
El MG4 podría rozar los 20.000 euros gracias a la producción en España
MG planea fabricar coches en España a partir de 2027; esto puede traducirse en precios mucho más bajos y entregas más rápidas; modelos como el MG4 podrían acercarse a cifras nunca vistas en Europa.

La noticia de que MG comenzará a producir coches eléctricos en España a partir de 2027 no es solo un titular llamativo que supone otro espaldarazo para el sector industrial de nuestro país y su apuesta por las renovables. Es, probablemente, uno de esos movimientos que pueden cambiar de verdad las reglas del juego en Europa. Y no, no es una exageración. Cuando una marca como MG decide fabricar aquí, las consecuencias van mucho más allá de una simple etiqueta de “hecho en Europa”.
Hasta ahora, uno de los grandes hándicaps de los modelos de MG ha sido su origen chino. No por calidad, que han igualado o superado a los europeos, sino por el impacto directo de los aranceles. Ese famoso recargo de hasta el 45% sobre los coches eléctricos importados desde China ha sido una losa importante. Una losa que, en muchos casos, ha impedido que modelos como el MG4 o el MG S5 sean todavía más competitivos de lo que ya son.
Y aquí es donde entra la clave de todo: fabricar en España significa eliminar ese sobrecoste de golpe.
Precios más bajos, entregas rápidas y un salto en confianza

Si MG consigue trasladar su producción a suelo español, el primer efecto será inmediato: una bajada de precios muy importante. No hablamos de pequeños ajustes, sino de cifras que pueden marcar la diferencia entre que un coche eléctrico sea accesible o siga siendo un lujo para muchos bolsillos.
Para entender el impacto real, basta con mirar al MG4 actual. Hoy en día, este compacto arranca en torno a 31.190 euros con las campañas de la marca . En algunos casos, campañas concretas, incluso ha coqueteado con cifras más bajas.
Si trasladamos la producción a España y eliminamos buena parte de los costes asociados a la importación, una estimación realista situaría al MG4 en una horquilla de unos 22.000 a 24.000 euros sin ayudas. Y aquí es donde la cosa se pone seria: con una producción en Europa, MG podría acceder a las ayudas plenas, los 4.500 euros del Plan Auto, lo que puede dejar sus cifras en números todavía más competitivos.
Esto ya no sería simplemente un coche eléctrico asequible. Estaríamos hablando de un modelo capaz de competir directamente en precio con muchos coches de combustión, algo que hasta ahora parecía lejano.
Pero no todo es cuestión de precio. Otro punto clave será el tiempo de entrega. A día de hoy, muchos compradores se enfrentan a esperas de varios meses —incluso más de medio año— para recibir su coche. Con producción local, los plazos podrían reducirse drásticamente, algo que cada vez valoran más los clientes.
Y luego está el factor psicológico, que no es menor. El sello “Made in Europe” sigue teniendo un peso enorme. Para muchos compradores, supone una garantía adicional de calidad, control y confianza. No es tanto una cuestión técnica como de percepción, pero en un mercado tan competitivo, esa percepción puede ser decisiva.
Un movimiento que puede sacudir el mercado

Más allá de MG, este anuncio lanza un mensaje claro al resto de fabricantes: la batalla por el coche eléctrico de precio razonable se va a jugar también en Europa. Y no todos están preparados para competir en ese terreno.
Durante años, las marcas tradicionales han mantenido precios elevados en sus modelos eléctricos, en parte por costes y en parte por estrategia. Pero si MG consigue ofrecer coches más baratos, con entrega rápida y fabricados localmente, la presión será enorme.
Esto podría provocar un efecto dominó. Más inversiones, más fábricas, más competencia… y, en última instancia, mejores precios para el consumidor. Algo que, siendo sinceros, hace mucha falta si queremos que el coche eléctrico deje de ser una opción minoritaria.
Porque la realidad es que, a día de hoy, el precio sigue siendo la principal barrera de entrada. Y cualquier movimiento que contribuya a reducirlo de forma significativa merece toda la atención.
No hay que pasar por alto otro aspecto importante: el impacto industrial. Que MG apueste por España como base de producción no es casualidad. Nuestro país cuenta con experiencia, infraestructura y una posición estratégica dentro de Europa. Sumemos su fuerte apuesta por las energías renovables, que nos blinda parcialmente de las turbulencias geopolíticas, y la buena sintonía del gobierno con China, lo que da como resultado que unas inversiones que antes de iban hacia Alemania o el Este de Europa, ahora se enfoquen en España.
Esto no solo significa empleo, sino también un papel más relevante en la transición hacia la movilidad eléctrica. Y eso, a medio y largo plazo, puede traducirse en más inversiones y más oportunidades.
Además, producir en Europa permite a MG sortear no solo los aranceles, sino también posibles tensiones comerciales futuras. En un contexto global cada vez más incierto, tener fábricas cerca del mercado final es una ventaja enorme.
Por supuesto, queda por ver si se confirma este movimiento, y qué impacto real tendrá en los precios. Es evidente que no vamos a ver caer dramáticamente el precio de los MG una vez fabricados en España, ya que fabricar en China es muy barato y no todo se compensa con la eliminación de aranceles. Pero si es un movimiento en la buena dirección que supone mantener la industrialización del país y que aumenta la competencia. Algo que siempre beneficia a los consumidores.


