
Volkswagen y Stellantis impulsan una estrategia “Made in Europe” para los coches eléctricos
Después de años perdiendo el tiempo, el imparable crecimiento de China en la industria automovilística ha asustado a los grupos europeos que pierden los mercados internacionales, y ahora luchan por mantener el europeo. Ante esto, los CEO de Volkswagen y Stellantis proponen una estrategia “Made in Europe” para fortalecer la industria automovilística.

Oliver Blume, CEO de Volkswagen, y Antonio Filosa, máximo responsable de Stellantis, han lanzado un mensaje claro: Europa necesita reforzar su industria automovilística para seguir siendo competitiva en un mercado global cada vez más complejo. En un artículo conjunto para varios medios europeos, ambos directivos proponen una estrategia “Made in Europe” que promueva la producción local, atraiga inversiones y garantice un terreno de juego más justo para los fabricantes europeos.
Para Blume y Filosa, es fundamental fomentar incentivos financieros y facilitar la producción de coches eléctricos en Europa. En su visión, las reglas ambientales de la UE deberían flexibilizarse ligeramente para favorecer la fabricación europea, y los incentivos públicos deberían centrarse en apoyar el valor añadido local.
Además, consideran que todos los vehículos destinados al mercado europeo deberían cumplir criterios de producción homogéneos, garantizando que cada fabricante opere bajo condiciones similares y beneficiando a quienes inviertan en la cadena de suministro europea.
Criterios claros para los coches eléctricos “Made in Europe”

La propuesta incluye requisitos concretos para los coches eléctricos registrados en la UE, que abarcarían la producción, el sistema de propulsión, las baterías y los componentes electrónicos clave. Los vehículos que cumplan estos estándares podrían recibir una etiqueta específica y acceder a primas públicas y contratos gubernamentales.
Blume y Filosa también sugieren que los coches eléctricos “Made in Europe” reciban un bono de CO2, y que si un fabricante cumple los criterios en gran parte de su flota, este beneficio se aplique a todos sus vehículos eléctricos. Según los directivos, esto incentivaría mantener la producción en Europa, evitaría miles de millones en sanciones y canalizaría esos recursos hacia inversiones necesarias en el mercado interior.
Europa frente a un mercado global competitivo
Los fabricantes europeos destacan que el crecimiento del mercado de coches eléctricos no se detiene. En 2025 se vendieron 13.700.000 coches eléctricos a nivel mundial, con China y Europa como principales motores del sector, mientras que Estados Unidos pierde impulso tras la eliminación de algunas ventajas fiscales.
Los directivos insisten en que esta estrategia no busca cerrar fronteras ni proteccionismo, sino fortalecer la resiliencia de la industria en componentes estratégicos como las baterías y otros elementos clave. La meta es que Europa siga siendo productor e industria de referencia, no solo un mercado consumidor.
El sector automovilístico representa alrededor del 8% del PIB europeo y emplea a 13.000.000 de personas, lo que subraya su importancia para la estabilidad económica y social de la región. Los recientes movimientos geopolíticos, como la tensión con Estados Unidos y las amenazas de aranceles, muestran que la industria debe prepararse para un nuevo escenario de competencia global en el que comercio, tecnología e industria son herramientas de poder nacional.


