
No cargues tu coche eléctrico en una toma de corriente doméstica. Estas son las enormes pérdidas que tiene
Aunque es un tema que ya hemos tratado varias veces, es siempre importante traer los últimos estudios que nos informan de que cargar en una toma de corriente convencional es muy fácil y barato, pero como solución ocasional. Si lo vamos a hacer a largo plazo es importante conocer sus muchos contras.

Una parte de la electricidad que utilizamos para cargar un coche eléctrico no termina realmente en la batería. Es algo normal en cualquier proceso de recarga el tema de las pérdidas, pero las diferencias entre utilizar un enchufe doméstico y un cargador pueden ser mucho mayores de lo que podríamos pensar. Un reciente estudio del ADAC ha puesto cifras a estas pérdidas y deja una conclusión bastante clara: el enchufe convencional es la peor opción para cargar un coche eléctrico de forma habitual.
El organismo alemán ha analizado cinco modelos actuales y ha encontrado pérdidas de entre el 5,1% y el 24,2%, dependiendo del coche y, sobre todo, del sistema utilizado para realizar la recarga. En otras palabras, en el peor de los casos casi una cuarta parte de la electricidad extraída de la red nunca llega a la batería. La buena noticia es que utilizar un cargador doméstico reduce de forma muy importante esta diferencia.
Estas pérdidas tienen varias explicaciones. Durante la recarga se genera calor en los cables y en diferentes componentes eléctricos, mientras que el cargador integrado en el coche tiene que transformar la corriente alterna de la red en corriente continua para poder almacenarla en la batería. Además, mientras el coche está conectado permanecen activos diferentes sistemas electrónicos que también consumen energía.

El sistema de gestión de la batería es uno de ellos, ya que controla continuamente el estado de carga y la temperatura. Dependiendo de las condiciones, el coche también puede necesitar energía para calentar o refrigerar la batería y mantenerla dentro de la temperatura adecuada. Toda esa electricidad se consume, pero no acaba disponible posteriormente para mover el coche.
El ADAC ha comprobado que el resultado cambia considerablemente dependiendo de cómo se realice la recarga. Entre los cinco modelos analizados aparecen el Mercedes CLA 350 EQ, el Renault 5 E-Tech, el Tesla Model Y, el Volvo EX30 y el Volkswagen ID.7. Al utilizar un enchufe doméstico convencional, las pérdidas fueron del 24,2% en el Mercedes, 15,3% en el Volkswagen, 14,2% en el Volvo, 13,7% en el Renault y 12,7% en el Tesla.
El enchufe doméstico sale claramente peor parado

El Mercedes CLA 350 EQ fue con diferencia el modelo que más electricidad desperdició durante la prueba. Un 24,2% de la energía extraída de la red no llegó a la batería cuando se utilizó un enchufe doméstico. La razón está, al menos en parte, en las características de su cargador integrado, que en esta situación limita la intensidad a 8 amperios, frente a los 10 amperios utilizados por los otros modelos probados.
Puede parecer una diferencia pequeña, pero tiene consecuencias. Al utilizar una potencia más baja, el proceso de carga se prolonga y los consumos de los sistemas que permanecen activos durante la recarga tienen más tiempo para acumularse. El resultado es una mayor cantidad de energía gastada que nunca llega a almacenarse en la batería.
El Tesla Model Y, por ejemplo, perdió un 12,7% en estas mismas condiciones, mientras que el Renault 5 E-Tech registró un 13,7%. Son cifras bastante más bajas que las del Mercedes, aunque siguen siendo elevadas si pensamos en que estamos pagando toda la electricidad que entra desde la red.

La situación cambia por completo al utilizar un cargador doméstico de 11 kW. En este caso, los cinco coches analizados por el ADAC se movieron entre unas pérdidas del 5,1% y el 7%. El Renault 5 E-Tech fue el más eficiente, con un 5,1%, seguido por el Tesla Model Y con un 6,1%. El Mercedes CLA 350 EQ bajó hasta el 6,9%, frente al 24,2% registrado con un enchufe convencional.
La diferencia es suficientemente grande como para tenerla en cuenta en el coste real de utilizar un coche eléctrico. Si una persona recarga habitualmente en casa, un cargador no solo aporta comodidad y seguridad, también puede reducir de forma apreciable la electricidad que necesita comprar para conseguir la misma energía útil en la batería.
Hay otro detalle interesante en las mediciones. Utilizar una potencia de carga más elevada no implica necesariamente que las pérdidas aumenten. El Volvo EX30 registró un 7% de pérdidas con un cargador de 11 kW, pero bajó hasta el 6,7% cuando se utilizó una instalación de 22 kW. En los modelos analizados que permitían limitar la potencia, el ADAC comprobó además que reducir demasiado la velocidad de carga podía resultar contraproducente.
Por eso, la recomendación del organismo alemán es bastante sencilla: el enchufe doméstico convencional debería quedar como una solución ocasional, mientras que para las recargas habituales en casa resulta mucho más interesante disponer de un cargador. El propio Renault 5 E-Tech, por ejemplo, puede utilizar un cargador de corriente alterna de hasta 11 kW, mientras que desde una toma doméstica convencional de 2,3 kW los tiempos de recarga se multiplican.
¿Y qué ocurre con la carga rápida?

La prueba del ADAC también analiza la recarga rápida en corriente continua y aquí el panorama cambia. Las pérdidas de transformación en el propio punto de carga fueron de alrededor del 3% de media, aunque la energía necesaria para calentar la batería puede añadir otro 2% al 8%, especialmente cuando las temperaturas son bajas. En conjunto, las pérdidas durante la carga rápida pueden situarse aproximadamente entre el 5% y el 15%, dependiendo de las condiciones.
Además, una batería fría necesita energía para alcanzar una temperatura adecuada antes de poder aceptar grandes cantidades de potencia. El ADAC comprobó que la preparación de la batería antes de llegar al cargador permite reducir el tiempo necesario para cargar, pero no significa necesariamente que se consuma menos energía en términos absolutos, ya que esa energía se utiliza durante el trayecto previo.
Esto no significa que haya que evitar los cargadores rápidos. Al contrario, siguen siendo fundamentales para los viajes largos y permiten recuperar una cantidad importante de autonomía en poco tiempo. Simplemente responden a una necesidad diferente a la de la recarga doméstica.
Para el día a día, la conclusión es bastante más sencilla: si tenemos posibilidad de cargar en casa, hacerlo mediante un cargador doméstico es claramente preferible a utilizar un enchufe convencional. No solo porque permite cargar mucho más rápido, sino porque las mediciones del ADAC demuestran que también es una forma considerablemente más eficiente de aprovechar la electricidad que pagamos.
Y hay un detalle que conviene recordar. Ese porcentaje de pérdidas no aparece reflejado en la autonomía ni en la batería del coche. Lo vemos únicamente cuando llega la factura de la electricidad. Por eso, cuando se calcula cuánto cuesta realmente utilizar un coche eléctrico, no basta con multiplicar los kWh que necesita la batería por el precio de la electricidad: también hay que tener en cuenta la energía que se pierde durante el proceso de carga.
Puntos clave
- El ADAC ha analizado las pérdidas de carga de cinco coches eléctricos actuales.
- Con un enchufe doméstico, las pérdidas llegaron hasta el 24,2%.
- El Mercedes CLA 350 EQ fue el modelo con mayores pérdidas en esta modalidad.
- El Tesla Model Y registró un 12,7% y el Renault 5 E-Tech un 13,7%.
- Con un cargador doméstico de 11 kW, las pérdidas bajaron hasta entre el 5,1% y el 7%.
- El Renault 5 E-Tech fue el más eficiente con un 5,1%.
- El Tesla Model Y registró un 6,1%.
- La carga rápida en corriente continua presenta menores pérdidas de transformación, aunque la climatización de la batería puede elevarlas.
- Para el uso diario en casa, el cargador resulta claramente más eficiente que un enchufe convencional.
Fuente | ADAC


