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Shenzhen, la «ciudad laboratorio» de China para convertirse en el país con más vehículos eléctricos circulando

La ciudad de Shenzhen, una localidad costera de pescadores al norte de Hong Kong, se convirtió en un laboratorio de pruebas para testar, entre otros aspectos, el aperturismo de la economía china que propuso el líder chino Deng Xiaoping hace más de 40 años. Actualmente, Shenzhen se ha convertido en una de las ciudades más comprometidas con el futuro de la movilidad, que pasa por la electrificación de los vehículos que pasan por sus calles.

Las primeras pruebas comenzaron en el año 2012 con la introducción de 277 autobuses de tracción eléctrica para el servicio urbano. Este plan se fue ampliando en sucesivos años, llegando a duplicarse el número de unidades entre 2014 y 2016. Esta flota de autobuses ha sido financiada por el gobierno chino y las autoridades locales, que han pagado el importe de hasta la mitad del precio de compra.

Los planes para finales de 2018 son la de llegar a la cifra de 16.000 autobuses y 13.000 taxis impulsados por energía eléctrica. Esto elevará a Shenzhen a la ciudad con mayor transporte público movido por electricidad del mundo, llegando a una cuota del 99% de vehículos que utilizan esta fuente de energía. Por la compra de cada autobús, se recibe una subvención de hasta 63.000€, cifra que baja hasta los 17.000€ en caso de aquirir un coche para su uso como taxi. Además, la ciudad ya cuenta con 40.000 puestos de recarga de vehículos eléctricos, que preveen multiplicarse para 2025.

Más de dos tercios de todos los autobuses eléctricos del mundo circulan a diario por las carreteras de China. Según Zhang Longwen, jefe de Shenzhen Bus Group, «es un buen acuerdo para que los operadores utilicen autobuses eléctricos«. Este plan se pretende ampliar al resto del país, ya que el gobierno chino pretende retirar los autobuses con motor diésel de las principales ciudades. Esto es posible gracias en parte a que los últimos 15 años han sido un desarrollo y modernización de la masiva red ferroviaria de China.

El gobierno chino ve en la electrificación del transporte una oportunidad para que sus empresas sean líderes en este cambio en el sector del automóvil. Y los datos apuntan a que van por buen camino: en los primeros ocho meses del año 2018, las ventas de vehículos eléctricos en China aumentaron un 88%, unas 601.000 unidades. Unas de las marcas que más vende, BYD, vendió más de 20.000 coches eléctricos solo en agosto.

La estrategia de los fabricantes chinos es la de convertirse en líderes mundiales para competir de tú a tú con países tan industrializados como Estados Unidos, Japón y Alemania bajo el lema «Hecho en China 2025». Por ejemplo, casos como el de Huawei, que ya ha superado a Apple en ventas de smartphones y está comiéndole terreno a Samsung. Según varios analistas,  «los vehículos eléctricos chinos están detrás de los líderes mundiales en tecnología durante muchos años«.

Vía | Dagens Naeringsliv

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