Europa plantea límites a la inversión china en coches eléctricos y baterías

Bruselas prepara nuevas normas para que las inversiones extranjeras en coches eléctricos y energía solar aportan valor real a Europa. Se exigirá transferencia tecnológica y que al menos la mitad de la plantilla sea europea. La medida apunta principalmente a compañías chinas lo que puede abrir una nueva disputa comercial en un momento de acercamiento con el gigante asiático.

Europa plantea límites a la inversión china en coches eléctricos y baterías

Publicado: 10/02/2026 12:00

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Según informa Reuters, la Comisión Europea busca que las inversiones extranjeras en sectores industriales estratégicos aporten valor real a la economía y no se limiten únicamente a ensamblajes fabricados fuera de Europa para obtener la etiqueta “made in Europe” y evitar aranceles.

Para ello, Bruselas está preparando un proyecto legal con condiciones mínimas para estos inversores. Aunque no se detalla la nacionalidad, todo apunta a China. La propuesta exige que creen sociedades conjuntas en las que no controlen más del 49% del capital, transfieran tecnología, innovación y propiedad intelectual, y aseguren que al menos la mitad de los trabajadores de todas las categorías sean europeos, según el borrador previsto para aprobarse el próximo 25 de febrero.

Europa ha perdido terreno en la industria durante las últimas décadas. En 2000, el sector manufacturero representaba el 20,8% del PIB de la UE; en 2020, apenas el 14,3%. China ha sabido aprovechar las lecciones que las empresas europeas comenzaron a transferir a finales del siglo XX, exigiendo estas condiciones a cambio de acceso a su inmenso mercado y mano de obra barata. Hoy, sus coches eléctricos avanzan con un horizonte mucho más despejado que los europeos.

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Por eso, la Comisión Europea quiere cambiar la dinámica de maestro y alumno en la tecnología de las baterías y las cadenas de suministro de coches eléctricos, híbridos enchufables y componentes, así como en la fabricación de paneles solares y el manejo de materias primas críticas. El borrador establece que las inversiones superiores a 100 millones en las que un país inversor controle al menos el 40% de la capacidad de producción estarán sujetas a estas condiciones. Como referencia, China controla actualmente el 80% de la capacidad mundial de baterías y paneles fotovoltaicos.

El objetivo declarado del proyecto es que la inversión extranjera directa refuerce la competitividad industrial de Europa, proteja la ventaja tecnológica y garantice la seguridad económica y del mercado único. Para lograrlo, se exige transferencia de tecnología, propiedad intelectual y patentes a las sociedades conjuntas, y que la plantilla europea represente al menos un 50% en todas las categorías, incluyendo puestos de alta responsabilidad, donde el cumplimiento será más complejo. Esto busca que no solo se transfiera tecnología, sino también conocimiento y formación para que los trabajadores europeos puedan manejarla plenamente.

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El sector del automóvil refleja claramente esta pérdida de liderazgo industrial en Europa, y sobre todo en Alemania. Los coches eléctricos chinos están ganando terreno rápidamente, apoyados por políticas de subvención de Pekín que han fortalecido su industria hasta colocarla a la cabeza mundial.

Como respuesta, la UE ha impuesto aranceles compensatorios. Sin embargo, las empresas chinas invierten en plantas europeas para obtener la etiqueta “made in Europe” y así sortear al menos parte de esos aranceles. En España hay ejemplos como la antigua factoría de Nissan en Barcelona, ahora ensamblando vehículos de Chery, y la planta de baterías que se está construyendo en Zaragoza; mientras que en Hungría destaca BYD, el mayor fabricante chino.

Todavía queda pendiente uno de los puntos más polémicos del borrador: si se exigirá un porcentaje mínimo de componentes fabricados en Europa para el producto final. Este capítulo sigue en blanco y ha retrasado varias veces la aprobación de la norma, que originalmente se esperaba para diciembre. Ahora, se baraja su aprobación a finales de febrero. El reglamento forma parte de la estrategia de la Comisión para reindustrializar Europa y elevar el peso del sector secundario hasta el 20% del PIB en 2035.

La recuperación de la competitividad es un asunto prioritario desde el inicio de esta legislatura, y se inspira en informes de ex primeros ministros italianos como Enrico Letta y Mario Draghi. Todo se enmarca en el programa Clean Industrial Deal, que esta semana toma protagonismo en una reunión informal de líderes de la UE en un castillo belga, donde será el principal tema del orden del día.

Fuente | Reuters

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