
1.200 km de autonomía, las baterías sólidas de BYD superan las últimas pruebas
BYD da un paso clave en el desarrollo de baterías sólidas tras superar todas las pruebas para uso en automoción; su nueva tecnología promete un salto importante en autonomía y eficiencia; la producción piloto ya está en marcha y su llegada se acerca.

El desarrollo de las baterías con electrolito sólido sigue avanzando a buen ritmo, y ahora BYD ha dado un golpe sobre la mesa que puede marcar un antes y un después en la industria. Según las últimas informaciones, el fabricante chino ha logrado completar con éxito la validación completa a nivel automotriz de su nueva batería sólida, un hito que acerca esta tecnología a su llegada real a los coches eléctricos.
Uno de los datos más llamativos es su densidad energética, que alcanza los 400 Wh/kg, una cifra muy superior a la de las baterías actuales que en el mejor de los casos rondan los 250 Wh/kg en las NCM, y por debajo de Los 200 Wh/kg en las LFP mas avanzadas. Esto se traduce directamente en más autonomía sin necesidad de aumentar el tamaño o el peso del pack, uno de los grandes retos del sector.
El avance no se queda solo en cifras teóricas. BYD ha confirmado que su batería ha superado todas las pruebas de seguridad y fiabilidad exigidas en la automoción, lo que implica ensayos muy exigentes en condiciones extremas, durabilidad y resistencia. Es decir, no estamos ante un simple prototipo de laboratorio, sino ante una tecnología que ya ha pasado por el filtro necesario para su uso en coches eléctricos de producción.
Batería sólida de BYD: pruebas y fecha de producción

Además, la compañía ha dado otro paso importante en febrero de 2026 con la puesta en marcha de una línea piloto de 2 GWh dedicada a baterías sólidas de tipo sulfuro. Se trata de la primera instalación en China capaz de producir este tipo de baterías con estándares propios del sector del automóvil, lo que marca el inicio de una fase preindustrial clave para su despliegue futuro.
En paralelo, ya se han realizado pruebas en un prototipo equipado con esta tecnología. El resultado es especialmente llamativo: una autonomía de 1.218 km bajo el ciclo CLTC, una cifra que, aunque optimista como suele ser este ciclo chino, apunta a un salto muy importante frente a los modelos actuales. En la práctica, esto podría traducirse en coches eléctricos capaces de recorrer distancias muy largas sin necesidad de recarga frecuente, acercándose a la experiencia de los modelos de combustión en viajes largos.
Eso sí, todavía habrá que esperar para ver esta tecnología en la calle. BYD ha señalado que la producción a pequeña escala está prevista para 2027, lo que indica que aún queda trabajo por delante para escalar el proceso y reducir costes. Como suele ocurrir con cualquier innovación de este tipo, los primeros modelos que la incorporen probablemente estarán en segmentos más altos antes de que llegue a opciones más asequibles.
Con todo, este anuncio confirma que la carrera por las baterías sólidas ya no es solo una promesa a largo plazo. Fabricantes como BYD están avanzando rápidamente, y todo apunta a que en los próximos años veremos cómo estas soluciones empiezan a integrarse en coches eléctricos reales, ofreciendo más autonomía, mayor seguridad y tiempos de carga potencialmente más reducidos.


