Esta es la "demencial" curva de carga de los Megacargadores de BYD: del 4% al 100% en apenas 15 minutos

BYD ha mostrado un vídeo donde podemos ver en acción un Han L cargando en una de sus puntos de megavatio. Sus cifras colocan a este coche eléctrico a la altura de los coches de combustión con una curva de carga nunca vista en la industria. Y son coches ya en la calle, no prototipos.

Esta es la "demencial" curva de carga de los Megacargadores de BYD: del 4% al 100% en apenas 15 minutos
Megacargador de BYD

Publicado: 03/03/2026 08:30

6 min. lectura

El fabricante chino BYD ha vuelto a poner sobre la mesa un dato que hasta hace poco parecía ciencia ficción: cargas de hasta 1.000 kW de potencia pico en uno de sus modelos eléctricos más avanzados. Y no es un prototipo de laboratorio, sino una berlina que ya rueda por las carreteras chinas: el BYD Han L.

Para ponernos en contexto, hablamos de cifras que multiplican por varias veces la potencia habitual de muchos cargadores rápidos en Europa. Mientras aquí celebramos estaciones de 250 o 350 kW, en China ya están probando potencias que entran directamente en territorio “megavatio”.

El BYD Han L y sus cifras de escándalo

El protagonista es el BYD Han L, equipado con un pack de 83 kWh con baterías de litio LFP. Sobre el papel, una capacidad bastante razonable para una berlina grande. Lo que marca la diferencia no es tanto el tamaño del pack, sino cómo es capaz de absorber energía.

Los datos oficiales de carga hablan por sí solos:

  • 1.000 kW al 13%
  • 594 kW al 25%
  • 463 kW al 50%
  • 305 kW al 75%
  • 216 kW al 90%
  • 50 kW al 96%

Es decir, mantiene potencias altísimas durante buena parte del proceso, e incluso en la parte final las cifras son extremadamente llamativas. A mitad de carga, cuando muchos coches eléctricos ya han bajado a cifras mucho más modestas, el Han L sigue moviéndose en el entorno de los 463 kW, que sigue siendo una barbaridad.

¿El resultado? De un 4% a un 100% en apenas 15 minutos. Sí, cargar prácticamente toda la batería de 83 kWh en un cuarto de hora. En términos prácticos, hablamos de tiempos muy cercanos a lo que hoy tardamos en repostar un coche térmico si contamos la parada completa.

Esto cambia por completo la percepción del coche eléctrico en viajes largos. El principal freno psicológico —“voy a tardar mucho en cargar”— empieza a desdibujarse cuando una marca es capaz de meter casi 80 kWh útiles en apenas unos minutos.

Megavatio: ¿realidad exportable o escaparate tecnológico?

BYD ya tiene estaciones de 1.500 kW que hacen la carga tan rápida como echar gasolina

La gran pregunta es evidente: ¿cuándo veremos algo así en Europa? Porque una cosa es que el coche lo soporte y otra que la infraestructura esté preparada.

Para poder suministrar 1.000 kW de potencia, la estación debe estar diseñada específicamente para ello. No hablamos solo del poste de carga, sino de la conexión a red, transformadores, refrigeración y una planificación eléctrica muy potente. En China, donde el despliegue de infraestructura para coches eléctricos avanza a un ritmo vertiginoso, este tipo de pruebas ya son una realidad. En Europa, salvo proyectos muy concretos para camiones eléctricos, todavía estamos lejos de ver estaciones de megavatio para turismos.

También hay que tener en cuenta que esas cifras de 1.000 kW se alcanzan en un estado de carga muy bajo, en este caso en torno al 13%. A medida que la batería se carga, la potencia baja, como es habitual en cualquier coche eléctrico. Aun así, incluso al 50% el Han L sigue cargando por encima de los 400 kW, lo que sigue siendo de ciencia ficción. No menos la cifra al 90%, donde logra un número que muchos coches eléctricos modernos no logran en ningún momento.

Otro punto interesante es que hablamos de un pack LFP, una química que tradicionalmente ha sido vista como más modesta en capacidad de carga rápida frente a otras químicas, pero que está evolucionando de forma sustancial también en este aspecto. Sin embargo, su robustez y capacidad para soportar ciclos intensivos la convierten en una candidata ideal para este tipo de estrategias de carga ultrarrápida.

Lo que está claro es que BYD no solo quiere vender coches eléctricos, sino marcar territorio tecnológico. El Han L se convierte así en una demostración de fuerza: no se trata únicamente de autonomía o precio, sino de experiencia de uso. Si puedes recuperar prácticamente toda la batería en 15 minutos, el debate cambia.

Habrá que ver cómo evoluciona esta tecnología y si otras marcas se suman a la carrera del megavatio. Pero una cosa es evidente: mientras en Europa seguimos discutiendo si 150 kW son suficientes, en China ya están jugando en otra liga.

Y si estas cifras se trasladan a modelos globales y a infraestructuras fuera de China, la conversación sobre los viajes largos en coche eléctrico puede dar un giro definitivo.

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