
Europa prometió a las marcas chinas una alternativa a los aranceles, pero una marca española será la primera en beneficiarse
Tras meses de negociaciones entre Bruselas y Pekín, Europa ofrecerá a los fabricantes chinos de coches eléctricos una alternativa a los polémicos aranceles. Eso sí, CUPRA será la primera en aprovecharse.

En 2023 y 2024 fue la comidilla mediática en Europa, lo que desató una gran tensión entre dos gigantes como la UE y China. Hablamos de los aranceles a la entrada de coches eléctricos desde el gigante asiático, lo cual se inició con una investigación por considerar que estos vehículos entraban en una situación de competencia desleal y que afectaban a la industria europea.
Todo se formalizó a finales del 2024, cuando se establecieron unos aranceles adicionales de hasta el 35%, a lo que había que sumar el 10% impuesto ya de base. Ahora, poco más de un año después, Europa parece recular y va a ofrecer a los fabricantes chinos una alternativa a estos aranceles. Es lo que han llamado “compromiso de precios”, o mejor dicho, unos precios mínimos, algo que ya se hizo hace más de una década con los paneles fotovoltaicos fabricados también en China.
La noticia saltó hace unas semanas y ahora, de la mano de los expertos consultados por Autonews, hemos conocido que, por el momento, ningún fabricante chino ha solicitado una revisión de su situación para acogerse a este nuevo panorama de los precios mínimos. De hecho, ha sido un grupo automovilístico europeo el primero en moverse: el Grupo Volkswagen, que siempre se ha quejado de cómo este arancel (del 20,7%) afectaba a la entrada del CUPRA Tavascan fabricado en China a nuestro territorio.
Los analistas hacen balance y explican todo lo que hay detrás de estos precios mínimos. Hay varias razones de peso por las que Europa, que ha estado en constantes conversaciones con sus homólogos chinos para buscar diferentes alternativas, ha movido ficha poco tiempo después de aprobar los aranceles, los cuales siempre han generado división entre los dirigentes europeos.

El motivo de fondo es el cambio en el panorama del comercio mundial, con una razón de enorme peso: las amenazas constantes de Donald Trump desde su regreso a la Casa Blanca. Parece que fue hace mucho, pero el presidente norteamericano estuvo durante mucho tiempo amenazando con altísimos aranceles a la entrada de coches europeos a su país. Al final, estos aranceles fueron menores a los anunciados inicialmente, pero eso encendió las alarmas en la UE.
Tanto, que en las últimas semanas se han destapado nuevas alianzas para buscar nuevos socios: Europa anunció importantes acuerdos, como el de Mercosur con Latinoamérica o el de la India con su nuevo acuerdo de libre comercio. Según los expertos, la medida para suavizar los aranceles con China responde a un movimiento similar, al de reducir tensiones y ampliar las miras de cara al futuro.
Y no lo podemos negar: las amenazas de toma de represalias por parte del gobierno chino también han surtido efecto. Recientemente se impusieron nuevos aranceles contra la entrada de carne de cerdo desde Europa, mientras que los fabricantes de lujo europeos siguen con la mosca detrás de la oreja por las posibles represalias. Porsche, Mercedes, BMW o Audi están en el punto de mira.
«Es un argumento diplomático-político que, dadas las tensiones con Estados Unidos. Deberíamos reducir las tensiones con China. Existe el temor de que los conflictos comerciales entre la UE y China solo aumenten si la UE mantiene los altos aranceles a las importaciones de vehículos eléctricos. La idea era encontrar un compromiso que protegiera a la industria automotriz europea sin perjudicar a las empresas chinas», reconocen los expertos.

Y por último, en línea con lo comentado antes de CUPRA, un aliviamiento de los aranceles en favor de precios mínimos ayudaría a proteger a fabricantes europeos que importan coches eléctricos desde el gigante asiático, como también MINI o Smart.
Los analistas creen que los precios mínimos, que se establecerán por modelo y nivel de equipamiento de forma individual, son en realidad una solución a corto plazo que lo único que provoca es que se reducirá la presión sobre la industria europea para innovar con mayor rapidez y que haya una transferencia de ingresos: desde las cuentas de la UE directamente a los balances de las marcas que fabrican en China.
Por el momento, se espera que tanto los aranceles como los precios mínimos convivan durante varios años, estableciéndose preferencias a aquellas marcas que se comprometan a invertir en la UE. Fabricantes como BYD o Chery están en la mejor posición para conseguir esta flexibilidad.



