Este mapa revela dónde se fabricarán las baterías para coches eléctricos en Europa

Europa navega entre el miedo a dejar atrás el motor de combustión y el empuje desde China hacia la electrificación. Las iniciativas para producir baterías aumentan aunque dejan claro que queda mucho por hacer.

Este mapa revela dónde se fabricarán las baterías para coches eléctricos en Europa

Publicado: 11/03/2026 07:00

8 min. lectura

Europa vive una auténtica carrera industrial en torno a las baterías. Mientras la transición hacia los coches eléctricos avanza, fabricantes, proveedores y nuevos actores tecnológicos están levantando fábricas por todo el continente para producir uno de los elementos más críticos del vehículo: los módulos y packs de baterías.

Un nuevo mapa publicado por Battery-News dentro de su informe “Battery Atlas 2026” muestra con bastante claridad hasta qué punto esta industria se está expandiendo. El documento recoge tanto las plantas ya operativas como los proyectos en desarrollo dedicados a la fabricación de módulos y packs para baterías de litio en Europa, basándose en anuncios oficiales de las propias compañías y en fuentes del sector.

El resultado es una fotografía bastante reveladora del nuevo mapa industrial europeo. Alemania, Europa del Este y la región escandinava aparecen como algunos de los grandes polos de producción, aunque prácticamente todo el continente está entrando en la cadena de valor de las baterías.

Uno de los países más destacados es Alemania, que concentra una enorme cantidad de proyectos vinculados al coche eléctrico. Allí encontramos instalaciones de compañías como CATL en Arnstadt, la fábrica de Tesla en Grünheide, centros industriales vinculados a BMW, así como plantas de empresas como Varta, Webasto, Fenecon, Tesvolt o Triathlon. Esta concentración refleja el peso del país tanto en la industria automovilística como en el desarrollo de tecnología energética.

Este mapa revela dónde se fabricarán los módulos y packs de baterías en Europa

En el norte de Europa también se aprecia una fuerte actividad. Finlandia y Suecia aparecen como territorios con proyectos industriales relevantes ligados a fabricantes de componentes y proveedores tecnológicos. Suecia, por ejemplo, alberga instalaciones relacionadas con Scania en Södertälje o diferentes centros vinculados al ecosistema industrial del país, que busca convertirse en un referente en tecnología energética.

Europa del Este tampoco se queda atrás. Polonia aparece como uno de los grandes hubs de producción con proyectos en ciudades como Gliwice, Jawor, Gdansk o Varsovia, donde empresas como Impact, BMZ o SK Innovation participan en la fabricación de módulos y packs. El crecimiento en esta región responde en buena parte a los menores costes industriales y a la proximidad con las grandes fábricas de automóviles del continente.

Otro foco interesante es Hungría, donde compañías como CATL o Samsung están levantando instalaciones relacionadas con la producción de baterías. También Rumanía, Eslovaquia o Croacia comienzan a aparecer en el mapa, lo que confirma que la expansión industrial de este sector se está extendiendo hacia nuevos territorios.

En Europa occidental también se multiplican los proyectos. Francia, por ejemplo, cuenta con iniciativas en ciudades como Poitiers, Dunkerque o Billy-Berclau, donde participan empresas como ACC o AESC. Estas plantas forman parte de la estrategia francesa para recuperar peso industrial dentro del sector del automóvil eléctrico.

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Reino Unido mantiene su propio ecosistema industrial con instalaciones vinculadas a Jaguar Land Rover, AESC o Williams Advanced Engineering, situadas en lugares como Sunderland, Banbury o Hams Hall. Aunque el país ha quedado fuera de la Unión Europea, sigue intentando mantener su relevancia dentro de la cadena de suministro de las baterías.

En el sur del continente también comienzan a aparecer puntos importantes. Italia cuenta con proyectos en ciudades como Turín, Teverola o Módena, donde empresas como Stellantis, FIAMM o Flash Battery trabajan en la producción de sistemas para baterías. Este movimiento busca reforzar el papel de la industria italiana en la transición hacia el coche eléctrico.

España también entra en el mapa europeo de producción de baterías

PowerCo-Sagunto

España aparece en el mapa con varias localizaciones industriales que reflejan el crecimiento del sector. Entre ellas destaca Martorell, donde SEAT y el grupo Volkswagen están desarrollando su estrategia eléctrica. También aparecen proyectos en Valencia, Navarra o Figueruelas, donde diferentes fabricantes trabajan en el desarrollo y ensamblaje de sistemas de baterías.

La presencia de estos proyectos muestra cómo el país intenta posicionarse dentro de la nueva cadena de suministro europea. Aunque gran parte de las inversiones iniciales se han concentrado en el centro y el norte de Europa, España comienza a ganar peso gracias a su potente industria automovilística.

Portugal también aparece con iniciativas en Sines, mientras que países como Austria o Suiza cuentan con instalaciones de empresas especializadas en tecnología energética y almacenamiento.

El mapa refleja una realidad cada vez más evidente: la producción de baterías se está convirtiendo en un elemento estratégico para la industria europea. No solo se trata de fabricar coches eléctricos, sino también de controlar los componentes clave que determinan su coste, autonomía y rendimiento.

Además, la producción de módulos y packs representa una parte esencial del proceso industrial. Aunque muchas veces se habla de la fabricación de celdas, el ensamblaje final de las baterías también requiere instalaciones específicas y un alto nivel de especialización.

Según los datos recopilados por Battery-News, todos estos proyectos proceden de anuncios oficiales de las propias empresas y de fuentes fiables del sector, lo que permite elaborar una visión bastante precisa de cómo está evolucionando esta industria en el continente.

El mapa forma parte del informe Battery Atlas 2026, una recopilación que analiza el desarrollo de la cadena de suministro de baterías en Europa. La publicación ofrece una visión de conjunto sobre cómo fabricantes de automóviles, proveedores tecnológicos y nuevas empresas energéticas están construyendo una red industrial que será clave en los próximos años.

Y es que el futuro del coche eléctrico no depende solo de diseñar buenos modelos. También requiere una infraestructura industrial capaz de producir millones de baterías de forma competitiva. Europa quiere evitar depender completamente de Asia en este terreno, y por eso cada vez vemos más fábricas repartidas por el continente.

A medida que avance la década, es muy probable que este mapa siga creciendo. Nuevos proyectos, ampliaciones de plantas y alianzas entre fabricantes podrían multiplicar el número de instalaciones dedicadas a módulos y packs de baterías.

Lo que está claro es que la carrera ya ha comenzado, y Europa quiere asegurarse de tener un papel protagonista en el futuro de la movilidad eléctrica.

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