Tesla sigue los pasos de BYD y comienza la producción propia de litio

Tesla ha dado un paso muy importante comenzando la producción de litio en un movimiento pensado para controlar de forma vertical la producción de baterías. Con su nueva refinería en Texas reduce dependencia externa, acelera procesos, mejora la eficiencia y reduce costes para la marca americana.

Tesla sigue los pasos de BYD y comienza la producción propia de litio

Publicado: 15/01/2026 09:49

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Desde sus inicios, Tesla ha apostado por una estrategia de producir de forma interna muchos de sus componentes. Desde los materiales para el interior, motores, controladores...y también parte del suministro de baterías. Pero ahora los de Elon Musk han ido un poco más allá siguiendo un camino muy similar al de BYD, apostando por controlar toda la cadena de suministro de las baterías, desde la extracción del litio hasta la producción final de las celdas.

La clave está en su refinería de litio en Texas, una instalación que ya es histórica por varios motivos. Es la primera de Norteamérica capaz de convertir directamente el mineral de espodumena en hidróxido de litio apto para baterías, sin pasar por los procesos intermedios que utiliza el resto de la industria. Un atajo industrial que reduce pasos, costes y dependencias externas.

Lo más llamativo es el tiempo que ha necesitado Tesla para ponerla en marcha. Desde el diseño inicial hasta la primera producción han pasado solo 19 meses, un plazo muy corto para los estándares de la industria y para una instalación de este tamaño y complejidad. Todo con una filosofía muy clara: menos intermediarios, más control interno y capacidad para adaptarse rápido cuando algo no funciona.

El proceso, además, no solo es más rápido, sino también más limpio. Tesla ha eliminado uno de los residuos más problemáticos del refinado tradicional, el sulfato sódico, considerado peligroso. En su lugar, el sistema genera un subproducto que puede reutilizarse en la fabricación de hormigón, reduciendo residuos y mejorando la eficiencia global del proceso. Un enfoque que encaja con el discurso de sostenibilidad, pero que también tiene un fuerte impacto en los costes.

En términos de capacidad, una sola refinería como esta puede suministrar litio suficiente para más de 500.000 coches eléctricos al año. No es una cifra menor si se tiene en cuenta que actualmente China controla alrededor del 60% del refinado mundial de litio, uno de los grandes cuellos de botella del sector. Con este movimiento, Tesla no solo asegura su propio suministro, sino que desafía directamente esa dependencia, algo especialmente relevante en un contexto de tensiones geopolíticas y cadenas logísticas frágiles.

Tesla sigue los pasos de BYD y comienza la producción propia de litio

Este paso también pone el foco en uno de los grandes problemas que ha frenado la expansión del coche eléctrico: la lentitud y rigidez de la cadena de suministro de baterías. Tesla ha atacado el problema desde la raíz, aplicando principios básicos de ingeniería industrial: menos traspasos, procesos más cortos y control total sobre los elementos críticos. Lo que otros han visto como un problema inevitable, la marca lo ha tratado como un reto técnico más.

No es casualidad que este enfoque recuerde tanto al de BYD, que lleva años integrando verticalmente desde las materias primas hasta el coche terminado. Tesla parece haber aprendido la lección: quien controle la batería, controla el ritmo de producción, los costes y, en buena medida, el mercado. Y en un momento en el que la demanda de coches eléctricos sigue creciendo, asegurar ese control puede marcar la diferencia entre liderar o quedarse atrás.

Más allá del impacto industrial, la refinería de Texas también tiene un componente estratégico para Norteamérica. La regionalización del acceso a minerales críticos no solo reduce emisiones asociadas al transporte, sino que también crea empleo local y aporta una mayor independencia energética. Un mensaje que encaja tanto con los intereses empresariales de Tesla como con las prioridades políticas del continente.

En definitiva, Tesla no solo fabrica coches eléctricos como el Model 3, el Model Y, el Model S o el Model X. Está construyendo un ecosistema completo alrededor de la batería, siguiendo el ejemplo de BYD y demostrando que el verdadero salto tecnológico no siempre está en el producto final, sino en todo lo que hay detrás.

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