
Construye un coche eléctrico con 500 baterías de vapeadores usados
Un youtuber británico ha construido un coche eléctrico funcional utilizando baterías recuperadas de vapeadores electrónicos para reciclar; el resultado ha sido capaz de circular por carretera y completar una prueba real; el experimento demuestra hasta qué punto muchos residuos electrónicos todavía esconden recursos aprovechables.

A veces los proyectos más curiosos nacen de ideas que parecen completamente locas. Pero de vez en cuando alguien decide llevarlas a la práctica… y el resultado termina siendo sorprendente. Eso es exactamente lo que ha hecho el youtuber británico Chris Doel, que se propuso demostrar que incluso lo que tiramos a la basura puede seguir teniendo un enorme valor. Su experimento ha consistido en construir un coche eléctrico funcional utilizando baterías recuperadas de cigarrillos electrónicos desechables.
El proyecto, que podría parecer una simple ocurrencia para internet, ha terminado con un resultado muy real: el coche se mueve, circula y ha completado una prueba en carretera. Todo ello gracias a cientos de pequeñas baterías de litio rescatadas de vapers usados que normalmente acabarían en el contenedor.
La idea comenzó con una larga fase de recopilación. Durante meses, Doel se dedicó a recoger cigarrillos electrónicos de un solo uso que habían sido desechados. Estos dispositivos, cada vez más populares, incluyen en su interior pequeñas baterías de litio que normalmente siguen teniendo cierta capacidad incluso cuando el producto deja de utilizarse.
El siguiente paso fue desmontarlos uno a uno. El británico extrajo cada célula, comprobó su estado y midió la capacidad restante para saber cuáles podían reutilizarse. Solo las que superaban un determinado umbral pasaban el corte. Las células en buen estado se fueron agrupando y soldando entre sí para crear un gran pack de baterías capaz de alimentar un coche eléctrico.
El trabajo fue largo y meticuloso. Cada batería tuvo que ser revisada individualmente, algo que llevó semanas de pruebas. Pero finalmente el conjunto empezó a tomar forma hasta convertirse en un sistema capaz de almacenar energía suficiente para mover un pequeño vehículo.
Un pequeño coche eléctrico indio como base del experimento
Para dar vida a su idea, Doel necesitaba un coche sencillo y ligero. El elegido fue el Reva, que como recordamos ha sido de los primeros, o el primer, coche eléctrico a la venta en Europa.
El modelo original utilizaba pesadas baterías de plomo, una tecnología que en su momento era habitual en los primeros coches eléctricos urbanos. Con ese sistema, el Reva ofrecía una autonomía aproximada de unos 60 kilómetros, suficiente para desplazamientos urbanos cortos. Un modelo que se hizo famoso gracias al programa Top Gear, que lo enfrentó en una prueba de aceleración a una persona corriendo o un ciclista.
Pero volviendo al coche, las baterías de plomo no eran precisamente famosas por su durabilidad. Y con el paso de los años, muchas de esas baterías han quedado completamente degradadas. En el caso del coche utilizado para este experimento, el sistema original ya estaba prácticamente inservible. Era el candidato perfecto para intentar algo "diferente".

El nuevo pack de baterías construido por Doel se diseñó utilizando alrededor de 500 baterías procedentes de cigarrillos electrónicos desechables. A pesar de la gran cantidad de células empleadas, la capacidad total del conjunto es bastante modesta.
En cifras teóricas, el pack alcanza unos 2,5 kWh de capacidad, una cantidad muy pequeña comparada con la de cualquier coche eléctrico actual. Para hacerse una idea, incluso los modelos urbanos más modestos superan fácilmente los 30 kWh.
El sistema de carga también es muy sencillo. El pack puede recargarse utilizando un cargador USB-C convencional, algo impensable en un coche eléctrico moderno pero suficiente para un experimento de estas características.
Lo más llamativo es el coste. Según explica el propio creador, el conjunto del sistema de baterías y el cableado apenas le costó unos 130 euros, sin contar las muchas horas de trabajo necesarias para construirlo.

Para proteger las células, Doel utilizó silicona con el objetivo de reducir vibraciones y mejorar la estabilidad del conjunto. Todo el sistema fue instalado dentro de una carcasa de aluminio, que posteriormente se colocó dentro del coche.
Además, el proyecto incluyó un elemento fundamental para cualquier sistema de baterías: un sistema de gestión electrónica encargado de vigilar el estado de las células. Este sistema controla la temperatura, el voltaje y evita situaciones de sobrecarga que podrían dañar el pack.
Por motivos de espacio y simplicidad, el pack se colocó sujeto en el asiento trasero del Reva y conectado al sistema eléctrico del coche. Como medida adicional de seguridad, el propio Doel instaló también un interruptor manual de emergencia, que permitiría cortar la corriente inmediatamente si surgía algún problema.
Una prueba real en carretera con casi 30 kilómetros de autonomía

Con todo listo, llegó el momento de comprobar si la idea funcionaba fuera del taller. Y la respuesta fue clara: sí.
El pequeño coche eléctrico arrancó sin problemas y comenzó a circular con normalidad. Durante la prueba, el vehículo alcanzó una velocidad máxima de unos 55 km/h, suficiente para desplazamientos urbanos.
La ruta elegida incluyó situaciones bastante cotidianas. El coche pasó por el servicio de recogida de comida de una conocida cadena de comida rápida y también por un centro de bricolaje local, demostrando que el invento podía desenvolverse en un entorno real.
Lo más sorprendente llegó con la autonomía. A pesar de contar con solo 2,5 kWh de capacidad, el pequeño Reva logró recorrer 29 kilómetros antes de que el sistema decidiera detener la prueba.

El motivo no fue un fallo grave. Simplemente, una de las pequeñas baterías del conjunto descendió por debajo del voltaje mínimo establecido. Cuando esto ocurre, el sistema de gestión desconecta el pack para evitar daños en las células.
Aun así, el resultado es bastante impresionante si se tiene en cuenta la modesta capacidad del sistema y el origen de las baterías. Recorrer casi 30 kilómetros con energía procedente de residuos electrónicos es una demostración muy llamativa de lo que todavía puede aprovecharse.
Por supuesto, nadie espera que los coches eléctricos del futuro utilicen baterías recicladas de cigarrillos electrónicos. Tampoco el Reva es un coche moderno, ya que pertenece a una generación muy temprana de movilidad eléctrica.
Sin embargo, el experimento sí pone sobre la mesa una reflexión importante. Cada año se desechan millones de dispositivos electrónicos que contienen materiales valiosos y baterías todavía funcionales.
La conclusión del propio Doel es clara. En su vídeo recuerda que quizá deberíamos replantearnos qué consideramos realmente basura.
Nuestra conclusión, que este coche todavía es funcional después de más de 20 años desde su llegada al mercado, mientras que la mayor parte de los coches generalistas probados por Top Gear en aquella época, han terminado en el desguace. Jaque mate Clarkson.


