
Alpine resucita el mítico A310 con un prototipo radical que mira directamente al Porsche 911
Alpine ha presentado en París un prototipo que recupera uno de los nombres más emblemáticos de su historia; el nuevo deportivo combina referencias clásicas con una imagen futurista y soluciones aerodinámicas muy llamativas; por ahora, la marca lo define como un ejercicio de diseño y no confirma su llegada a producción.

Alpine ha aprovechado el Salón del Automóvil de París para recuperar uno de los nombres más reconocibles de su historia. El fabricante francés ha presentado un prototipo que reinterpreta un deportivo de los años 70 con una imagen mucho más radical, en la que se mezclan las referencias clásicas con soluciones propias de un coche moderno. Una propuesta que vuelve a poner sobre la mesa la ambición de Alpine de competir en el terreno de los deportivos de altas prestaciones.
El nuevo Alpine A310 VISION no es, al menos oficialmente, el anuncio de un futuro modelo de producción. La marca lo presenta como un ejercicio de diseño que muestra las líneas que seguirán los futuros modelos de la marca.
El Alpine A310 VISION apuesta por una silueta radical y una aerodinámica muy trabajada

El diseño del prototipo conserva las proporciones que hicieron reconocible al A310 original, pero las lleva a un terreno mucho más futurista. La carrocería de aluminio, las aletas ensanchadas y la marcada diferencia entre la parte superior y la inferior dibujan un deportivo muy bajo y ancho. La zona inferior, acabada en negro y con formas inspiradas en la Fórmula 1, contrasta con la parte superior metálica y el techo semitransparente.
Las dimensiones oficiales dan una idea de su planteamiento. El Alpine A310 VISION mide 4,55 metros de largo, 2,03 metros de ancho y 1,18 metros de alto, con una distancia entre ejes de 2,45 metros. Llama especialmente la atención la anchura máxima, que se alcanza en la parte trasera de la carrocería y no corresponde a la distancia entre los retrovisores, como suele suceder en las fichas técnicas convencionales.

El frontal recupera uno de los elementos más llamativos de los deportivos clásicos: los faros escamoteables. En este caso, los grupos luminosos están integrados en la carrocería y se despliegan hacia abajo al arrancar el coche, una solución que permite reinterpretar un rasgo histórico sin recurrir a una reproducción literal del modelo original. El capó incorpora también una entrada de aire inspirada en el sistema S-duct utilizado en competición para gestionar los flujos aerodinámicos.
Las llantas de aleación con forma de «A» son otro guiño al pasado de Alpine. Su diseño triangular recuerda a las ruedas de aspecto macizo de las primeras versiones del A310, aunque aquí se ha reinterpretado con un enfoque aerodinámico. Una moldura recorre los laterales y dirige visualmente la mirada hacia la zaga, donde el prototipo apuesta por una carrocería de estilo Shooting Brake, un alerón dividido en dos secciones y unos pilotos con forma de hoja que también contribuyen a gestionar el aire alrededor de la parte trasera.
El habitáculo, por su parte, no se ha mostrado con el mismo nivel de detalle que el exterior. La cúpula semitransparente permite intuir unos asientos de formas orgánicas y una combinación de colores llamativos, mientras que Alpine adelanta una apuesta por los mandos físicos inspirados en los equipos de alta fidelidad. No se trata, por tanto, de un interior definitivo, sino de otra parte del ejercicio creativo con el que la marca quiere explorar nuevas formas de entender sus deportivos.

La base técnica de este prototipo es la Alpine Performance Platform (APP), una arquitectura que tendrá un papel importante en la próxima generación de deportivos de la marca. Su modularidad permite experimentar con distintas proporciones y volúmenes, algo especialmente relevante para un coche tan bajo y ancho como el A310 VISION. Esta plataforma también servirá de base para el futuro Alpine A110 eléctrico.
Por ahora, Alpine no ha comunicado datos sobre motores, potencia, batería, autonomía o tiempos de carga. Tampoco ha anunciado una fecha de lanzamiento ni un precio. Aunque la electrificación encaja con la evolución de la marca, no sería correcto atribuir una configuración mecánica concreta a este prototipo sin confirmación oficial.
La aparición del A310 VISION llega, además, en un momento en el que Alpine está ampliando su gama con propuestas como el A290 y el A390, mientras prepara el relevo eléctrico del A110. El prototipo sirve para reivindicar la historia de la marca y mostrar hasta dónde puede llegar su lenguaje de diseño, pero no confirma que vaya a comercializarse un nuevo Alpine A310. La posibilidad de una futura berlina deportiva de cuatro plazas está sobre la mesa, aunque habrá que esperar para saber qué relación tendrá finalmente con este ejercicio de estilo.
Fuente | L´Argus


