
Compra un BMW i3 averiado por 1.000 euros y lo transforma en un eléctrico con casi 300 km de autonomía
Un BMW i3 averiado por un fallo en el inversor que en BMW ha pasado por las manos de unos mecánicos que han obrado el milagro y lo han revivido incluyendo la sustitución de la batería por una de 40 kWh que ha disparado su autonomía original.

El reto parecía sencillo: mover un BMW i3 averiado que ni siquiera quería salir del modo P. Pero lo que empezó como una simple entrada al taller acabó convirtiéndose en una historia de esas que tanto nos gustan en Forococheseléctricos: un coche destinado al desguace que da como resultado una transformación radical con batería de mayor capacidad.
Los protagonistas son los expertos de un taller londinense, OGS & Mechanics, que han comprado una unidad que se quedaba bloqueado en P, no permitía seleccionar punto muerto y, lo más preocupante, el sistema de alto voltaje lanzaba errores por todas partes.
Sin comunicación con el inversor: el verdadero culpable

Primer paso: diagnosis completa. Resultado claro y preocupante: no había comunicación con el inversor (EME), la pieza clave que convierte la corriente del pack de baterías de alto voltaje en energía útil para el motor eléctrico. Sin él, no hay movimiento.
La batería principal estaba en buen estado y equilibrada. El problema no venía de ahí. Todo apuntaba al inversor, situado encima del motor eléctrico, en una zona con un acceso infernal. No había otra: había que desmontar todo el conjunto motor-transmisión para poder extraerlo.
Y aquí empezó lo "divertido". Una vez fuera, se desmontó el inversor buscando daños físicos en la placa: marcas de quemaduras, componentes reventados… pero nada evidente. El fallo parecía más bien interno, posiblemente relacionado con el software.
Buscar uno de segunda mano resultó misión imposible. Nuevo, en concesionario, superaba los 4.000 libras (más de 4.600 euros al cambio aproximado). Una cifra que no cuadraba con el valor del coche. El propietario decidió no seguir adelante.
¿Solución? Comprar el coche averiado por 1.000 libras (unos 1.150 euros). Proyecto en marcha.
La clave estaba en la batería de 12V
El inversor se envió a especialistas en electrónica en Watford. Allí lograron algo que en BMW daban por perdido: releer, borrar y reescribir los datos internos del módulo. El diagnóstico fue claro: una caída o pico de tensión en la batería de 12V había corrompido la información del inversor.
Esto no es un caso aislado. Modelos como el propio i3, el BMW i8 o el BMW X5 comparten arquitectura y pueden sufrir el mismo problema. Una simple batería auxiliar en mal estado puede dejar fuera de combate un sistema de miles de euros.
Tras reprogramar la unidad, volvió la comunicación. De nuevo en el coche, borrado de errores… y apareció el ansiado “READY” en el cuadro. El i3 volvía a la vida sin cambiar ni una sola pieza del sistema de tracción.
Coste en piezas para hacerlo funcionar: cero. Solo mano de obra y conocimientos. Pero había un problema.
20 kWh: autonomía desesperante

Este i3 montaba la batería de 20 kWh útiles, 22 kWh brutos. En teoría, unos 100-130 kilómetros en condiciones ideales. En la práctica, con frío y calefacción, el marcador podía bajar de 80 a poco más de 50 kilómetros reales. Y eso obligaba a cargar prácticamente a diario.
El coche tenía apenas 34.000 kilómetros. Estaba impecable. Así que surgió la idea: ya que la reparación había salido “barata”, ¿por qué no dar un paso más?
La decisión fue clara: instalar una batería de 40 kWh procedente de un modelo más moderno.
Antes de montarla, revisión completa: estado de salud, equilibrado de módulos, inspección del sellado para evitar entrada de humedad… todo en orden. El pack estaba en muy buenas condiciones.
El proceso implicó:
– Vaciar el sistema de climatización – Desconectar alto voltaje y batería de 12V siguiendo el procedimiento específico para evitar picos de tensión – Bajar el pack original – Instalar el nuevo – Recodificar el coche para reconocer la nueva capacidad
Un detalle importante: en estos modelos, el procedimiento de conexión de la batería de 12V es crítico. Hay que dejar el sistema en reposo antes de conectar ciertos módulos. Si no, se pueden generar picos que dañen el inversor. Y ya sabemos cómo acaba eso.
De 80 km reales a 280 km estimados

Tras la instalación y codificación, llegó la sorpresa.
Donde antes aparecían cifras de autonomía en torno a 80 kilómetros, ahora el cuadro marcaba 282 kilómetros con carga casi completa. Incluso tras varios ciclos y conducción real, la autonomía útil se movía con facilidad por encima de los 200 kilómetros en uso mixto. En modo Eco Pro Plus, las cifras eran aún más optimistas.
En carretera, a 100 km/h estabilizados, el consumo se mantenía razonable. Evidentemente, cuanto más rápido se circula, mayor es el gasto, pero el salto respecto a la batería original era abismal. De ser un coche urbano muy limitado, pasó a ser perfectamente válido para trayectos interurbanos sin ansiedad constante.
¿Ha merecido la pena?
Vamos a los números.
– Compra del coche: 1.000 libras (unos 1.150 euros) – Reparación del inversor: sin piezas nuevas – Batería de 40 kWh: 2.700 libras (unos 3.100 euros)
En total, el proyecto se mueve en cifras que rondan los 7.000 euros si sumamos la mano de obra. No es poco para un i3 de primera generación. Pero ahora hablamos de un coche eléctrico con batería de 40 kWh, buena autonomía y bajo kilometraje.
La pregunta es inevitable: ¿compensa? Depende de cómo lo mires.
Si se hubiese montado un inversor nuevo por más de 4.600 euros, probablemente no. Pero haber recuperado la unidad original y, además, duplicar autonomía cambia el escenario.
Lo que está claro es que esta historia deja varias lecciones:
– Una simple batería de 12V puede dejar inservible un coche eléctrico si genera picos de tensión. – No siempre hay que sustituir módulos caros: a veces se pueden recuperar. – Las actualizaciones de batería pueden transformar por completo la experiencia de uso.
El BMW i3 pasó de ser un eléctrico averiado con autonomía ridícula a convertirse en un coche eléctrico plenamente utilizable en el día a día. Y eso, para los que disfrutamos trasteando con tecnología eléctrica, es una victoria y un ejemplo sobre ruedas de que el coche eléctrico puede tener varias vidas.



