
BYD baraja construir una fábrica en Europa y adquirir marcas tradicionales
BYD estudia producir coches eléctricos en Europa y no descarta comprar fabricantes tradicionales; busca control total de sus plantas y presencia consolidada en mercados estratégicos; su expansión global combina nuevas instalaciones y crecimiento por adquisiciones.

Stella Li, vicepresidenta ejecutiva de BYD, lo tiene claro: las empresas conjuntas "joint ventures" no funcionan. La directiva ha dejado entrever que la compañía está evaluando la posibilidad de construir una planta de coches eléctricos en Europa y que no descarta adquirir fabricantes tradicionales de Europa, Estados Unidos o Japón. Su estrategia no se limita a explorar mercados: busca control total sobre sus instalaciones y capacidad de operación, descartando cualquier sociedad parcial como vía de entrada.
El interés de BYD en expandirse fuera de China no es casual. Europa representa un mercado clave donde la demanda de coches eléctricos sigue creciendo y donde contar con producción local puede evitar trabas arancelarias y mejorar la competitividad frente a otras marcas. Aunque Li no ha detallado los países concretos, el mensaje es claro: BYD quiere establecerse directamente, sin depender de acuerdos conjuntos con terceros.
Además, el interés por adquisiciones refleja una ambición más amplia. Li comentó que la empresa está abierta a todas las oportunidades y que, aunque aún no hay acuerdos cerrados, se están evaluando posibles activos. Movimientos como la compra de Volvo por parte de Geely o MG por parte de SAIC demuestran que estas operaciones son viables y pueden servir para ganar reconocimiento de marca, absorber experiencia en fabricación y acelerar la entrada en mercados locales.

La estrategia de BYD no se limita a la expansión mediante compras. La compañía también acelera su plan de capacidad de producción global. En Europa, ya está en marcha la construcción de su primer centro de coches eléctricos en Hungría y estudia un segundo proyecto en Turquía.
En Asia, su planta en Indonesia comenzará producción en el primer trimestre de 2026, con capacidad para 150.000 coches eléctricos al año. Estos movimientos muestran la intención de BYD de consolidar su presencia global y aumentar sus ventas internacionales a 1.300.000 vehículos en 2026, un incremento del 24% respecto a los 1.000.000 proyectados para 2025.
Un aspecto estratégico que no se puede pasar por alto es el uso de estas plantas para evadir barreras comerciales y establecerse cerca de los mercados clave. Tener producción local permite a BYD reducir costes, agilizar la distribución y mejorar su imagen frente a consumidores que valoran la fabricación cercana. La combinación de crecimiento orgánico y posibles adquisiciones deja claro que la marca china quiere ser un actor relevante en el mercado europeo de coches eléctricos, no solo como importador, sino como fabricante consolidado.

Si bien la vicepresidenta no ha nombrado objetivos específicos, los analistas coinciden en que un movimiento acertado podría otorgar a BYD triple beneficio: acceso a redes de distribución ya consolidadas, absorción de conocimiento técnico de fabricantes tradicionales y rapidez para superar barreras locales. Esto se suma a su apuesta por incrementar capacidad de producción y presencia en los mercados internacionales de forma sostenida y planificada.
En resumen, BYD proyecta un futuro donde no solo exporta coches eléctricos, sino que los produce directamente en mercados estratégicos, combinando expansión de plantas con adquisiciones inteligentes, para competir de manera más efectiva y posicionarse como un jugador sólido dentro de Europa y más allá.
La pregunta ahora es el cuándo, y sobre todo el dónde. Y ahí es donde aparecen mercados como España, que gracias a su fuerte apuesta por las renovables y su extensa industria de suministros puede jugar con ventaja para atraer esta estratégica inversión.
En cuanto a marcas, de momento es complicado saber por cuál se inclinaría BYD, pero especulando podríamos pensar en alguna con tradición, que sea reconocible por el gran público, pero que lleve años de capa caída. Y ahí entran en juego nombres como Alfa Romeo o Lancia e incluso Maserati dentro de Stellantis, y también otras que están al borde del colapso, como Jaguar-Land Rover.
Incluso hay una que tiene nombre e instalaciones funcionando en Europa, pero que poco a poco se está apagando por decisión del Grupo Volkswagen, y sería SEAT. ¿Podría acabar SEAt en manos de BYD? No es algo descartable.


