
¿Por qué es tan caro cargar el coche eléctrico fuera de casa y cómo podemos bajar el precio?
La infraestructura de carga pública necesita un cambio de rumbo urgente para reducir los precios actuales. Un despliegue inteligente y una mejor planificación de la red eléctrica son fundamentales para aprovechar la energía más barata, sobre todo en estos tiempos de convulsión geopolítica.

Cargar un coche eléctrico fuera de casa sigue siendo uno de los grandes quebraderos de cabeza para muchos conductores, no solo por el universo de aplicaciones, tarjetas, llaveros y demás barreras para cargar, sino especialmente por la enorme disparidad de precios que encontramos al cruzar fronteras o incluso al cambiar de operador.
Para que la movilidad eléctrica termine de despegar, no basta con tener coches con grandes autonomías o precios más razonables, dos aspectos clave pero tan importantes como que la infraestructura de carga se despliegue de forma inteligente, eficiente y, sobre todo, a un precio razonable.
La clave para reducir la factura cuando conectamos el coche en la vía pública pasa por una planificación coordinada que permita a los operadores reducir sus costes operativos y trasladar ese ahorro directamente al usuario final, aprovechando los momentos en los que la electricidad es más barata.

Para conseguir este objetivo, es necesario que las autoridades públicas y los reguladores muevan ficha con medidas concretas. Una de las más efectivas es el uso de licitaciones públicas estratégicas, diseñadas para que el despliegue de cargadores responda al interés general y no solo a criterios comerciales de corto plazo.
Además, resulta vital integrar la flexibilidad del sistema energético en la planificación de la red, mejorando la transparencia sobre dónde hay capacidad disponible. Si logramos que los edificios y los aparcamientos fuera de la calzada estén preparados para la carga inteligente, estaremos facilitando que el coche se convierta en un aliado de la red eléctrica, consumiendo energía cuando sobra y evitando los picos de demanda.
Otro pilar fundamental es el desarrollo de modelos de inversión que fomenten el uso compartido de la infraestructura y una gestión energética eficiente. No tiene sentido sobredimensionar la red si podemos gestionarla mejor mediante precios más granulares y dinámicos que incentiven la carga en horas valle.
Al final, se trata de dar libertad de elección al usuario entre diferentes servicios de carga inteligente, permitiendo que cada conductor gestione su consumo de la forma que mejor le convenga. Las administraciones, desde el nivel local hasta el europeo, tienen en su mano la herramienta para anticiparse a la demanda y asegurar que la transición hacia el coche eléctrico sea, además de sostenible, económicamente viable para todos los bolsillos.
También está la cuestión de la seguridad energética. Algo más de actualidad que nunca teniendo en cuenta la debilidad y exposición de Europa a los combustibles fósiles, ya sean los que llegan desde el Golfo Pérsico o desde Rusia. Un aspecto enormemente peligroso, sobre todo teniendo en cuenta que Europa tiene un enorme potencial para producir su propia energía con renovables.
Fuente | Eleport.com


