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En la película Fast 10 veremos el debut de los Dodge Charger Daytona SRT y DeLorean Alpha 5

La décima entrega de la saga «The Fast & The Furious», iniciada hace 20 años, pondrá el cierre definitivo a las andanzas de Dominic Toretto y compañía. El estreno de la nueva y última película, Fast-X o Fast 10, se producirá el 7 de abril de 2023. Como es habitual en los prolegómenos de cada entrega, hay mucha especulación sobre los coches que aparecerán en escena.

Uno de ellos parece ser que será el Dodge Charger Daytona SRT Concept, el prototipo eléctrico con el que Stellantis quiere hacer a los fanáticos de los muscle cars empiecen a pensar en la electricidad como un sustitutivo próximo de sus legendarios motores SRT Hellcat de ocho cilindros, con más de 700 caballos y alimentados con barriles de gasolina. Además, la elección es muy conveniente también por parte de los guionistas de la saga.

Uno de los modelos más filmados a lo largo de la saga es el Dodge Charger de primera y segunda generación, conocidos entre los puristas como B-Body, que entre 1966 y 1970 fueron muy importantes en la historia de la marca Dodge y la matriz Chrysler. Después de sendos hiatos entre 1978 y 1982, y entre 1987 y 2006, el Charger volvió a la vida como un sedán de cuatro puertas. Como el Charger Daytona SRT homenajea a aquellos Charger de finales de los 60, como el modelo aún a la venta, la elección es más que obvia.

Otro modelo avistado en el rodaje es el DeLorean Alpha5, el primer modelo con el que se quiere devolver a la vida a DeLorean Motor Company como algo más que un simple legado de los años 80. Si la jugada de marketing sale bien, se puede estimular un interés por el consumidor por un coche que, actualmente, no se comercializa ni está listo para serlo. Además, están metidos en un lío legal contra Karma Automotive por un supuesto robo de propiedad intelectual e industrial.

Los coches eléctricos van tomando poco a poco la cuota que merecen en el cine actual

El papel que tendrán ambos vehículos es demomento desconocido, pueden ser papeles menores o de cierto calado. Y si es lo último, la productora a buen seguro tendrá que hacer unas cuantas réplicas para llevarse algún porrazo por exigencias del guion, ya que los prototipos son demasiado caros como para hacerles el menor arañazo.

Y a pesar de la magia del cine, seguramente serán réplicas que funcionen a gasolina, pero el espectador no se dará cuenta, como no advirtió en su día que los MINI Cooper S que protagonizaron «The Italian Job» en 2003, en aquellas escenas en el suburbano, habían sido convertidos a eléctricos por exigencias del Metro de Los Ángeles. Fueron los primeros tres MINI eléctricos de la historia… Pero sin duda será chocante la imagen de Dominic Toretto moviéndose en un coche eléctrico, al menos para cierto tipo de fans de la saga.

Vía | Carscoops

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