Los primeros medios prueban el Leapmotor B05 y detectan problemas difíciles de ignorar

Sobre el papel, el Leapmotor B05 lo tenía todo para arrasar. Pero las primeras pruebas de los medios europeos está destapando algunas grietas en la propuesta del fabricante chino que pueden arruinar el resultado final.

Los primeros medios prueban el Leapmotor B05 y detectan problemas difíciles de ignorar

Publicado: 12/06/2026 12:57

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Leapmotor sigue avanzando en Europa de la mano de Stellantis y ha lanzado uno de sus modelos más importantes para el mercado europeo. Hablamos del Leapmotor B05, un "compacto" eléctrico que apunta directamente a pesos pesados como el Volkswagen ID.3 o el Cupra Born, aunque con un cuerpo más alargado.

Los primeros medios internacionales que han podido probarlo coinciden en varios aspectos: el coche sorprende por su comportamiento dinámico, pero también acumula algunos defectos importantes que terminan empañando una propuesta que, sobre el papel, parecía muy equilibrada.

El segmento C sigue teniendo una gran importancia en Europa a pesar del auge de los SUV. Por eso no resulta extraño que Leapmotor haya decidido entrar de lleno en una categoría donde la conducción, el equilibrio del chasis y la calidad general tienen más peso que en otros segmentos. Y precisamente ahí es donde el B05 consigue sorprender para bien... y también para mal, según las primeras impresiones publicadas por la prensa especializada internacional.

Diseño atractivo, espacio justo y una experiencia digital mejorable

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A nivel exterior, el Leapmotor B05 apuesta por una imagen claramente deportiva. Con una longitud de 4,43 metros, una anchura de 1,88 metros, una altura de 1,52 metros y una distancia entre ejes de 2,74 metros, presenta unas proporciones que recuerdan inevitablemente a algunos compactos deportivos europeos del pasado.

Su frontal, de líneas limpias y perfil bajo, transmite una imagen dinámica. La silueta lateral refuerza esa sensación gracias a unos voladizos cortos y una línea de cintura marcada que da protagonismo a los pasos de rueda. Las manillas enrasadas ayudan a mejorar la aerodinámica, mientras que la zaga incorpora una firma luminosa que intenta aportar algo de personalidad propia frente a otros modelos de la marca.

Varios medios han señalado además cierto parecido estético con el desaparecido Volkswagen Scirocco, especialmente en las proporciones generales de la carrocería y en algunos detalles de su frontal. Una comparación que probablemente no disguste a muchos conductores europeos.

Sin embargo, donde empiezan a aparecer las primeras críticas es en el interior. Los periodistas que han tenido acceso al coche coinciden en que el habitáculo resulta excesivamente sobrio. La presencia de dos grandes pantallas domina completamente el salpicadero, acompañado por abundantes superficies de plástico de calidad mejorable y una atmósfera general algo fría.

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Aunque los materiales parecen robustos y preparados para soportar el uso diario, la sensación general es de falta de personalidad. Algunos probadores incluso destacan que determinadas superficies tienen una textura gomosa que no transmite una percepción especialmente cuidada para un modelo que aspira a competir en uno de los segmentos más exigentes del mercado europeo.

La posición de conducción es correcta y los asientos permiten múltiples ajustes, pero la consola central elevada genera cierta sensación de estrechez en las plazas delanteras. Detrás, la situación mejora en cuanto a espacio para las piernas, aunque el suelo elevado obliga a viajar con las rodillas más flexionadas de lo deseable.

Otro punto débil importante aparece en el maletero. Los apenas 345 litros de capacidad quedan claramente por detrás de rivales como el Volkswagen ID.3 o el Cupra Born, que ofrecen 385 litros, y eso en cuerpos 16.5 centímetros más cortos. Incluso con los asientos abatidos, el volumen máximo de 1.205 litros sigue situándose por debajo de algunos de sus competidores directos, algo difícil de justificar teniendo en cuenta sus dimensiones exteriores.

Tampoco convence el sistema multimedia. Los primeros análisis destacan unos menús poco intuitivos y una curva de aprendizaje más larga de lo habitual. La práctica desaparición de botones físicos tampoco ayuda. Acciones tan simples como ajustar los retrovisores obligan a navegar por la pantalla central, algo incómodo y poco práctico en determinadas situaciones.

A esto se suma la necesidad de introducir un código PIN para determinadas funciones del vehículo, una solución que varios medios consideran innecesariamente compleja para el uso diario.

Un comportamiento brillante arruinado por unos asistentes demasiado intrusivos

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La gran sorpresa del Leapmotor B05 llega una vez en marcha. Los prejuicios habituales sobre algunos fabricantes chinos desaparecen rápidamente gracias a una puesta a punto especialmente cuidada para el mercado europeo.

El modelo utiliza una arquitectura de propulsión trasera y una distribución de pesos prácticamente perfecta entre ambos ejes. El resultado es un comportamiento muy equilibrado, con una dirección directa y una capacidad de paso por curva que recuerda más a modelos europeos que a la mayoría de propuestas chinas que han llegado hasta ahora.

La suspensión también recibe elogios. Los medios destacan que el coche se muestra firme cuando toca, pero sin resultar incómodo. En carreteras secundarias transmite confianza y mantiene la compostura incluso cuando aumenta el ritmo. De hecho, varios probadores coinciden en que es uno de los aspectos más sorprendentes del modelo.

Detrás de estas sensaciones está el trabajo conjunto realizado con Stellantis para adaptar el chasis a los gustos europeos. Y por lo visto, el resultado ha sido notable. El B05 ofrece una conducción mucho más precisa y comunicativa de lo que muchos esperaban de un recién llegado procedente de China.

La mecánica desarrolla 218 CV y 240 Nm, permitiendo acelerar de 0 a 100 km/h en 6,7 segundos. No busca ofrecer una respuesta explosiva, sino una entrega progresiva y agradable que facilita la conducción diaria y aprovecha mejor la motricidad del eje trasero.

En cuanto a la batería, existen dos opciones. La primera cuenta con 56,2 kWh y homologa hasta 401 kilómetros WLTP, mientras que la superior alcanza los 67,1 kWh y permite llegar a 482 kilómetros WLTP. Esta última admite potencias de carga de hasta 168 kW, con una recarga del 30% al 80% en apenas 17 minutos según el fabricante. Queda por saber cuánto tarda en el más habitual 10-80% que solemos usar en Europa.

Los asistentes a la conducción arruinan el conjunto

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Hasta aquí todo parece bastante prometedor. El problema es que los asistentes a la conducción terminan convirtiéndose en el principal enemigo del coche.

Las primeras pruebas describen un sistema de mantenimiento de carril excesivamente agresivo, que corrige constantemente la trayectoria incluso cuando no es necesario. En carreteras estrechas o con marcas deterioradas llega a interpretar juntas del asfalto o cambios de color como líneas de delimitación, provocando intervenciones bruscas e inesperadas.

A esto se suma una cantidad constante de avisos acústicos que acaban generando más estrés que seguridad. Lejos de transmitir confianza, el sistema da la sensación de estar luchando continuamente contra el conductor.

De hecho, algunos periodistas describen esta experiencia como uno de los aspectos más frustrantes del coche. Lo que debería servir como ayuda termina convirtiéndose en una fuente permanente de distracción, especialmente en carreteras secundarias.

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Lo peor es que desactivar estas ayudas no resulta sencillo. En muchos casos es necesario recurrir a perfiles configurados previamente o realizar la operación con el vehículo detenido. Durante la conducción, las posibilidades de ajuste son muy limitadas.

A ello se añaden algunas ausencias difíciles de justificar en un coche pensado para Europa. Por ejemplo, la marca no homologa capacidad de remolque ni carga vertical sobre la bola de enganche, lo que limita considerablemente su versatilidad para determinados usuarios.

En cuanto a precios, el Leapmotor B05 arranca en 27.900 euros con la batería de 56,2 kWh. La versión equipada con la batería de 67,1 kWh y acabado ProMax Design alcanza los 31.900 euros.

Las primeras impresiones dejan claro que Leapmotor ha conseguido desarrollar un coche muy agradable de conducir y con una relación entre prestaciones, autonomía y precio bastante atractiva. Sin embargo, también evidencian que todavía existen aspectos importantes a tener en cuenta. El minúsculo maletero, un interior poco inspirado y, sobre todo, unos asistentes electrónicos demasiado invasivos impiden que el B05 se convierta de momento en una referencia dentro de la categoría.

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