
Repostar ya cuesta más de 2,50 euros el litro en algunos puntos de Europa
El precio de los carburantes vuelve a subir con fuerza en Europa con casos extremos donde el litro ha superado los 2.5 euros el litro a pesar de que el barril de petróleo está en cifras razonablemente bajas.

El precio de los carburantes vuelve a convertirse en uno de los grandes problemas para los conductores europeos justo cuando termina el verano, y que está además disparando la cifra de inflación en muchos mercados.
El diésel vuelve a superar los 2 euros por litro en buena parte de Europa, con Francia, Países Bajos y Dinamarca como los mercados más caros del continente. Y lo más curioso de esta situación es que el petróleo está lejos de los niveles máximos alcanzados este mismo año.
En Francia, el precio medio del gasóleo se encuentra alrededor de los 2,24 euros por litro, después de varias semanas de fuertes incrementos. La cifra se aproxima peligrosamente al récord de 2,31 euros registrado durante la primavera y supone un importante golpe para los millones de conductores que están afrontando estos días el regreso de las vacaciones.
El caso francés no es aislado. Según los últimos datos comparativos disponibles, en Países Bajos el diésel se ha colocado en 2,46 euros por litro, mientras Dinamarca se acerca a los 2,50 euros. Alemania, Finlandia y Bélgica también se encuentran claramente por encima de los 2 euros. En ningún caso el estado ha salido para ayudar a las petroleras con subvenciones públicas, que abaratan el precio y mantienen el consumo, como si sucede en España.
España se encuentra en una situación algo más favorable, aunque tampoco se ha librado de la escalada. El diésel ronda los 1,86 euros por litro, después de haber aumentado un 23,8% desde el comienzo del verano. Aun así, el precio español permanece por debajo de la media europea.
La diferencia entre países puede ser considerable, pero hay otro dato todavía más llamativo. En determinadas estaciones de servicio, especialmente en autopistas y ubicaciones con poca competencia, el precio del diésel ya supera los 2,50 euros por litro. En Francia se ha llegado incluso a registrar un precio de 2,743 euros por litro en algunas estaciones.
El petróleo no está en máximos, y ahí está una de las claves

Si el precio del combustible está subiendo con tanta fuerza, sería fácil pensar que el petróleo se encuentra en máximos históricos. Pero no es así. El Brent, la referencia para Europa, cotiza actualmente alrededor de los 89-90 dólares por barril, muy por debajo del máximo alcanzado durante la crisis de este año, cuando llegó a superar los 126 dólares.
La propia Agencia Internacional de la Energía señalaba en su informe de agosto que el Brent había llegado a alcanzar los 105 dólares por barril durante julio, antes de volver a moderarse. En el momento de elaborar su informe, el crudo se movía alrededor de los 92 dólares.
Y aquí aparece una de las claves para entender por qué el precio del diésel no está siguiendo la misma evolución que el petróleo. El conductor no compra petróleo directamente. Compra un producto refinado, y actualmente son precisamente los mercados de productos refinados los que están sufriendo una presión mucho mayor.
La disponibilidad de diésel y otros combustibles refinados continúa condicionada por las dificultades de transporte y por la situación en Oriente Medio. El tráfico de petroleros a través del estrecho de Ormuz sigue estando muy por debajo de los niveles anteriores al conflicto, aunque los flujos están recuperándose progresivamente.

Esto está provocando que las refinerías y el mercado mayorista del diésel soporten una presión considerable. Por eso puede darse una situación aparentemente contradictoria: el petróleo baja, pero el combustible que llega a las estaciones continúa subiendo.
También hay que tener en cuenta los impuestos, los costes de distribución y los márgenes de las diferentes etapas de la cadena. El precio final que paga el conductor es, por tanto, el resultado de muchos factores y no una simple traducción del precio del barril de Brent.
El mercado europeo está mostrando claramente esta diferencia. Países Bajos tiene actualmente el diésel más caro de la Unión Europea, con unos 2,46 euros por litro, mientras Dinamarca se aproxima a los 2,50 euros. Alemania ronda los 2,25 euros y Finlandia supera los 2,20 euros.
España, mientras tanto, continúa por debajo de sus vecinos más caros. Pero la subida del 23,8% del diésel desde el comienzo del verano demuestra que tampoco estamos al margen de esta situación. La gasolina ha aumentado cerca de un 20% durante el mismo periodo.

La gran pregunta ahora es qué ocurrirá durante septiembre. El petróleo no está en máximos y, de hecho, cotiza muy por debajo de los niveles alcanzados durante la crisis de primavera cuando llegó a los 114 dólares, pero eso no garantiza que el precio del diésel vaya a bajar inmediatamente. El mercado de productos refinados tiene una dinámica propia y actualmente continúa sometido a una fuerte presión.
Si los flujos de petróleo y productos refinados a través de Oriente Medio siguen recuperándose, podría producirse cierta relajación en las próximas semanas. Pero mientras la oferta de diésel continúe ajustada, los conductores europeos pueden seguir pagando un precio elevado aunque el barril de petróleo se encuentre muy lejos de sus máximos.
Y este es probablemente el dato más interesante de toda la situación: Europa está pagando un diésel muy caro sin que el petróleo esté en máximos históricos. El problema se encuentra ahora mucho más cerca de las refinerías, el transporte y el mercado de productos refinados que de la simple cotización del barril.
Todo teniendo una alternativa a mano como es el coche eléctrico, que podría permitir el reducir de forma importante el consumo de petróleo para el transporte, y que los sectores que lo necesitan hasta lograr una alternativa, principalmente os industriales, pudiesen acceder a precios más bajos al existir más oferta y menos demanda.


