El Freelander 8 se deja ver: 800V, hasta 350 kW de carga para la nueva era del todoterreno

El Freelander 8 será algo más que una nueva generación, será algo totalmente diferente. El primer modelo de la nueva alianza entre Jaguar-Land Rover y Chery que pondrán a la venta SUV familiar con versión eléctrica y eléctrica con extensor de autonomía.

El Freelander 8 se deja ver: 800V, hasta 350 kW de carga para la nueva era del todoterreno
Freelander 8

Publicado: 12/05/2026 10:00

6 min. lectura

El nuevo Freelander 8 ya empieza a mostrarse sin camuflaje a través de imágenes filtradas en registros del gobierno chino, y lo cierto es que deja bastante claro por dónde va este proyecto conjunto entre JLR y el gigante chino Chery. Hablamos de un SUV grande, muy grande, y con una ambición global que no se esconde.

Este modelo es el primero de la nueva marca Freelander, rescatando un nombre mítico de Land Rover, pero ahora convertido en una alianza industrial entre Europa y China. Y sí, el objetivo no es pequeño: fabricar una gama completa de SUV destinados a distintos mercados, incluido el europeo.

El Freelander 8 es el primer representante de esta nueva etapa y ya se perfila como un SUV de enfoque premium, con tecnología avanzada, varios tipos de propulsión y un peso que no pasa desapercibido: casi 3.000 kilos en versión híbrida enchufable.

Un SUV familiar, tecnológico y con aspiraciones globales desde el minuto uno

El Freelander 8 se deja ver: 800V, hasta 350 kW de carga para la nueva era del todoterreno

El Freelander 8 no es precisamente discreto en dimensiones ni en planteamiento. Se trata de un SUV grande, con un diseño que recupera elementos del Concept 97, especialmente esa característica línea diagonal del pilar C que recuerda a la herencia del antiguo Land Rover Freelander.

En el exterior también destacan unas firmas luminosas bastante trabajadas, tanto delante como detrás, aunque el modelo ofrecerá variantes con un diseño más sencillo y cuadrado. Es decir, no será un único acabado estético, sino una gama con diferentes interpretaciones del mismo SUV.

El conjunto se apoya en una arquitectura de 800 voltios, lo que lo sitúa en un nivel tecnológico alto dentro del segmento. Esto le permitirá alcanzar potencias de carga de hasta 350 kW, cifras propias de modelos eléctricos de gama alta.

El Freelander 8 se deja ver: 800V, hasta 350 kW de carga para la nueva era del todoterreno

En cuanto a la mecánica, el Freelander 8 no apuesta por una única solución. Habrá versiones eléctricas, híbridas enchufables y también variantes con extensor de autonomía, una estrategia clara para cubrir distintos mercados y normativas sin renunciar a volumen de ventas.

A nivel de chasis, incorpora suspensión neumática de doble cámara, diferencial electrónico de deslizamiento limitado y un sistema de conducción todoterreno que, apoyado por sensores avanzados y un sensor lidar en el techo, es capaz de analizar el terreno y ajustar automáticamente el modo de conducción.

El dato más llamativo llega en el apartado del peso. Según los registros oficiales chinos, la versión híbrida enchufable alcanza los 2.980 kilos en orden de marcha, con un peso máximo autorizado de 3.495 kilos. Es decir, estamos ante un SUV que se acerca claramente a la categoría de los grandes todoterreno eléctricos de lujo.

Interior digital, producción en China y un plan global que apunta a Europa

El Freelander 8 se deja ver: 800V, hasta 350 kW de carga para la nueva era del todoterreno

En el interior, el Freelander 8 apuesta por un enfoque claramente tecnológico. El salpicadero está dominado por una gran pantalla panorámica que recorre buena parte del ancho del coche, acompañada por una pantalla central adicional para el sistema multimedia y una fila de botones físicos para funciones esenciales.

La idea es combinar digitalización con cierto control táctil tradicional, algo que muchos fabricantes están recuperando tras años de interiores totalmente táctiles.

Aunque el lanzamiento inicial será en China, Chery ya ha confirmado que el Freelander 8 no se quedará ahí. El plan es expandir la marca a otros mercados internacionales, incluida Europa, donde incluso se contempla una versión con volante a la derecha para mercados como el británico.

La estrategia es clara: no se trata de exportar un coche chino adaptado, sino de crear desde el inicio un producto global. Según la dirección de la marca, cada modelo estará pensado para distintos mercados desde su concepción, con adaptaciones específicas según las necesidades regionales.

Además, Freelander tiene un calendario muy agresivo: se espera un nuevo modelo cada seis meses durante los próximos cinco años. Un ritmo de lanzamiento que refleja la velocidad de desarrollo de la industria china en este momento.

El gran interrogante ahora es cuándo llegará realmente a Europa y bajo qué estructura comercial se venderá. Porque más allá del nombre histórico, el Freelander 8 representa algo más importante: la entrada directa de un nuevo actor global en el segmento de los SUV grandes, con tecnología avanzada y producción china como base.

Y eso, en un mercado como el europeo, no va a pasar desapercibido.

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