
1.000 amperios, 1.500 kW de potencia: BYD ya prepara la "madre de todos los cargadores"
Después de lanzar sus cargadores a 1.000 kW, BYD está ultimando una nueva generación con cifras nunca vistas hasta ahora. Las primeras filtraciones apuntan a un salto importante respecto a la tecnología actual que acerca más que nunca la carga de coches eléctricos al repostaje de coches de combustión.

Las primeras filtraciones sobre el nuevo sistema de carga ultrarrápida de BYD ya están dando mucho que hablar. Según la información que ha empezado a circular en foros especializados y redes sociales chinas, el fabricante estaría a punto de presentar su segunda generación de cargadores rápidos, una evolución muy ambiciosa que eleva el listón hasta cifras realmente llamativas: 1.500 kW de potencia máxima y 1.500 amperios de corriente.
De confirmarse estos datos, estaríamos ante un salto importante respecto a la primera generación presentada en 2025, que ya alcanzaba 1.000 kW. En términos prácticos, esta nueva versión supondría un incremento del 50% en potencia de carga, reforzando la apuesta de BYD por liderar el desarrollo de los coches eléctricos de alta tensión y la infraestructura que los acompaña.
Las especificaciones técnicas que se han filtrado apuntan a un sistema capaz de trabajar con hasta 1.000 voltios en corriente continua, además de una potencia de entrada de 2.100 kW para facilitar la gestión de la red eléctrica. Este planteamiento permitiría reducir aún más los tiempos de carga en coches eléctricos preparados para altos voltajes, así como dar soporte a baterías y sistemas de propulsión cada vez más exigentes.
Según un conocido bloguero tecnológico chino, parte de estas estaciones de segunda generación ya han dejado ver algunos detalles clave. Las informaciones no oficiales hablan de una potencia pico real de 1.360 kW, con capacidad para cargas superiores a 10C, lo que se traduciría en una ganancia estimada de unos 400 kilómetros de autonomía en menos de cinco minutos. Entre los modelos compatibles se citan el BYD Han, el BYD Tang y otros coches eléctricos de gama alta de la marca.
Uno de los aspectos más llamativos del sistema es su diseño. Las imágenes filtradas muestran un cargador con estructura en forma de T y doble manguera, ocupando apenas 1,5 metros cuadrados. Los cables, refrigerados por líquido, pesan alrededor de 2 kilos, y el sistema incorpora una distribución inteligente de la potencia. Además, el almacenamiento energético integrado en cada estación se habría duplicado frente a la primera generación, lo que permitiría cargar de forma consecutiva a más de 20 coches eléctricos sin comprometer el rendimiento.

Para poner estas cifras en contexto, conviene recordar que BYD presentó su primer sistema de carga de megavatio el 17 de marzo de 2025. Aquella solución estaba asociada a una plataforma eléctrica de alto voltaje y ofrecía 1.000 amperios, 1.000 kW de potencia máxima y una capacidad de carga de hasta 10C. En condiciones controladas, permitía recuperar unos 400 kilómetros de autonomía en cinco minutos, algo que ya entonces supuso un punto de inflexión en el sector.
Las filtraciones también indican que esta segunda generación será compatible con una plataforma de voltaje amplio entre 500 y 1.000 voltios. Además, las estaciones de primera generación podrían actualizarse para ofrecer hasta 500 kW de carga ultrarrápida mediante el uso de doble manguera y sistemas de refuerzo inteligente. Paralelamente, BYD estaría desarrollando una versión más asequible, con potencias de entre 200 y 600 kW, pensada para dar servicio a un abanico más amplio de coches eléctricos.
A finales de 2025, BYD ya había desplegado más de 500 estaciones de carga de clase megavatio repartidas en más de 200 ciudades chinas. La hoja de ruta para 2026 pasa por una expansión todavía mayor, con una red estructurada en tres niveles: estaciones emblemáticas, estaciones satélite y puntos de carga comunitarios. En este despliegue jugarán un papel clave acuerdos con operadores como Xiaoju Charging y Xindiantu, con el objetivo de superar las 15.000 estaciones operativas en los próximos años.

Eso sí, por ahora conviene mantener cierta cautela. Las placas técnicas filtradas y los comentarios en foros apuntan a que el nuevo sistema eleva los límites eléctricos respecto a la generación anterior e incorpora protección IP55 y medidas específicas para minimizar el impacto sobre transformadores y la red eléctrica. Sin embargo, BYD todavía no ha confirmado oficialmente estas cifras, ni ha detallado qué modelos, químicas de batería o calendarios de despliegue estarán asociados al sistema de 1.500 kW.
Este movimiento refleja una tendencia clara: la infraestructura de carga avanza al mismo ritmo que los coches eléctricos de nueva generación. En el caso de BYD, sus cargadores de 1.000 kW ya se han integrado en los vehículos de la plataforma Super e-Platform, con un despliegue que se está extendiendo por todo el país y que incluso apunta a una futura expansión internacional. Otros fabricantes como Li Auto, Xpeng o Zeekr también están acelerando la construcción de estaciones de carga ultrarrápida a gran escala.
En definitiva, las especificaciones filtradas dibujan un sistema de carga de segunda generación con hasta 1.500 amperios y 1.500 kW, cifras que, de confirmarse, colocarían a BYD en lo más alto del panorama mundial de la carga rápida. Hasta que haya un anuncio oficial, toda esta información debe tomarse como no confirmada, pero deja claro que la batalla por reducir los tiempos de carga de los coches eléctricos entra en una nueva fase.


