
¿Cómo es posible que el Tesla Model Y consuma un 50% menos que el FIAT Grande Panda?
Si por algo ha destacado Tesla en los últimos años ha sido por ma constante mejora de la eficiencia de su sistema de propulsión. Algo que ha dejado muy atrás a europeos y chinos, en un aspecto que no parece que vaya a cambiar a corto plazo. Un ejemplo palmario es esta comparativa entre el Model Y, un D-SUV, y el FIAT Grande Panda, que en condiciones reales es incapaz de competir a pesar de su menor tamaño y peso.

El consumo en un coche eléctrico no es un detalle menor. No solo influye directamente en lo que pagas al recargar, también determina cuántos kilómetros puedes recorrer sin depender de un enchufe. Y aquí es donde las diferencias entre fabricantes siguen siendo notables. Algunos modelos, especialmente de primeras generaciones, han mostrado cifras bastante elevadas. Ejemplos conocidos han sido propuestas de Volvo o el Audi e-tron, que en la práctica se quedaban lejos de lo prometido en eficiencia.
Tesla, sin embargo, lleva años afinando este apartado. Desde sus inicios ha destacado por lograr consumos bajos incluso en coches con bastante potencia. Y no se han dormido: con cada actualización han seguido mejorando. El último paso lo vemos en las versiones más accesibles del Model 3 y Model Y, ahora denominadas de tracción trasera, que buscan exprimir cada kWh al máximo.
Para comprobar hasta qué punto hay diferencia, la revista holandesa Autoweek ha planteado una comparativa directa entre el Model Y Standard y el Fiat Grande Panda eléctrico, que también forma parte de su flota de pruebas de larga duración. La idea es sencilla: misma ruta, mismas condiciones, uno detrás de otro. Así se eliminan variables como el tráfico o el clima, que pueden alterar mucho los resultados.
La ruta elegida combina autovía y carretera secundaria, buscando un escenario realista. Nada de recorridos urbanos constantes, porque eso no refleja el uso habitual. Aquí el límite lo pone el Fiat, que en experiencias previas ya había dejado claro que superar los 200 kilómetros sin recargar es complicado. Se opta por un trayecto de unos 198,5 kilómetros, suficiente para ponerlos contra las cuerdas sin necesidad de parar a cargar.

Eso sí, el Fiat juega con desventaja en un punto curioso: no dispone de un ordenador de a bordo que muestre el consumo en tiempo real. Solo indica el porcentaje de batería restante y una estimación de kilómetros que, según se ha comprobado, no resulta demasiado fiable. Así que toca hacer cálculos a posteriori. Un ejemplo más de que muchos coches eléctricos europeos son diseñados por gente a la que no les gustan los coches eléctricos.
Durante el recorrido, ambos coches circulan con normalidad: climatizador activado, velocidad legal sin intentar batir récords de eficiencia. La idea es obtener cifras realistas. Y pronto aparece un factor clave: el viento. En autopista, el Tesla marca consumos muy bajos, pero al cruzar zonas más expuestas, el viento lateral hace subir claramente el gasto energético. Algo que también afecta al Fiat, aunque en su caso no se puede ver en directo.
Ya en el tramo final, toca vigilar especialmente al Fiat. Su estimación de autonomía cae más rápido de lo que realmente avanza, lo que obliga a confiar más en la experiencia que en los datos del coche. Finalmente completa el recorrido con un 6% de batería restante y una previsión de reserva de 16 kilómetros… poco creíble, como ya se sospechaba.
Resultados: una diferencia masiva

Al analizar los datos, la diferencia es clara. El Tesla Model Y registra un consumo de 14,0 kWh/100 km, una cifra que, aunque algo penalizada por el viento, sigue siendo excelente para un coche de su tamaño y potencia. Por su parte, el Fiat Grande Panda se va hasta los 20,4 kWh/100 km, prácticamente un 50% más.
Si se tienen en cuenta las pérdidas en la recarga, los números también hablan por sí solos. El Tesla necesita 16,0 kWh/100 km en el cargador, mientras que el Fiat se queda en 20,6 kWh/100 km, muy cerca de su cálculo teórico. Es decir, el italiano es bastante preciso en ese aspecto, pero no logra compensar su mayor consumo.
Lo más llamativo es que el Tesla no solo es más grande, también pesa unos 550 kilos más y ofrece 159 CV adicionales. Aun así, consigue gastar muchísimo menos. Esto deja claro que todavía hay margen de mejora en algunos fabricantes, especialmente en modelos más pequeños que, en teoría, deberían ser más eficientes.
En definitiva, esta comparativa demuestra que la eficiencia no depende únicamente del tamaño o la potencia. El trabajo en aerodinámica, gestión energética y software marca diferencias enormes. Aspectos que los fabricantes europeos han ignorado durante décadas, y que ahora se traduce en un retraso enormes respecto a una Tesla que logra exprimir cada kWh. Y eso es autonomía, pero también dinero. Ya que cuánto menos consuma, menos gasta.
Datos del recorrido:
- Distancia total: 198,5 km
- Fiat: del 100% al 6% de batería, con 16 km estimados restantes
- Consumo Fiat: 20,4 kWh/100 km
- Consumo en recarga Fiat: 20,6 kWh/100 km
- Consumo Tesla: 14,0 kWh/100 km
- Consumo en recarga Tesla: 16,0 kWh/100 km
- Autonomía estimada del Fiat: 215 km


