En China los coches eléctricos baratos traen "Autopilot", en Europa, Renault quiere que uses el móvil como pantalla

El Renault Twingo más barato apuesta por un equipamiento extremadamente básico. En un contexto donde China ofrece más tecnología por menos dinero, la estrategia europea genera muchas dudas de si tendrá éxito a medio y largo plazo.

En China los coches eléctricos baratos traen "Autopilot", en Europa, Renault quiere que uses el móvil como pantalla

Publicado: 28/02/2026 17:40

6 min. lectura

Renault vuelve a apelar a la nostalgia. Por tercera vez en poco tiempo, la marca francesa rescata la fórmula del urbano simpático con guiños claros al pasado. El nuevo Renault Twingo eléctrico bebe sin complejos del modelo de los años 90, y lo hace con un diseño que entra por los ojos. Pero cuando rascamos un poco más allá de la estética, la pregunta es inevitable: ¿tiene sentido lanzar en 2026 un coche eléctrico “de acceso” tan ajustado en equipamiento?

Para entender el planteamiento hay que mirar atrás. El Twingo original, aquel que debutó en 1993, era casi un ejercicio de minimalismo: sin elevalunas eléctricos, sin aire acondicionado, sin ABS, sin dirección asistida. Era otra época y el mercado lo aceptaba. Hoy, sin embargo, el contexto es muy diferente, y sobre todo mucho más competitivo.

La gama del nuevo Renault Twingo es sencilla: una única motorización eléctrica y dos acabados, Evolution y Techno. El primero parte desde 20.990 euros. En España incluye de serie carga rápida en corriente continua de hasta 50 kW, algo que en otros mercados es opcional, lo cual es de agradecer. Pero aun así, hablamos de un coche eléctrico urbano que supera con claridad la barrera psicológica de los 20.000 euros.

Evolution frente a Techno: lo justo… o casi

En China los coches eléctricos baratos traen "Autopilot", en Europa, Renault quiere que uses el móvil como pantalla

Visualmente, el Evolution se delata por sus tapacubos y sus llantas de acero. Nada de aleación en el acabado básico. Desde Renault lo justifican como una manera de optimizar la eficiencia del pack de 27,5 kWh y maximizar la autonomía. Y sí, técnicamente tiene sentido. Pero también transmite una sensación clara: estamos ante un coche recortado al milímetro para contener costes.

Las diferencias exteriores continúan con la antena clásica frente a la aleta de tiburón del Techno y la ausencia de cristales traseros oscurecidos en el acabado básico. Son detalles menores, pero suman en la percepción general.

En el interior encontramos uno de los puntos más discutibles. El Evolution mantiene una pantalla táctil de 10,1 pulgadas, lo cual es positivo, pero prescinde del sistema más avanzado con integración completa de los servicios de Google que sí equipa el Techno. Se queda en una solución más sencilla, aunque conserva Android Auto y Apple CarPlay inalámbricos.

Aquí es donde surge la reflexión incómoda. En Europa seguimos aceptando que el acabado básico implique renuncias tecnológicas claras, mientras que en China, por menos dinero, encontramos propuestas que incluyen asistentes avanzados a la conducción, cámaras de alta resolución, instrumentaciones digitales completas y sistemas multimedia mucho más evolucionados.

BYD Seagull (5)
Interior del BYD Seagull

Un ejemplo evidente es el BYD Seagull, que en su mercado ofrece ayudas a la conducción avanzadas, asistentes activos y un nivel tecnológico que, visto desde aquí, resulta difícil de ignorar. Y hablamos de un modelo que, convertido a euros, se sitúa por debajo del precio de este Twingo de acceso.

Volviendo al Renault, el Evolution cumple con lo imprescindible: aire acondicionado manual con mandos físicos, control de crucero, iluminación led con sensor de luz, retrovisores eléctricos y calefactables, asiento del conductor regulable en altura y banqueta trasera deslizante. No es un coche vacío, pero tampoco deslumbra.

El Techno, por 1.600 euros más, añade climatizador automático, sensor de lluvia, cuatro altavoces adicionales, control de crucero adaptativo, cámara trasera y función de precalentamiento del pack de baterías. También permite acceder a asientos calefactados mediante un paquete adicional de 750 euros. Es decir, para tener un urbano eléctrico con un equipamiento acorde a 2026, hay que acercarse peligrosamente a cifras que empiezan a salir de la zona cómoda del segmento.

Europa no puede vivir solo de la nostalgia

La carga rápida del Renault Twingo será una opción mucho más barata de lo esperado

El problema no es que el Renault Twingo Evolution esté mal equipado. El problema es el contexto global. Mientras los fabricantes chinos elevan el listón en tecnología y asistentes a la conducción incluso en los modelos más asequibles, en Europa seguimos justificando versiones básicas con equipamientos ajustados bajo el paraguas del “espíritu original” o del “encanto minimalista”.

La realidad es que el cliente compara. Y cuando descubre que por menos dinero, en otros mercados, se ofrecen sistemas de ayuda a la conducción más avanzados, cámaras 360 grados o incluso funciones de conducción semiautónoma, la narrativa del “volver a lo esencial” pierde fuerza.

Renault ha hecho un buen trabajo en diseño y en planteamiento urbano. El Twingo es simpático, práctico y tiene personalidad. Pero quizá el debate ya no sea si el Evolution es suficiente, sino si Europa puede permitirse seguir lanzando coches eléctricos de acceso con una dotación tan medida cuando la competencia internacional aprieta cada vez más fuerte.

Porque sí, el Twingo básico cumple. Pero en 2026, cumplir ya no basta. El mercado se está moviendo muy rápido, y el listón lo están marcando otros.

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