durante semanas para alimentar redes urbanas de calefacción. La diferencia es que aquí el planteamiento va un paso más allá al reutilizar infraestructuras abandonadas que forman parte del patrimonio industrial rural.

España quiere convertir más de 1.000 silos abandonados en enormes baterías térmicas

La primera instalación piloto se desarrollará en la localidad cacereña de Torremocha. Allí se utilizará uno de estos antiguos silos como demostrador tecnológico para analizar el rendimiento real del sistema. Los investigadores evaluarán aspectos como las pérdidas térmicas, la eficiencia energética, el comportamiento de los materiales y la viabilidad económica del proyecto en condiciones reales.

Y eso es importante, porque muchas tecnologías funcionan perfectamente en laboratorio, pero luego aparecen problemas cuando se enfrentan al uso diario, los cambios climáticos o los costes de mantenimiento. Validarlo directamente en un entorno rural aporta mucha más credibilidad al proyecto.

Pero THESILO no quiere quedarse únicamente en la parte energética. La iniciativa también busca generar nuevas oportunidades económicas en zonas especialmente afectadas por la despoblación y la pérdida de actividad industrial. Convertir antiguos silos en nodos energéticos podría atraer inversión, empresas de mantenimiento, servicios técnicos y empleo especializado relacionado con la gestión energética.

Además, reutilizar estas estructuras evita levantar nuevas instalaciones industriales, reduciendo el consumo de materiales y el impacto ambiental asociado a nuevas construcciones. En lugar de demoler y volver a construir, se aprovecha lo que ya existe. Una lógica que cada vez gana más fuerza dentro de las políticas europeas de sostenibilidad.

Todo esto llega además en un momento especialmente delicado para el sistema energético europeo. España está instalando energía solar y eólica a un ritmo récord, pero el almacenamiento sigue siendo uno de los grandes problemas pendientes. En determinadas horas del día, la producción renovable supera la demanda y gran parte de esa electricidad termina desperdiciándose o vendiéndose a precios mínimos.

Aquí es donde soluciones como los silos térmicos podrían jugar un papel importante. No sustituirán a las baterías convencionales, pero sí pueden convertirse en un complemento muy útil para almacenar grandes cantidades de energía de forma barata y descentralizada.

La Agencia Internacional de la Energía lleva tiempo advirtiendo de que el almacenamiento térmico será clave para descarbonizar sectores industriales que necesitan calor constante, como la cerámica, la industria química o la agroalimentaria. Y precisamente España cuenta con muchas zonas rurales donde este tipo de soluciones podría encajar especialmente bien.

Quizá dentro de unos años muchos de esos antiguos silos abandonados que hoy parecen simples ruinas industriales vuelvan a tener actividad. Solo que esta vez no almacenarán cereal, sino energía renovable lista para utilizar cuando más se necesite.

Fuente | Juntaex

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