
Stellantis fabricará modelos de Voyah en Francia para saltarse los aranceles de Europa
Stellantis y Dongfeng preparan una asociación que les permitirá fabricar los coches eléctricos de la marca Voyah en Francia y evitar los aranceles europeos a China; un nuevo paso del grupo europeo en su alianza con China que permite recuperar instalaciones infrautilizadas y añadir más madera a la competencia en Europa.

Stellantis y Dongfeng están ultimando un acuerdo que puede marcar un antes y un después en la estrategia de los fabricantes chinos en Europa. Según Reuters, que cita fuentes cercanas a la operación, el grupo franco-italiano producirá al menos un modelo de la marca premium Voyah en la planta de Rennes, en Francia. Un movimiento que permitiría a Dongfeng evitar los aranceles impuestos por la Unión Europea a los coches eléctricos fabricados en China, y que además daría una segunda vida a una factoría que lleva años funcionando muy por debajo de su capacidad.
El acuerdo contempla la creación de una empresa conjunta controlada en un 51% por Stellantis, siguiendo una fórmula muy similar a la utilizada recientemente con Leapmotor. De hecho, el grupo dirigido por Antonio Filosa está acelerando sus alianzas con fabricantes chinos en un momento en el que necesita recuperar cuota de mercado tanto en Europa como en Norteamérica, mientras que las marcas asiáticas buscan producir localmente para reducir costes y esquivar barreras comerciales.

La elección de Rennes no es casual. La histórica planta francesa llegó a ensamblar más de 400.000 coches al año a principios de los 2000, pero en la actualidad apenas mantiene activa una línea de producción donde se fabrica el Citroën C5 Aircross. La llegada de Voyah permitiría aprovechar unas instalaciones infrautilizadas y asegurar carga de trabajo en una región donde el automóvil sigue siendo un pilar industrial clave.
Para Dongfeng, el salto también es estratégico. Aunque en China es uno de los gigantes estatales del automóvil, su presencia europea sigue siendo muy limitada. En 2025 apenas matriculó 3.210 unidades de las marcas Dongfeng y Voyah en todo el continente. Sin embargo, la presión de la guerra de precios y la caída de demanda en el mercado chino está obligando a los fabricantes a acelerar su expansión internacional, y Europa se ha convertido en un objetivo prioritario.

La marca Voyah representa precisamente esa ofensiva más ambiciosa de Dongfeng. Se trata de su división premium, centrada en modelos eléctricos y eléctricos con extensor de autonomía con un diseño mucho más cuidado, grandes niveles de equipamiento y tecnologías avanzadas. Uno de los últimos ejemplos es el Voyah Courage, un SUV eléctrico que quiere competir directamente contra propuestas europeas y coreanas de gama alta y que ya está a la venta en algunos mercados de Europa.
El Voyah Courage apuesta por una imagen moderna y bastante musculosa, con una carrocería de líneas limpias y una firma lumínica muy marcada tanto delante como detrás. Mide 4.81 metros de largo y ofrece una estética claramente enfocada al mercado europeo, alejándose bastante de los diseños más recargados que tradicionalmente asociábamos a algunos fabricantes chinos.
Utiliza una arquitectura de 800 voltios y contará con versiones de uno y dos motores. La autonomía homologada en ciclo chino supera los 650 kilómetros, mientras que su sistema de carga ultrarrápida es capaz de alcanzar picos de hasta 440 kW, lo que supone que podrá recuperar más de 500 km de autonomía en solo 15 minutos.
China refuerza su presencia en Europa

Todo esto llega en un momento delicado para la industria europea. Los fabricantes tradicionales tienen fábricas con exceso de capacidad y costes cada vez más elevados, mientras que las marcas chinas necesitan instalaciones locales para crecer sin sufrir el impacto de los aranceles. El resultado está siendo una oleada de acuerdos que hace apenas unos años habría parecido impensable.
Stellantis ya anunció recientemente otro movimiento similar junto a Leapmotor para fabricar modelos en España, mientras que grupos como Volkswagen también estudian abrir las puertas de algunas de sus fábricas europeas a fabricantes chinos. Incluso Magna ya produce modelos de Xpeng y GAC en Austria.
La gran diferencia es que ahora hablamos de marcas chinas ensamblando coches eléctricos directamente en suelo europeo con ayuda de fabricantes históricos occidentales. Y eso puede cambiar completamente el panorama industrial del automóvil durante los próximos años.


