
¿Cómo sustituir más del 90% de los camiones diésel por eléctricos?
La electrificación de los camiones pesados en Europa es un desafío mayúsculo. A pesar del alto coste y las necesidades de infraestructura, esta alternativa comienza a ser viable en rutas regionales y de larga distancia. La transición será gradual, pero la electricidad se perfila como la opción predominante.

Nicolas Meunier, responsable del área de Transporte en Carbone 4, una consultora francesa especializada en ingeniería y transformación de la movilidad, analiza cómo deberá evolucionar el transporte pesado en Europa durante las próximas décadas para eliminar progresivamente la dependencia de los combustibles fósiles.
El transporte de mercancías es el sistema nervioso de la economía europea y hoy en día funciona en más del 95% con diésel. La pregunta es inevitable: ¿cómo sustituir esta motorización?
El debate sobre si los camiones eléctricos serán el futuro no es nuevo, pero sí cada vez más urgente. Según Meunier, debemos anticipar estos cambios para preparar las cadenas de suministro frente a un escenario de energía limitada. El petróleo “fácil” no durará para siempre, y anticiparse es una estrategia inteligente para reducir riesgos y suavizar cualquier caída económica.
Mientras la electrificación de los coches particulares avanza con un 17% de cuota de ventas en Europa el año pasado, el panorama para los vehículos comerciales ligeros ya es más complicado, y para los camiones pesados, todavía más. Los tractores y camiones grandes eléctricos son muy caros y las estaciones de carga ultra rápidas aún no están adaptadas a sus necesidades. Según Meunier, la tarea de transformar el sector será colosal.
La visión de Nicolas Meunier

“El camino de la electrificación está despejado para los coches, con un 20% de ventas de coches eléctricos en Francia en 2025, pero en el sector del transporte pesado todavía es marginal, con solo un 2% de las ventas. Y sin embargo, los camiones representan cerca de una cuarta parte de las emisiones de carbono del transporte. La pregunta es: ¿cómo acelerar la transición en un sector donde los obstáculos tecnológicos y logísticos empiezan a superarse?”
El eléctrico como única energía sostenible
La mayoría de los estudios coinciden en que, a largo plazo, un mix de energías alternativas —electricidad, biodiésel, biometano o hidrógeno— reemplazará al diésel, aunque con cuotas muy diferentes.
La biomasa es limitada y necesaria en otros sectores como la industria o la construcción. Y el vehículo a hidrógeno tiene un rendimiento energético tres veces menor que el eléctrico a batería, lo que encarece su implementación. Por tanto, los camiones eléctricos a batería serán predominantes si Europa quiere lograr la neutralidad de carbono en 25 años.

La regulación europea también apunta en esta dirección: se espera una reducción del 90% de emisiones en vehículos nuevos para 2040 respecto a 2019, lo que implica que alrededor del 75% de las ventas serán de motorizaciones eléctricas, ya sea con baterías o hidrógeno. Los fabricantes europeos de camiones incluyen esta transición en todos sus planes estratégicos.
Además, se trata de una cuestión de soberanía europea: China produce actualmente el 80% de los camiones eléctricos del mundo, y en 2025, el 20% de los camiones vendidos allí eran eléctricos sin emisiones. Adoptar la electricidad no es solo una cuestión ambiental, sino también geoestratégica para constructores y transportistas europeos.
Tecnología y expansión de la carga: una oportunidad única

En los últimos tres años, la tecnología de los camiones eléctricos ha avanzado de manera significativa. Hoy, los camiones pueden recorrer entre 500 y 600 km con una sola carga. Las estaciones de carga de alta potencia, de 150 a 500 kW y pronto hasta 1.000 kW, se están desplegando tanto en espacios públicos como, especialmente, en depósitos privados, que serán la principal forma de recarga.
Aunque un camión eléctrico sigue siendo 2,5 veces más caro que un diésel, su coste total durante el ciclo de vida ya se iguala o apenas supera en un 5% al diésel. Esto permite su uso en rutas regionales y, cada vez más, en trayectos largos e internacionales.
Masificar la electrificación
Si bien el camión eléctrico es la solución predominante y ya está operativo, su implantación a gran escala requiere planificación. No se puede reemplazar un camión diésel directamente: hay que dimensionar correctamente el vehículo, optimizar rutas y coordinar pausas con recargas. Esto exige diálogo y colaboración entre fabricantes, operadores de carga, transportistas, cargadores y empresas energéticas. Solo así será posible generalizar la electrificación, condición indispensable para una transición viable y rentable.
Retos y perspectivas

Con cerca de 6 millones de camiones en Europa, reemplazar la flota por eléctricos es un desafío. Considerando baterías de 500 kWh, sería necesario producir 3.000 GWh para transformar todo el parque, mientras que las fábricas europeas generaron el año pasado 250 GWh, principalmente para coches. A este ritmo, la electrificación completa podría tardar unos 15 años, aunque no será exclusivamente eléctrica: biocombustibles, hidrógeno y combustibles sintéticos también formarán parte del futuro.
La infraestructura de carga es otro desafío. Los camiones necesitarán cargadores de 500 a 1.000 kW, mucho más potentes que los de coches eléctricos. Además, el precio elevado de los camiones eléctricos y la necesidad de instalar cargadores en los depósitos hacen que la transición sea costosa. Hoy por hoy, las baterías parecen la opción más viable, mientras que el hidrógeno sigue sin despegar.


