El problema del HW3 destapa una potencial crisis para Tesla en Europa

Miles de propietarios de Tesla en Europa que han pagado el sistema FSD de Tesla no podrán activarlo tal como Elon Musk prometió en su momento; el problema del hardware pone en una tesitura complicada a la marca con una la presión legal que crece mientras los clientes exigen soluciones reales.

El problema del HW3 destapa una potencial crisis para Tesla en Europa
Elon Musk

Publicado: 16/04/2026 14:38

4 min. lectura

En 2019, Elon Musk confirmó oficialmente que todos los coches producidos desde la primavera de ese año, dotados del sistema HW3, contaban con el hardware necesario para acceder a la conducción autónoma plena, FSD. Pero siete años después, esos clientes que pagaron una buena suma de dinero están viendo como el sistema se está activando en Europa, pero solo para los que tienen el HW4. ¿Qué pasará con los miles que tienen el sistema anterior?

Y es que después de unos días de vino y rosas por el hito de activar el FSD en Europa, empezando por Países Bajos, ahora el foco se ha puesto sobre los muchos propietarios que tienen el HW3. Sobre todo aquellos que han abonado el sistema al completo, entre 6.500 y 7.500 euros, y que no van a recibir lo que han pagado.

La situación ha generado un profundo malestar, especialmente en Europa. En Países Bajos están viendo cómo crece el número de propietarios descontentos. Conductores que apostaron por modelos como el Model 3 o el Model S convencidos de que, tarde o temprano, activarían esa conducción autónoma total. Pero ese momento no llega, y en algunos casos parece que ni siquiera llegará con el hardware que tienen instalado actualmente.

Aquí es donde entra uno de los puntos más controvertidos: el famoso HW3. Este hardware, que según Musk debía ser suficiente para soportar el sistema, ahora parece quedarse corto frente a las nuevas exigencias del software. Y claro, la respuesta que se desliza desde algunos sectores resulta difícil de aceptar: cambiar de coche, aceptar descuentos o transferencias del paquete a otro vehículo. Soluciones que, lejos de resolver el problema, lo agravan desde el punto de vista del consumidor.

Porque no, comprar un coche no es como cambiar de móvil cada año. No es un capricho, es una inversión importante. Y cuando alguien paga miles de euros adicionales por una función concreta, lo mínimo exigible es que esa función llegue en las condiciones prometidas. Lo contrario no es innovación, es incumplimiento.

La cuestión es la legal. Europa tiene legislación bastante robusta en este aspecto, y si has pagado por algo que no has recibido, puedes reclamar y las justicia actuará.

Lo que está en juego no es solo una característica tecnológica, sino la confianza en una marca que ha construido su imagen precisamente sobre la innovación y la transparencia. Tesla ha sido durante años el referente del coche eléctrico, el que marcaba el camino. Pero episodios como este ponen en duda esa relación con sus clientes.

La presión en Europa va en aumento, y no sería extraño que esta situación acabe en tribunales si no se encuentra una solución clara y justa. Porque más allá de la tecnología, aquí hay un compromiso que no se ha respetado. Y eso, en un mercado cada vez más competitivo, puede salir caro.

Es hora de que Elon Musk cumpla su palabra, o admita que no se puede hacer y devuelva el dinero e indemnice a sus clientes.

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