Un nuevo catalizador acerca las económicas baterías de litio-azufre al mercado

Un nuevo desarrollo en baterías de litio-azufre logra mejorar su estabilidad y vida útil; gracias a un innovador catalizador se reducen sus principales problemas; un avance que acerca esta tecnología a su uso en coches eléctricos y almacenamiento energético.

Un nuevo catalizador acerca las económicas baterías de litio-azufre al mercado

Publicado: 04/05/2026 08:47

6 min. lectura

Venga, reconocedlo, ya teníais ganas de otra noticia de baterías milagrosas de esas que nos ponen los dientes largos. Pues aquí la tenéis, y es que científicos de La Universidad Normal de Shaanxi, China, han alcanzado un nuevo récord mundial al sintetizar una batería de litio capaz de almacenar 5 veces más energía que las actuales.

Un equipo de investigadores chinos ha dado un paso importante en una de las tecnologías de baterías más prometedoras del momento. Hablamos de las baterías de litio-azufre, una alternativa que lleva años generando expectativas, tenemos noticias del 2013 sobre estas, por su enorme capacidad teórica, 1.673 mAh/g, y su bajo coste, pero que hasta ahora se ha topado con problemas serios de durabilidad. Ahora, gracias a un nuevo catalizador, han logrado que una batería mantenga el 93% de su capacidad tras 600 ciclos de carga y descarga, una cifra que empieza a acercarse a lo que exige el mercado de los coches eléctricos.

El equipo ha desarrollado un material basado en nitruro de titanio y cromo. Este catalizador ha sido diseñado con un objetivo muy concreto: combatir el llamado “efecto lanzadera”, uno de los principales enemigos de este tipo de baterías. Este fenómeno provoca que ciertos compuestos intermedios, los polisulfuros de litio, se desplacen dentro de la batería, reduciendo su eficiencia y acortando su vida útil.

Un nuevo catalizador acerca las económicas baterías de litio-azufre al mercado

Lo interesante de este desarrollo es que no se trata simplemente de añadir un nuevo material, sino de afinar su estructura a nivel atómico. Los investigadores han creado una solución sólida en la que ajustan con precisión la proporción de titanio y cromo, logrando así modificar el comportamiento electrónico del catalizador. El resultado es un material capaz de atrapar los polisulfuros y acelerar su conversión, reduciendo de forma notable los efectos negativos que hasta ahora limitaban esta tecnología.

Para conseguirlo, el equipo utilizó un proceso que combina electrohilado y nitruración a alta temperatura, dando lugar a unas membranas flexibles conocidas como CNFs@TCN. Estas estructuras permiten optimizar tanto la interacción química con los polisulfuros como la transferencia de electrones, dos factores clave para mejorar el rendimiento de la batería.

Uno de los puntos más llamativos del estudio es que han identificado la proporción ideal entre titanio y cromo. Según sus resultados, una relación de 1:2 ofrece el mejor equilibrio, superando claramente a materiales más simples como el nitruro de titanio o el de cromo por separado. En esta configuración, el catalizador logra una mayor capacidad para absorber los compuestos problemáticos y, al mismo tiempo, facilita una conversión más rápida durante el funcionamiento de la batería.

Resultados que empiezan a convencer

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Cuando se pasa de la teoría al laboratorio, los números empiezan a hablar por sí solos. En las pruebas realizadas, el electrodo desarrollado por el equipo alcanzó una capacidad específica de 801 mAh/g y, lo más importante, mantuvo el 93% de su capacidad tras 600 ciclos trabajando a una tasa de 2 C. Además, la degradación por ciclo se situó en apenas un 0,012%, lo que indica una estabilidad muy elevada para este tipo de química.

Estos datos apuntan a que el nuevo catalizador consigue reducir de forma significativa el efecto lanzadera, al mismo tiempo que mejora la cinética de las reacciones internas. Dicho de forma sencilla, la batería no solo dura más, sino que también funciona mejor durante más tiempo, algo imprescindible si pensamos en aplicaciones como los coches eléctricos o el almacenamiento de energía a gran escala.

Las baterías de litio-azufre llevan tiempo en el radar por su potencial. Sobre el papel, pueden ofrecer una densidad energética muy superior a la de las actuales baterías, lo que permitiría coches eléctricos con mucha más autonomía o sistemas de almacenamiento más compactos. Además, el azufre es un material abundante y barato, lo que podría ayudar a reducir costes si se logra una producción a gran escala.

Sin embargo, el camino hasta su comercialización no ha sido sencillo. Problemas como la rápida degradación, la baja eficiencia y la inestabilidad en ciclos prolongados han frenado su desarrollo. Por eso, avances como este son especialmente relevantes, ya que atacan directamente los puntos débiles de esta tecnología.

El propio equipo de investigación destaca que su enfoque, basado en el ajuste a nivel atómico mediante soluciones sólidas, podría aplicarse a otros sistemas de almacenamiento y conversión de energía. Esto abre la puerta a nuevas generaciones de baterías más duraderas, eficientes y adaptadas a las necesidades de un sistema energético cada vez más electrificado.

Todavía queda camino por recorrer antes de ver esta tecnología en un coche eléctrico de producción, pero los resultados invitan al optimismo. Si se logra escalar este tipo de soluciones y mantener su rendimiento en condiciones reales, podríamos estar ante uno de los avances que marquen el futuro de las baterías en la próxima década.

Fuente | Sciopen

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