
Este país prepara una ley para que los inquilinos puedan instalar puntos de carga de coches eléctricos en viviendas de alquiler
Son muchos los que viven de alquiler y se preguntan si podrán instalar un punto de recarga para su coche eléctrico. Ahora, un país europeo ha sido pionero y prepara una norma que pavimenta el camino de un apartado clave para el sector.

El gobierno sueco ha presentado un nuevo proyecto de ley que facilitará a los residentes que vivan de alquiler, la instalación de su propio punto de carga para coches eléctricos en su plaza de aparcamiento. La propuesta permitirá que cada persona pueda solicitar que se instale un cargador , siempre que la plaza esté en el mismo edificio que su vivienda o en las inmediaciones.
Según la propuesta, el propietario o gestor de la plaza de aparcamiento solo podrá denegar la instalación si existe una razón justificada para ello. Los ministros suecos destacan que la medida busca eliminar obstáculos para la carga doméstica y facilitar la vida diaria de los usuarios de coches eléctricos, independientemente de si son propietarios o no de su vivienda. Si la ley se aprueba, entrará en vigor el 29 de mayo de 2026.
El inquilino solamente tendrá que informar al propietario, y, por supuesto, hacerse cargo de los costes de la instalación.
¿Qué ocurre en España para inquilinos y propietarios?

En España, la situación es similar pero con algunas diferencias técnicas y legales que conviene conocer. La Ley de Propiedad Horizontal establece que los propietarios de una plaza de garaje privativa pueden instalar un punto de carga para su coche eléctrico sin necesidad de autorización previa de la comunidad, aunque sí deben notificarlo por escrito. Los costes de instalación y de consumo eléctrico corren íntegramente a cargo del usuario. La comunidad no puede vetar la instalación, pero sí exigir que se respeten normas de seguridad y estética en el garaje.
Para las personas que están en régimen de alquiler, la situación es algo más restrictiva: es necesario contar con la autorización del propietario antes de instalar el cargador. Es recomendable que este permiso se formalice por escrito, y generalmente se pacta que la instalación pueda retirarse al finalizar el contrato de alquiler. Una vez autorizada, la notificación a la comunidad sigue siendo obligatoria, pero la ley protege que no se puedan imponer obstáculos injustificados a la instalación.
Desde el punto de vista técnico, tanto en España como en Suecia es imprescindible que la instalación cumpla con la normativa de seguridad vigente. En España, esto implica que un instalador autorizado realice la instalación conforme al Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión y a las instrucciones técnicas complementarias. En Suecia, se espera que el proyecto de ley contemple requisitos equivalentes, centrados en seguridad y compatibilidad con la infraestructura del edificio.
La iniciativa sueca refleja un movimiento que ya se está consolidando en muchos países europeos: hacer que la carga de coches eléctricos sea accesible para todos, sin que el hecho de vivir en un piso de alquiler se convierta en un impedimento.
En España, la legislación actual ya facilita la labor a los propietarios, pero se olvida de los inquilinos que todavía requieren de la autorización del dueño de la plaza. Ambas legislaciones buscan garantizar que la transición hacia la movilidad eléctrica no se vea frenada por barreras arquitectónicas o legales, acercando la carga doméstica a la vida cotidiana de los conductores.


