
“Si quieren venir, que vengan. ¡Me encanta!”, Donald Trump abre la puerta a las marcas chinas
Sí, estas declaraciones son del siempre polémico presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, que lejos de seguir poniendo trabas a las marcas chinas, ahora las invita a su país… con condiciones.

“Poderoso caballero es don dinero”, decía la cita de Quevedo, que viene de perlas ahora para analizar las últimas declaraciones de Donald Trump. El presidente norteamericano no deja de dar titulares cada vez que abre la boca. Depende de cómo se despierte, está claro, porque lo último que ha dicho no concuerda mucho con el sentir Trump contra uno de sus principales rivales, sino el mayor: China.
Durante la locura de los aranceles que planteó al mundo entero el año pasado, el gigante asiático fue uno de los principales dianas. No obstante, durante la última reunión entre Donald Trump y su homólogo chino, Xi Jinping, en octubre de 2025, ambos acordaron mantener las relaciones estables pese a las fricciones constantes. El presidente estadounidense no quiere oler nada que tenga que ver con China, como ha declarado en muchas ocasiones, o eso parecía.
Es por ello que llaman la atención, y mucho, las últimas declaraciones de Trump durante su discurso en el Club Económico de Detroit esta misma semana. «Si quieren venir, construir una planta y contratarte a ti, a tus amigos y a tus vecinos, ¡genial! Me encanta. Que venga China, que venga Japón». ¿Está abriendo la puerta Estados Unidos a China?

Queda claro que, si los coches eléctricos quieren entrar en las carreteras estadounidenses evitando el cuartel arancelario, deben cumplir unad premisad: ser fabricados en suelo local y con trabajadores americanos "apretando los tornillos". Algo que se puede antojar complicado, y más viendo los últimos ejemplos que hemos visto aquí cerca, en Europa, donde oleadas de ingenieros y técnicos chinos están siendo los encargados de levantar fábricas de coches y baterías.
Si bien estos están en estas primeras fases de levantamiento y puesta en marcha en las fábricas, encargándose de entrenar a los trabajadores locales, está por ver si Trump y compañía admitirán esta forma de trabajar de sus rivales chinos. El presidente acaba de abrir las puertas en unas declaraciones reveladoras y que pueden sentar un punto de inflexión.
Por el momento, el gigante chino Geely estuvo presente en el CES de Las Vegas 2026 celebrado hace unos días y reconoció estar evaluando la posibilidad de asentarse en suelo estadounidense. BYD y Xiaomi también serían muy propicias para aterrizar en Norteamérica, algo que los conductores de allí valorarían positivamente si tienen a su disposición coches más baratos y tecnológicos.
El gobierno lo puede ver con buenos ojos si aceptan lo que quieren: que el dinero se quede en casa y que los trabajadores sean norteamericanos. Pero, ¿y los fabricantes locales como Ford, General Motos y Tesla? ¿Verán con buenos ojos que sus rivales chinos también les hagan frente en su propia casa?

En el caso de Ford, ya han demostrado estar asombrados con las capacidades de la industria automovilística china y ya se quieren aprovechar de ello. Además de un primer acuerdo con CATL (que recordemos fue incluida en una lista negra del Departamento de Defensa de EE.UU. en enero de 2025), la marca del óvalo ya ha confirmado sus negociaciones para que BYD, segundo mayor fabricante de baterías del mundo, alimenten a sus coches híbridos fuera de Estados Unidos.
En este sentido, el asesor de Donald Trump en materia de Comercio, Peter Navarro, no ve estas negociaciones con buenos ojos, principalmente porque, a diferencia de lo anterior, el gobierno no pilla tajada de esto. «BYD quiere controlar la producción. ¿Ya se olvidó Ford de la extorsión de las tierras raras? BYD es un niño depredador de precios», atacó duramente Navarro a la marca china.
Fuente | InsideEVs



