
El Renault 5 y sus hermanos recibirán nuevas baterías y sistemas de carga más rápidos
En los próximos cuatro años, Renault evolucionará tanto las baterías como los sistemas de carga de sus coches eléctricos con el objetivo de mantenerlos actualizados y competitivos frente a sus rivales.

Durante la presentación del nuevo plan estratégico futuREady del Grupo Renault, la atención la acapararon novedades como el Dacia Striker o la nueva plataforma RGEV Medium 2.0, que promete autonomías de hasta 750 km WLTP y cargas ultrarrápidas de unos 10 minutos. La firma del rombo también aprovechó para mostrar su hoja de ruta eléctrica de aquí a 2030.
Aunque no aparece recogida en su nota de prensa, durante la conferencia Renault mostró una diapositiva en la que se podía ver la evolución que experimentarán sus baterías y sistemas de carga durante los próximos cuatro años. El fabricante galo no quiere quedarse descolgado de los líderes chinos, y está preparando importantes mejoras que llegarán a toda su gama eléctrica.
Actualmente, Renault clasifica sus baterías en dos tipos: High Energy (alta densidad energética) y Affordable (bajo coste). Las primeras anuncian una densidad de 270 Wh/kg, frente a los 176 Wh/kg de las segundas. Sin embargo, la adopción de nuevas tecnologías permitirá ir mejorando estas cifras a corto plazo, con importantes saltos cada dos años.
En 2028, las High Energy llegarán a los 280 Wh/kg, mientras que las Affordable subirán a 210 Wh/kg. En 2030 la cosa irá a más, pues aumentarán respectivamente a 307 y 250 Wh/kg. Hasta ahora, Renault había utilizado exclusivamente baterías NCM (níquel, cobalto, manganeso), pero este año adoptará la cada vez más popular química LFP (litio-ferrofosfato), comenzando por el Twingo y extendiéndola después a las versiones de acceso del resto de sus modelos eléctricos.

Renault promete cargas de 10 y 20 minutos en 2030
En los próximos años, la empresa podría adoptar otras químicas diferentes. A día de hoy se encuentra trabajando en unas baterías LXMO (óxido de litio y manganeso) libres de cobalto, las cuales prometen combinar la densidad energética de las NCM con el coste de las LFP. Por otro lado, Renault recientemente se alió con la española Basquevolt para acelerar el desarrollo de sus baterías de litio-metal; además, en el pasado también mostró interés por las baterías de sodio para los eléctricos de bajo coste de Dacia.
Ahora pasemos a la carga. Aquí Renault identifica dos tipos de modelos: los encuadrados en los segmentos A y B (Twingo, R5, R4), y los de los segmentos C y D (Mégane, Scénic). Los primeros utilizan la plataforma RGEV Small, mientras que los segundos emplean la RGEV Medium 1.0 (la cual será sustituida en 2028 por la antes mencionada RGEV Medium 2.0).

En 2026 se anuncia un tiempo de carga (10-80%) de 30 minutos para los A-B y de 20 minutos para los C-D. Esto significa que tanto el Mégane (cuyo restyling se lanzará en octubre) como el Scénic recibirán muy pronto un sistema de carga actualizado. En 2028, los A-B continuarán utilizando una arquitectura de 400 voltios, pero sus tiempos se reducirán a 25 minutos.
Coincidiendo con la llegada de la RGEV Medium 2.0, los C-D darán el salto a los 800 voltios, quedándose en 15 minutos. Por último, en 2030 los A-B (todavía con 400 voltios) bajarán a 20 minutos, mientras que los C-D lograrán llegar a los 10 minutos. Una hoja de ruta que entendemos que no solo se aplicará a los eléctricos de Renault, sino también a los de Alpine y Dacia.


