
El desconocido Skywell BE11 baja de precio y aumenta equipamiento
El fabricante chino Skywell mueve ficha con el BE11 apenas un año después de su lanzamiento. El SUV eléctrico baja notablemente de precio y mejora su equipamiento para ganar atractivo. Sin embargo, mantiene intacta su base técnica en un mercado cada vez más competitivo. ¿Será suficiente para sacarlo de la irrelevancia?

Apenas un año después de su llegada al mercado europeo, el Skywell BE11 se somete a una revisión profunda con un objetivo muy claro: destacar en un mercado cada vez más competitivo y en un segmento donde la competencia es brutal, el de los C-SUV eléctricos. Y lo hace a la manera más directa posible, con un fuerte ajuste de precio y una mejora notable del equipamiento, aunque sin tocar la parte técnica.
El movimiento no es menor. Skywell quiere plantar cara a modelos bien asentados como el Peugeot e-3008, Volkswagen ID.4, Toyota bZ4X o el Nissan Ariya, entre otros muchos, y para ello ha decidido reposicionar el BE11 dentro de la gama. Para el año 2026, el modelo recibe un recorte de precio cercano a 5.800 euros, lo que deja al Skywell BE11 Standard Range con una tarifa de partida de unos 37.100 euros, mientras que la versión Long Range sube hasta aproximadamente 40.600 euros. Unos precios claramente más agresivos que los de muchos de sus rivales directos entre los coches eléctricos de tamaño medio.
Por fuera apenas hay cambios más allá del nuevo emblema en el portón trasero. Donde realmente se concentran las novedades es en el interior y en el equipamiento. De serie, el Skywell BE11 ahora incluye asientos delanteros calefactados y ventilados, tapizados en cuero sintético negro con inserciones de Alcántara, reglaje lumbar eléctrico, memorias y función de entrada y salida cómoda. Un salto importante respecto a la versión original.

También se suma iluminación ambiental configurable en 128 colores, un cargador vehicle-to-load con enchufe doméstico, un puerto USB-C adicional en la parte delantera y una nueva pantalla central táctil de 15,6 pulgadas, que sustituye a la anterior de 12,8 pulgadas. Un cambio que moderniza bastante la percepción del habitáculo y lo acerca más a lo que se espera hoy en día en este segmento.
En el apartado de seguridad, aunque el Skywell BE11 todavía no ha pasado por las pruebas de Euro NCAP, la marca ha reforzado claramente el paquete de ayudas a la conducción. Ahora incorpora control de crucero adaptativo, frenada automática de emergencia, detector de ángulo muerto, alerta de fatiga del conductor, aviso de colisión frontal, asistente de mantenimiento de carril, reconocimiento de señales de tráfico y otros sistemas similares.

Donde no hay cambios es en la parte mecánica. Cuando se probó el modelo, el rendimiento y la autonomía no destacaron especialmente, aunque sí ofrecía una eficiencia real bastante razonable. Para 2026, Skywell mantiene el mismo esquema: un motor delantero de unos 204 CV, suministrado por BYD, tanto para el Standard Range como para el Long Range.
La versión Standard Range conserva la batería de 72 kWh, con una autonomía de 399 kilómetros WLTP, mientras que el Long Range monta una batería de 86 kWh, con un alcance máximo de 488 kilómetros. La carga rápida también se mantiene sin cambios, con una potencia pico de 80 kW. Esto se traduce en un paso del 20% al 70% en 36 minutos para la batería pequeña y 45 minutos para la grande. Como vemos, un coche que no es muy eficiente, y además con una carga rápida que parece de hace una década.
Habrá que ver si este movimiento comercial es suficiente para que el Skywell BE11 empiece a hacerse un hueco real entre los SUV eléctricos generalistas, donde la competencia aprieta cada vez más, y donde el precio es un argumento de peso, aunque no el único.


