
Prueba a 120 km/h Mercedes-Benz CLA 250+
Hemos puesto a prueba al Mercedes CLA de más autonomía de toda la gama, el 250+, que homologa 790 km WLTP y que ha tenido que enfrentarse a nuestra exigente prueba a 120 km/h entre el 100 y el 5%.

En la última semana he podido probar uno de los coches eléctricos con más autonomía del mercado, el Mercedes CLA 250+. Una berlina del segmento D que destaca por su diseño, calidad, eficiencia y carga rápida.
El CLA es una de las principales apuestas del fabricante alemán, que ha puesto en el mercado un modelo sin apenas “peros”. Lo primero que llama la atención es su atractivo diseño exterior, donde domina una parrilla delantera formada por una constelación de luces LED que le hacen destacar durante la noche. Una línea afilada y aerodinámica que, en la unidad probada, resaltaba por su atractivo color rojo y sus llantas oscuras de 19 pulgadas. El resultado, como siempre subjetivo, me parece muy atractivo.

Uno de los pocos peros en este apartado, y que comparte con buena parte de los modelos de su segmento, es la pequeña boca de entrada al maletero. Una concesión por cuestiones de aerodinámica que nos hace recordar la propuesta de BMW y su i4, que cuenta con un gran portón que facilita la introducción de objetos voluminosos en la zona de carga. En este caso, hasta una mochila de gimnasio puede dar problemas si no la colocamos de forma correcta.
En el interior vemos un festival de luces y colores. Tenemos la pantalla frontal, además de la central. Frente al acompañante hay un panel con las estrellas de Mercedes, pero sin uso salvo que compres la opción correspondiente, que convierte este espacio en una pantalla para el acompañante con un sistema de vigilancia: si el conductor mira esa pantalla más de dos segundos, lanza avisos para evitar distracciones.

La posición de conducción es muy baja y el marco inferior bastante alto, lo que puede dificultar la entrada a las plazas delanteras a personas con algún problema de movilidad. Pero, al sentarte, notas cómo los asientos te acogen y te dejan claro que la elevada autonomía y las horas al volante no son un problema. Mención aparte merecen las plazas traseras, bastante escasas en espacio para las piernas, y con una altura libre al techo poco generosa. De nuevo, cosas de la aerodinámica.
La calidad general es la esperada en Mercedes, con todo bien ensamblado y una excelente insonorización. Eso sí, el cierre de las puertas suena algo metálico, algo poco habitual en los coches premium.

Las configuraciones básicas en Mercedes, y en casi todos los coches de los fabricantes tradicionales, son algo farragosas. Uno de los primeros obstáculos que te encuentras es que cualquier información del sistema eléctrico está escondida en varios submenús. La única forma que he encontrado de ver el consumo es en la pantalla frontal. No se cuida mucho este aspecto, que es crítico en un coche eléctrico.
Otra cuestión a tener en cuenta es que los botones del volante son muy sensibles al roce. Esto quiere decir que, para resetear el ordenador de a bordo, tendremos que deslizar el dedo por el mando en vez de pulsarlo. Algo que descubres leyendo el manual o después de varias horas “luchando contra el sistema”. Y así ocurre con varias funciones, como el selector del control de velocidad, que funciona de 10 en 10 km/h si pulsamos. Si queremos ir kilómetro a kilómetro, como es lo habitual, hay que “acariciar” el botón. Algo poco intuitivo.

Curiosa, cuando menos, es la posición del configurador de los asientos. En lugar de estar en el lateral del propio asiento, está situado en la puerta, al lado del tirador para abrirla. El resultado es que, hasta que te acostumbras, cuando quieras salir la mano se irá instintivamente hacia este selector en vez de hacia el tirador. Una ubicación algo extraña.
Pero sin duda el punto más negativo del coche es el software. Son varios los problemas que me ha dado durante los pocos días de prueba. El primero fue la pérdida del navegador, Apple CarPlay y las ayudas a la conducción. Ni control de velocidad ni centrado de carril. Luego, una vez recuperados, durante la prueba de autonomía, en la parte final, se desactivaron de nuevo las ayudas a la conducción. Por suerte, el limitador sí funcionaba y te evitaba tener que estar pendiente de la velocidad. Una situación que otros medios también han sufrido, con problemas como la pérdida momentánea de la dirección asistida.
En otra ocasión, el portón del maletero se me cerró mientras intentaba sacar una botella que se había quedado al fondo. El resultado fue un pequeño susto, ya que el portón, al detectar mi presencia, volvió a subir. Pero es la primera vez que me pasa algo así.
Entre el equipamiento he echado en falta la calefacción en el volante, la de los asientos traseros, y el poder activar estas funciones desde la app. Pero la cantidad de servicios a activar era enorme y puede que se haya quedado en el camino.
Prueba Mercedes CLA 250+: conducción

La conducción del CLA me ha encantado. A diferencia de la tendencia actual, el sistema de frenada regenerativa actúa principalmente cuando pisamos el freno. Eso se traduce en una conducción muy suave, casi flotando, sin tirones cuando levantamos el pie del acelerador. La moda del “one pedal” es interesante desde el punto de vista de la eficiencia y de no tener que usar tanto el freno, pero resta confort en marcha, sobre todo para los acompañantes, que se ven sacudidos por pequeños frenazos en cada deceleración. Por supuesto, es cuestión de gustos, pero, tras probar todos los sistemas, yo me quedo con este formato.
El paso por curva del CLA es aplomado y muy firme. Es la versión de un solo motor, con tracción trasera, y sus 272 CV no son una cifra descomunal, pero ofrecen buen empuje y recuperaciones solventes. Si quieres más potencia y mejor agarre, está el 350 4MATIC, que añade un segundo motor en el eje delantero para alcanzar los 354 CV, aunque a costa de perder algo de autonomía.
Los sistemas de ayuda a la conducción funcionan de forma correcta. Cuenta con mantenimiento de carril que permite completar viajes largos de forma más cómoda y con un rendimiento que no tiene mucho que envidiar al Autopilot de Tesla. Es un conjunto más básico, pero no produce frenadas fantasma y permite interactuar con la dirección sin tener que desconectarlo, por ejemplo, cuando vemos un bache y queremos esquivarlo.
Prueba Mercedes CLA 250+: autonomía y consumo a 120 km/h

Hemos puesto a prueba al CLA en nuestro circuito habitual. Como recordaréis, la prueba tiene lugar en un tramo de autovía, en recorrido circular, 30 km por sentido, y la realizamos desde lo más cerca posible del 100% (98% en este caso) hasta el 5% (4% esta vez). Salimos con el coche climatizado, lo que le da una pequeña ventaja respecto a hacerlo en frío, algo importante si vamos a viajar y queremos aprovechar cada kWh disponible en la batería.

La temperatura exterior fue óptima: salimos con 20 grados y terminamos con 12 grados. Por lo tanto, un perfil exigente para el CLA, pero con condiciones casi perfectas.
El resultado final ha sido un consumo medio de 16,3 kWh a los 100 km y un total de 504 km recorridos. Una cifra que lo coloca provisionalmente en primera posición de nuestro, por ahora, pequeño listado de pruebas a 120 km/h. Habría sido incluso mejor con llantas de menor tamaño. La unidad montaba las de 19 pulgadas, pero existe opción de 17 pulgadas (205/55 R17) o de 18 pulgadas (225/45 R18), que ofrecen un mejor equilibrio entre eficiencia y diseño.
Muchos dirán, "Pero el Model 3 ha tenido unas condiciones mucho peores". Y es cierto, por eso hemos solicitado a Tesla de nuevo la cesión del Model 3 Premium Gran autonomía para hacer un test en temperaturas más primaverales. ¿logrará superar los 500 km en estas condiciones?

Carga rápida

La carga rápida es otro de los puntos fuertes de este modelo. Aunque inició su vida comercial con el pie izquierdo por la incompatibilidad con puntos de 400V, Mercedes corrigió rápidamente este aspecto y el CLA puede cargar a 400V a la potencia máxima de cada estación. Eso sí, hay que pasar por caja: el módulo de 400V cuesta 732,05 euros. Con este elemento, en una estación de 160 kW hemos logrado potencias sostenidas de 145 kW.
En corriente alterna carga a 11 kW, siendo opcional el cargador de 22 kW, que reduce el tiempo de carga del 0 al 100% a apenas cinco horas. Su precio: otros 732,05 euros.
Donde mejor se comporta el CLA es cuando tiene a mano un punto de 800V. En una estación Ionity, con la batería climatizada, hemos logrado una potencia pico de 251 kW y, en cinco minutos, hemos pasado del 28% al 45%, recuperando 80 km de autonomía. En 15 minutos hemos llegado al 75%, recuperando 250 km en ese corto espacio de tiempo.


La conclusión es que el Mercedes CLA eléctrico es un coche con un diseño atractivo y una autonomía sobresaliente. Su batería de 85 kWh le permite ir más allá que otros modelos de su segmento, y lo hace con un conjunto donde diseño y calidad se dan la mano con la eficiencia y la carga ultrarrápida.
Eso sí, esperamos que sus problemas de software se solucionen con las próximas actualizaciones a distancia. Es un tipo de fallo que no debería darse en modelos ya a la venta. A esto se suma el auténtico galimatías que supone configurar un Mercedes en un configurador con miles de posibilidades y decenas de elementos que funcionan mediante suscripción. Elementos de conectividad, confort e incluso el funcionamiento de las luces pueden variar según paguemos o no una cuota mensual. Un laberinto que desanima hasta al más entusiasta.
El CLA 250+ arranca en España en 54.710 euros. La unidad probada, con pintura roja, llantas de 19 pulgadas y módulo de 400V (sin contar otros extras digitales), se va hasta los 59.169 euros. Un precio premium para un coche premium.





