
De 500 a 300 km: ¿están los fabricantes chinos reduciendo la autonomía de sus coches eléctricos a distancia?
Miles de usuarios chinos denuncian pérdidas importantes de autonomía y potencia de carga tras recibir actualizaciones en sus coches eléctricos; las autoridades ya han endurecido la normativa para evitar modificaciones ocultas en las baterías; el debate vuelve a poner el foco sobre la capacidad y derecho de modificación de las marcas de los coches ya en manos de sus propietarios.

El mercado chino del coche eléctrico vuelve a estar en el centro de la polémica. Varios propietarios han denunciado que, tras recibir actualizaciones remotas, sus vehículos han perdido una parte importante de autonomía y también han empeorado sus tiempos de carga rápida. Algunos usuarios aseguran incluso que coches que antes podían recorrer alrededor de 500 kilómetros apenas superan ahora los 300 kilómetros en uso real.
La televisión estatal china ha dedicado un amplio reportaje a esta práctica, conocida allí como “bloqueo de batería”. Básicamente, consiste en modificar de forma remota determinados parámetros del sistema de gestión de la batería mediante actualizaciones de software enviadas por el fabricante o aplicadas en taller.
Según los testimonios recogidos en el informe, algunos coches han visto limitada la capacidad útil de la batería, reducida la potencia de carga o restringida la profundidad de descarga sin que los propietarios recibieran una explicación clara sobre las consecuencias reales de esas modificaciones.
Uno de los afectados explicó que antes de una actualización su coche aceptaba más de 100 kWh durante las sesiones de carga rápida. Sin embargo, después de instalar el nuevo software, el sistema pasó a limitar la recarga a unos 80 kWh, pese a que el estado de salud de la batería seguía mostrando un 95%.

Además, este mismo propietario afirma que la autonomía real cayó desde unos 450 o 480 kilómetros hasta menos de 400 kilómetros tras la actualización. Otros usuarios hablan de pérdidas todavía más severas, especialmente en modelos con varios años de uso o sometidos a cargas ultrarrápidas frecuentes.
El problema no se limita únicamente a la autonomía. Algunos conductores también han denunciado un importante aumento en los tiempos de carga. En ciertos casos, una recarga rápida que anteriormente necesitaba unos 40 minutos ha pasado a requerir cerca de 70 minutos después de la actualización. Algo totalmente inaceptable.
Los especialistas explican que este tipo de limitaciones pueden implementarse modificando los parámetros internos del sistema de gestión de la batería. Reduciendo las corrientes de carga o limitando el porcentaje utilizable del pack, los fabricantes consiguen disminuir riesgos térmicos y ralentizar la degradación.
En otras palabras, estas restricciones podrían ayudar a prolongar la vida útil de la batería y reducir riesgos de sobrecalentamiento, especialmente en coches sometidos a cargas muy rápidas. El problema aparece cuando esas modificaciones se realizan sin informar claramente al propietario del impacto que tendrán sobre el vehículo, y sin compensarle económicamente por una pérdida injustificada.
China endurece las normas sobre actualizaciones OTA y bloqueo de baterías

La creciente polémica ha obligado a reaccionar a las autoridades chinas. El Ministerio de Industria y Tecnología de la Información, junto con el organismo estatal de regulación del mercado, aprobó recientemente nuevas normas para controlar las actualizaciones OTA en los coches eléctricos.
Entre las nuevas medidas destacan varias prohibiciones específicas. Por ejemplo, los fabricantes no podrán aplicar “bloqueos de batería” sin informar previamente al usuario, tampoco podrán instalar actualizaciones silenciosas de forma obligatoria ni utilizar cambios de software para evitar campañas de revisión oficiales.
En las últimas semanas también circularon rumores sobre supuestas investigaciones contra varios fabricantes. Algunas publicaciones llegaron a afirmar que ocho marcas habían sido llamadas por los reguladores y que tres compañías estaban siendo investigadas formalmente.
Sin embargo, la Asociación China de Fabricantes de Automóviles negó posteriormente esas informaciones y aseguró que no existían fuentes oficiales que respaldasen dichas acusaciones. Marcas como BYD, Tesla o Zeekr también rechazaron públicamente los rumores relacionados con bloqueos de batería.

El debate llega además en un momento especialmente delicado para el sector chino del coche eléctrico, donde cada vez preocupa más el impacto de las cargas ultrarrápidas sobre la durabilidad de las baterías. Hace apenas unos días, unas pruebas realizadas sobre el nuevo sistema de carga megavatio de BYD mostraron temperaturas de hasta 76 grados durante sesiones de carga extrema, algo que generó bastante debate en redes sociales chinas.
Desde el punto de vista legal, varios expertos recuerdan que modificar remotamente parámetros esenciales de un vehículo sin consentimiento del propietario podría entrar en conflicto con las leyes de protección del consumidor, propiedad privada e incluso normativa relacionada con datos personales.
Otro problema importante es la dificultad para verificar este tipo de cambios. Según el reportaje, la mayoría de modificaciones OTA quedan registradas únicamente en los servidores del fabricante, lo que complica enormemente que un usuario normal pueda demostrar alteraciones no autorizadas.
Por eso, algunos expertos recomiendan desactivar las actualizaciones automáticas, guardar registros de carga y versiones de software y recurrir a inspecciones independientes si aparecen cambios extraños en la autonomía o en la velocidad de carga del vehículo.


