
Ford prepara en Valencia un nuevo SUV con tecnología de Geely y espíritu de rally
Ford prepara un nuevo SUV compacto para Europa que se fabricará en Valencia; el proyecto nace de su nueva alianza con Geely y apuesta por una identidad propia muy marcada; el modelo será uno de los primeros resultados visibles de la nueva etapa de Almussafes.

La alianza entre Ford y Geely para dar una nueva vida a la fábrica de Almussafes empieza a mostrar sus primeros resultados. Después de conocerse el acuerdo para fabricar modelos de ambas marcas en Valencia, ahora han trascendido nuevos detalles de uno de los futuros Ford que saldrán de esta planta. Será un SUV compacto de enfoque deportivo, utilizará la arquitectura GEA de Geely y tendrá una imagen claramente diferenciada para intentar mantener intacto el carácter de la marca estadounidense.
El nuevo modelo se está desarrollando dentro de la empresa conjunta que Ford y Geely crearán en España y tiene prevista su llegada a producción en 2028. La gran particularidad estará en su planteamiento: la tecnología y buena parte de la base técnica procederán de Geely, mientras que Ford se encargará de imprimir al coche su propia personalidad, especialmente en aspectos como el diseño y el comportamiento dinámico. No será, por tanto, un simple Geely con el logotipo de Ford.
Un Ford con tecnología de Geely y espíritu de rally

El futuro modelo será un crossover de tamaño compacto, situado en uno de los segmentos con mayor demanda en Europa. Por el momento Ford no ha mostrado las imágenes definitivas del coche ni ha comunicado sus dimensiones, aunque la marca ya ha dejado claro que apostará por una estética de inspiración deportiva, con referencias al mundo de los rallyes.
Este planteamiento encaja con la nueva estrategia de producto que Ford está preparando para Europa. La compañía quiere recuperar una gama de turismos con más personalidad y poner el foco en el comportamiento dinámico, algo que permitirá diferenciar este SUV de los modelos de Geely con los que compartirá buena parte de su tecnología. La intención es que, aunque exista una base común, el resultado final se sienta como un Ford.
La principal novedad está bajo la carrocería. El nuevo SUV recurrirá a la arquitectura GEA de Geely, una plataforma modular diseñada para admitir diferentes sistemas de propulsión. La compañía china ya utiliza esta arquitectura en modelos como el Geely EX5, uno de sus SUV eléctricos destinados a los mercados internacionales, y también en vehículos con sistemas híbridos. Geely explica que la GEA ha sido desarrollada para combinar diferentes tipos de propulsión y optimizar aspectos como el espacio, la eficiencia energética, la seguridad y el rendimiento.

Precisamente esa flexibilidad es una de las razones por las que esta plataforma resulta especialmente interesante para Ford. El futuro SUV se ofrecerá con sistema eléctrico y con sistema híbrido, de manera que la marca podrá cubrir diferentes perfiles de cliente en un momento en el que la transición hacia el coche eléctrico todavía avanza a ritmos muy diferentes según cada mercado europeo.
Todavía no se conocen las características concretas de cada versión. No hay datos oficiales sobre potencia, capacidad de la batería, autonomía, prestaciones o tiempos de carga, por lo que cualquier cifra que aparezca ahora debe tomarse como una estimación. Lo que sí está confirmado es que la GEA admite tanto configuraciones eléctricas como híbridas, algo que permitirá a Ford utilizar una misma base tecnológica para desarrollar distintas variantes.
Tampoco hay que confundir este proyecto con el futuro Bronco que Ford prepara para Europa. Ambos modelos compartirán espacio industrial en Valencia, pero utilizarán plataformas y desarrollos diferentes. El Bronco tendrá un planteamiento más robusto y aventurero, mientras que este nuevo crossover buscará una combinación más equilibrada entre uso diario, diseño deportivo y comportamiento dinámico.
La utilización de la GEA supone además un cambio importante en la estrategia de Ford en Europa. La marca llevaba tiempo buscando fórmulas para reducir el coste de desarrollo de sus nuevos modelos y aumentar la velocidad con la que puede lanzar vehículos competitivos. Compartir tecnología con Geely permite reducir parte de ese esfuerzo, pero dejando en manos de Ford los elementos que más influyen en la percepción del producto.

El acuerdo también tiene una importancia industrial enorme para España. Ford y Geely anunciaron en julio la creación de una empresa conjunta para producir vehículos de ambas marcas en la planta de Almussafes. Ford tendrá el 66% de la nueva sociedad y Geely el 34%, mientras que el inicio de las operaciones está previsto para la primera mitad de 2027 y los primeros modelos comenzarán a salir de las líneas de producción en 2028.
La fábrica valenciana tiene capacidad potencial para producir alrededor de 500.000 unidades al año, pero durante los últimos años ha trabajado muy por debajo de ese nivel. La llegada de Geely permitirá aprovechar instalaciones y recursos que estaban infrautilizados y, al mismo tiempo, dará al fabricante chino una puerta de entrada a la producción europea.
El primer modelo de Geely previsto para Valencia será el Geely EX2, mientras que posteriormente llegarán otros vehículos de la marca. El acuerdo contempla inicialmente dos modelos de Geely y tres modelos de Ford con sistemas de propulsión multienergía. En el caso de Ford, este nuevo SUV será uno de los proyectos más interesantes porque permitirá comprobar hasta qué punto la compañía puede combinar una plataforma china con un desarrollo propio capaz de mantener el carácter de la marca.
La jugada tiene además una lectura económica evidente. Para Geely, fabricar en España significa producir dentro de Europa y acercar sus vehículos al cliente europeo. Para Ford, compartir capacidad industrial y tecnología permite reducir costes y aprovechar mejor una de sus principales fábricas en el continente. Ambas compañías buscan exactamente lo mismo: fabricar coches competitivos en Europa con una estructura de costes más contenida.
Todavía quedan muchos detalles por conocer de este nuevo Ford. No sabemos su nombre definitivo, sus dimensiones, la capacidad de sus baterías ni las prestaciones de sus diferentes versiones. Tampoco se ha mostrado todavía su diseño definitivo, aunque la referencia a una imagen inspirada en los rallyes apunta a un SUV con una personalidad bastante más marcada que la de los modelos de Geely de los que heredará buena parte de su tecnología.
Lo que sí empieza a estar claro es la dirección que ha tomado Ford. El futuro SUV será un Ford desarrollado sobre una base tecnológica de Geely y fabricado en Valencia, una combinación que hace unos años habría resultado difícil de imaginar. Si el proyecto consigue trasladar a la carretera el carácter dinámico que promete la marca, puede convertirse en uno de los modelos más importantes de la nueva etapa de Almussafes.


