
Citroën prepara el regreso del Picasso con 7 plazas y eléctrico
Citroën trabaja en el regreso del monovolumen, una carrocería que destacó durante años por su espacio y versatilidad; el concept ELO adelanta algunas de las claves de esta estrategia; la marca francesa quiere ofrecer una alternativa diferente en un mercado dominado por los SUV.

Mientras Renault ha transformado por completo nombres históricos como el Espace o el Scénic para adaptarlos al formato SUV, Citroën parece dispuesta a recorrer el camino contrario. La marca francesa está estudiando seriamente recuperar una carrocería que durante años fue una de sus señas de identidad: el monovolumen. Una propuesta que, pese al dominio absoluto de los SUV en el mercado, sigue sin tener rival cuando se trata de espacio interior, modularidad y comodidad para las familias.
La historia juega a favor de esta idea. Aunque Renault fue la pionera en Europa con el lanzamiento del Espace en 1984 y posteriormente con el Scénic, Citroën supo interpretar la fórmula con enorme acierto. El prototipo Xanae, presentado en 1994, adelantó las líneas de un modelo que acabaría convirtiéndose en uno de los mayores éxitos de la marca: el Xsara Picasso, que permaneció en producción entre 1999 y 2012.
Durante años, Citroën contó con una oferta muy completa en este segmento. Desde el C3 Picasso hasta los C4 Picasso de batalla corta y larga, pasando por modelos como el Evasion, la marca francesa estuvo presente en varios segmentos del mercado. Sin embargo, la llegada masiva de los SUV acabó relegando este tipo de vehículos. El último representante de la saga fue el Grand C4 Picasso, rebautizado posteriormente como Grand C4 SpaceTourer, que abandonó discretamente la gama. Desde entonces, quienes necesitaban siete plazas en Citroën han tenido que recurrir al Berlingo, que recientemente ha celebrado su 30 aniversario.
El concept ELO adelanta la estrategia de Citroën para recuperar el monovolumen

En un mercado donde prácticamente todos los fabricantes han apostado por los SUV, Citroën quiere volver a diferenciarse. No sería la primera vez que la firma francesa obtiene buenos resultados apostando por una solución distinta a la tendencia dominante, y todo apunta a que volverá a hacerlo recuperando el concepto de monovolumen adaptado a los nuevos tiempos.
La primera pista llegó durante el Salón de Bruselas celebrado el pasado mes de enero. Allí, Citroën presentó el prototipo ELO, un ejercicio de diseño que adelantaba algunas de las claves de esta futura generación de vehículos familiares. La idea es mantener las ventajas tradicionales de los monovolúmenes, pero mejorando aspectos fundamentales para los estándares actuales, especialmente la eficiencia aerodinámica.
Y es que uno de los grandes desafíos para cualquier modelo de gran volumen, sobre todo si cuenta con versiones eléctricas, es reducir la resistencia al aire. Una carrocería alta y espaciosa ofrece muchas ventajas en habitabilidad, pero también penaliza el consumo energético. Por ello, los futuros monovolúmenes de Citroën apostarán por líneas más trabajadas, una zaga más estilizada y soluciones aerodinámicas que permitan mantener una buena autonomía sin renunciar al espacio interior.
Citroën confirma que trabaja en el futuro del monovolumen

Las declaraciones de los máximos responsables de la marca dejan pocas dudas sobre la dirección que está tomando el proyecto. Xavier Chardon, director ejecutivo de Citroën, ha reconocido que la compañía trabaja activamente en "el futuro del monovolumen", dejando claro además que el concept ELO no fue un simple ejercicio de estilo sin continuidad.
Eso sí, quienes esperen propuestas extremadamente rompedoras probablemente tendrán que moderar sus expectativas. Citroën no parece dispuesta a repetir experimentos como las tres plazas delanteras alineadas o posiciones de conducción centrales. La marca considera que las familias buscan soluciones prácticas y cómodas, pero sin sacrificar una ergonomía convencional y fácil de utilizar en el día a día.
En la misma línea se ha pronunciado Gilles Vidal, responsable de diseño de las marcas europeas de Stellantis. Según explicó recientemente, este tipo de carrocería se encuentra actualmente en estudio, aunque adaptada a los gustos actuales. El objetivo será crear vehículos atractivos visualmente, capaces de recuperar la funcionalidad tradicional de los monovolúmenes sin transmitir la imagen poco emocional que durante años acompañó a este segmento.
Vidal conoce bien este terreno. A finales de los años noventa participó en varios proyectos experimentales de Citroën relacionados con la movilidad familiar y la modularidad interior, por lo que su implicación aporta credibilidad a la iniciativa.
Por ahora no existe una fecha oficial para el lanzamiento de este posible sucesor del Grand C4 Picasso. Sin embargo, durante la presentación del plan estratégico Fastlane 2030, Citroën confirmó que toda su gama será renovada antes de finalizar la década. Entre las siluetas mostradas bajo las cubiertas durante aquella presentación podría esconderse perfectamente el futuro heredero de una fórmula que muchos daban por desaparecida.
Y es que, después de años de hegemonía SUV, cada vez son más las voces que consideran que ha llegado el momento de recuperar vehículos diseñados pensando primero en las familias y después en la imagen. Si Citroën consigue combinar el espacio y la practicidad de los antiguos Picasso con un diseño moderno y eficiente, podría encontrar un hueco muy interesante en un mercado cada vez más saturado de propuestas similares.


