El reciclaje de imanes permanentes se perfila como una pieza clave para el futuro del coche eléctrico en Europa

Europa empieza a tomarse en serio el reciclaje de los imanes permanentes de los motores eléctricos con iniciativas industriales que permiten reaprovechar materiales estratégicos y reducir la dependencia exterior. Un paso clave para una movilidad eléctrica más sostenible y para mejorar la soberanía energética del continente.

El reciclaje de imanes permanentes se perfila como una pieza clave para el futuro del coche eléctrico en Europa

Publicado: 12/01/2026 07:43

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Cuando hablamos de sostenibilidad en los coches eléctricos, casi siempre pensamos en las baterías. Sin embargo, hay otro elemento crítico que suele pasar más desapercibido y que es igual de estratégico: los imanes permanentes de los motores eléctricos, donde se concentran buena parte de las tierras raras. En Europa ya se están moviendo fichas para cerrar el círculo y reducir la dependencia exterior, con iniciativas industriales que empiezan a dar resultados reales.

En el marco del plan de acción europeo RESourceEU, varias empresas apoyadas por la Ademe han puesto el foco en el reciclaje de estas materias y en la fabricación de nuevos imanes a partir de residuos. Dos ejemplos claros están en Francia: Daimantel, en Mosela, y MagREEsource, en Isère. Dos enfoques distintos, pero con un objetivo común: aprovechar recursos que hoy se están desperdiciando.

Un problema que va mucho más allá del coche eléctrico

El reciclaje de imanes permanentes se perfila como una pieza clave para el futuro del coche eléctrico en Europa
Imán roto - MagREEsource

Los imanes permanentes no son exclusivos de los coches eléctricos. Están presentes en electrodomésticos, herramientas eléctricas, juguetes, discos duros, altavoces o aerogeneradores. El problema no es solo el riesgo ambiental si estos componentes acaban abandonados, sino el enorme despilfarro de materiales valiosos que contienen.

Según datos de la Ademe, menos del 1% de las tierras raras procedentes de residuos eléctricos y electrónicos y de vehículos fuera de uso se reciclan actualmente. Una cifra alarmantemente baja que explica por qué Europa sigue siendo tan dependiente de China para el suministro de estos materiales estratégicos.

Para cambiar esta situación, la Comisión Europea ha aprobado recientemente el plan RESourceEU, que endurece las restricciones a la exportación de restos y residuos de imanes permanentes. A partir de ahora, no solo se reciclarán los imanes procedentes de productos usados, sino también los recortes industriales y los componentes defectuosos, que deberán tratarse dentro del territorio europeo.

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En Florange, en el departamento de Mosela, Daimantel lleva desde 2021 desarrollando procesos para aumentar al máximo el reaprovechamiento de imanes permanentes. La empresa ha sido seleccionada en el programa Ormat de la Ademe y ya cuenta con una línea piloto dedicada al desmontaje de discos duros y altavoces.

Gracias a una separación mucho más precisa de los distintos componentes, el porcentaje de recuperación de imanes es muy superior al habitual. A partir de ahí, Daimantel plantea dos caminos. El primero es la reventa de imanes recondicionados para nuevos usos industriales. El segundo, más avanzado, consiste en transformar estos imanes mediante procesos patentados en polvos ricos en tierras raras, listos para volver a la cadena de producción.

Más allá del reciclaje puro, la empresa ofrece también servicios de ingeniería, estudios técnicos, logística, desmontaje y valorización, orientados a industrias que utilizan este tipo de componentes y que buscan soluciones locales y sostenibles.

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En Noyarey, cerca de Grenoble, el planteamiento de MagREEsource va un paso más allá. Aquí ya no se habla solo de reciclar, sino de cerrar completamente el ciclo, desde el residuo hasta la fabricación de nuevos imanes permanentes.

La materia prima llega en forma de polvo, obtenido al pulverizar antiguos componentes mediante un proceso que utiliza hidrógeno. Esta tecnología fue desarrollada originalmente por los fundadores de la empresa durante su etapa como investigadores en el CNRS y permite recuperar las propiedades magnéticas sin recurrir a nueva minería.

Actualmente, MagREEsource produce entre 15 y 20 toneladas anuales de imanes permanentes. La demanda es tan alta que ya está prevista la construcción de una nueva planta, con el objetivo de alcanzar 500 toneladas en 2027 y duplicar esa cifra cuatro años después.

El impacto ambiental del proceso es uno de sus grandes argumentos: hasta un 80% menos de emisiones en comparación con la extracción minera, el procesado y el transporte tradicional de estos materiales hasta Europa. Y lo más llamativo es que, una vez terminados, resulta prácticamente imposible distinguir un imán reciclado de uno fabricado con materiales recién extraídos.

Fuente | Ec Europa

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