
El 25% de la electricidad en España ya es solar y beneficia al coche eléctrico
España avanza hacia un sistema eléctrico más limpio con un fuerte crecimiento de la energía solar; este cambio no solo reduce costes, sino también emisiones y permite que la carga de un coche eléctrico sea más barato y sostenible que nunca, reforzando de paso nuestra independencia energética en un contexto internacional incierto.

España sigue avanzando, poco a poco pero sin freno, hacia un sistema eléctrico más limpio. Y eso tiene una consecuencia directa que muchas veces pasa desapercibida: cargar un coche eléctrico no solo es cada vez más barato, también es cada vez más sostenible. En un contexto internacional marcado por tensiones energéticas y conflictos como la guerra en Irán, esta transición se convierte además en un auténtico escudo frente a la volatilidad de los combustibles fósiles provocada por las locuras imperialistas y la sed de petróleo.
Los datos del mes de abril lo dejan bastante claro. Casi uno de cada cuatro kWh generados en España ha tenido origen solar, una cifra que marca un antes y un después en nuestro mix energético. En concreto, el 25,9% de toda la electricidad producida ha llegado directamente del sol, gracias a un parque fotovoltaico que ya alcanza los 52.334 MW de potencia instalada.
Durante este mes, las plantas solares han generado un total de 5.067,7 GWh, situándose como la principal fuente de electricidad del país. Por detrás queda la nuclear, con 3.865,9 GWh y el 20.1%, en un escenario donde las energías renovables en conjunto han rozado el 60% del total, alcanzando el 59,79%. Una cifra que, aunque elevada, refleja una ligera caída respecto a años anteriores.
Más renovables, pero con altibajos: el papel clave del sol

El mes de abril ha estado dominado por dos protagonistas claros: el sol y el viento. Sin embargo, el resultado global no ha sido tan brillante como cabría esperar si lo comparamos con ejercicios anteriores. En 2025, el porcentaje de renovables en abril fue del 64,3%, y en 2024 alcanzó el 64,6%. Es decir, llevamos dos años consecutivos en los que el peso renovable retrocede ligeramente.
Si miramos los datos absolutos, el contraste es aún más evidente. En abril de 2026, la producción renovable se ha quedado en 12.125 gigavatios hora, mientras que en 2025 fue de 12.955 y en 2024 llegó hasta los 13.515. Una tendencia a la baja que tiene más que ver con factores climáticos puntuales que con una pérdida estructural de capacidad.
Porque si hay un dato que rompe esa dinámica es el de la energía solar. La fotovoltaica ha crecido con fuerza, y de forma muy significativa. En abril de 2025, la producción fue de 3.955 GWh, mientras que este año ha superado los 5.067,7. Esto supone un incremento del 28,1%, una subida contundente que refleja el rápido despliegue de nuevas instalaciones en todo el territorio.

Este crecimiento no es solo una buena noticia desde el punto de vista medioambiental. También tiene un impacto directo en el bolsillo de los usuarios. Cuanta más energía renovable entra en el sistema, menor es la dependencia del gas y otros combustibles caros, lo que contribuye a estabilizar e incluso reducir el precio de la electricidad. Y aquí es donde el coche eléctrico empieza a cobrar aún más sentido.
Cargar un coche eléctrico en España hoy no tiene nada que ver con hacerlo hace unos años. No solo por el precio, que cada vez más económico frente a repostar combustible, sino porque cada kilómetro recorrido tiene una huella ambiental cada vez más baja. Si hace una década buena parte de la electricidad provenía de fuentes fósiles, ahora el escenario es completamente distinto.
Además, este cambio aporta algo que no siempre se valora lo suficiente: independencia energética. En un mundo donde los conflictos internacionales pueden disparar el precio del petróleo o del gas de un día para otro, contar con un sistema basado en el sol y el viento permite a países como España reducir su exposición a estas crisis.
En definitiva, el avance de las renovables no solo transforma el sistema eléctrico, sino que redefine el papel del coche eléctrico dentro de la movilidad. Ya no es solo una alternativa más eficiente o tecnológica, sino una pieza clave dentro de un modelo energético más estable, económico y sostenible. Y viendo la velocidad a la que crece la solar, todo apunta a que lo mejor aún está por llegar.
Fuente | REE


