
Geely prepara cargadores de 1.800 kW: cargar un coche eléctrico necesitará menos de cinco minutos
Geely prepara una nueva generación de cargadores ultrarrápidos que pretende llevar la recarga de los coches eléctricos a un nivel hasta ahora reservado a los proyectos más ambiciosos; la compañía china trabaja también en nuevas baterías y sistemas de alta tensión; su objetivo es reducir drásticamente el tiempo necesario para recuperar energía y acercarlo al de un repostaje convencional.

La guerra por conseguir que cargar un coche eléctrico sea tan rápido como repostar un modelo con motor de combustión acaba de subir otro escalón. Geely está desarrollando una nueva generación de cargadores ultrarrápidos capaces de alcanzar 1.800 kW de potencia, una cifra que supera incluso los 1.500 kW anunciados por BYD para su sistema Flash Charging.
La información llega desde Reino Unido, donde Michael Yang, director general de Geely en el país, ha explicado durante la presentación del nuevo Geely EX2 que la compañía ya está trabajando en China con esta infraestructura. El objetivo es muy ambicioso: conseguir que un coche compatible pueda recuperar una enorme cantidad de energía en apenas unos minutos, con la posibilidad de completar una recarga en torno a cinco minutos.
No se trata simplemente de instalar una toma de corriente mucho más potente. Geely está siguiendo una estrategia similar a la de BYD y pretende utilizar baterías estacionarias como reserva de energía junto a los cargadores. De esta forma se puede disponer de una enorme potencia durante unos minutos sin exigir a la red eléctrica una capacidad equivalente de forma permanente.
Es un planteamiento que empieza a cobrar mucho sentido cuando hablamos de potencias de más de 1.000 kW. Una estación capaz de entregar 1.800 kW directamente desde la red necesitaría una infraestructura eléctrica considerable, mientras que un sistema de almacenamiento puede acumular energía progresivamente y liberarla cuando llega un coche a cargar. Es exactamente el tipo de solución que BYD está utilizando con sus cargadores Flash de 1.500 kW.

Geely, además, no parte de cero en lo que respecta a las elevadas velocidades de carga. Dentro de su grupo, Zeekr ya está utilizando sistemas de 900 voltios y algunos de sus modelos pueden alcanzar potencias de carga superiores a 600 kW. En determinadas condiciones, estas cifras permiten reducir la recarga del 10% al 80% a menos de diez minutos.
La evolución resulta especialmente llamativa porque hace apenas unos años hablar de 350 o 400 kW parecía reservado a los coches eléctricos más avanzados. Ahora los fabricantes chinos están entrando directamente en el terreno de los megavatios. BYD ya ofrece una tecnología capaz de llegar a 1.500 kW y Geely pretende elevar todavía más el listón con esos 1.800 kW.
Y aquí aparece otro elemento importante. Geely está acelerando al mismo tiempo el desarrollo de sus baterías con electrolito sólido, una tecnología que puede ser especialmente interesante para acompañar a estas velocidades de carga. Según Michael Yang, las primeras baterías completamente sólidas de Geely estarán a solo unos meses de llegar a China.
La compañía ya había comunicado que está realizando validaciones en vehículos reales durante 2026 y que pretende comenzar un programa piloto en 2027. La versión más avanzada de esta tecnología apunta a una densidad energética de hasta 500 Wh/kg, con el objetivo declarado de superar los 1.000 kilómetros de autonomía.

Todavía hay que tomar estas cifras con cierta cautela. Geely no ha explicado qué capacidad tendrán los primeros packs con electrolito sólido, qué potencia máxima de carga podrán soportar realmente ni qué autonomía se conseguirá bajo el ciclo WLTP europeo. Por ahora hablamos de objetivos tecnológicos y de un programa piloto, no de una tecnología que vaya a llegar mañana a todos sus modelos.
En cualquier caso, la combinación de baterías sólidas y recargas de megavatios puede cambiar bastante las reglas del juego. Una batería con mayor densidad energética permitiría reducir el peso para una determinada autonomía o aumentar considerablemente el alcance sin disparar el tamaño del pack. Y si además puede aceptar enormes cantidades de energía en muy poco tiempo, la parada para cargar empieza a parecerse mucho más a la que hacemos actualmente para repostar.
Geely también tiene claro que China y Europa no parten de la misma situación en infraestructura eléctrica. Yang reconoce que el despliegue en Reino Unido tendrá que hacerse de una forma más prudente que en China. La primera prioridad será facilitar la carga doméstica mediante un cargador instalado en casa y, posteriormente, introducir los modelos capaces de aprovechar estas velocidades de carga.
Para poner en funcionamiento estaciones de 1.800 kW será necesario además trabajar con los operadores y socios especializados en infraestructura de recarga. Geely no parece plantearse construir por sí sola toda esa red, sino colaborar con empresas especializadas para hacer posible el despliegue.

La compañía tiene, eso sí, objetivos importantes para el mercado británico. Geely quiere alcanzar una cuota del 5% en Reino Unido en 2030, lo que supondría vender alrededor de 100.000 vehículos al año, más de diez veces el volumen que registra actualmente. El crecimiento de su gama y la llegada de nuevas tecnologías serán fundamentales para intentar alcanzar esa cifra.
La estrategia también incluye un detalle interesante: los futuros cargadores de Geely no estarían reservados exclusivamente a sus propios modelos. La intención es que puedan utilizarlos coches eléctricos de cualquier fabricante que sean compatibles.
La explicación de Yang es bastante lógica. Una estación de carga funciona de una manera parecida a una gasolinera: limitarla a una única marca reduciría enormemente su potencial de utilización. Para que una infraestructura con semejante inversión tenga sentido económico, necesita atraer al mayor número posible de usuarios.
En este aspecto, Geely sigue un camino parecido al que está tomando BYD. El fabricante ya ha anunciado que sus estaciones Flash utilizarán sistemas de almacenamiento energético para evitar sobrecargar la red y que pretende desplegar 20.000 estaciones Flash en China antes de terminar 2026, además de comenzar su expansión internacional.
La diferencia es que Geely quiere superar esa barrera. Si los 1.500 kW de BYD ya parecen una barbaridad, los 1.800 kW de Geely supondrían una nueva escalada en la carrera por eliminar uno de los principales inconvenientes que todavía se asocian a los coches eléctricos: el tiempo necesario para cargar.


