
El grafeno quiere cambiar la forma de cargar coches eléctricos
Una startup japonesa ha presentado un grafeno tridimensional diseñado para acelerar la carga de baterías y mejorar su durabilidad. El material permite que los electrones se desplacen con mayor facilidad dentro de los electrodos, aumentando eficiencia y potencia. Un avance que ya está en fase de pruebas avanzado.

En el CES 2026, la startup japonesa 3DC ha presentado un nuevo material nanométrico de grafeno tridimensional diseñado para mejorar el rendimiento de las baterías de carga rápida y alta potencia.
El material, bautizado como Graphene MesoSponge (GMS), cuenta con una estructura porosa a escala nanométrica que permite que los electrones se desplacen con mayor libertad dentro de los electrodos de la batería. A diferencia de las láminas planas de grafeno tradicionales, GMS crea una red interna conectada, lo que reduce la resistencia y mejora la eficiencia de carga.
Fundada en 2022, 3DC comercializa investigaciones que comenzaron casi una década antes en la Universidad de Tohoku. La compañía cuenta con financiación de Open Innovation de Hyundai y actualmente opera a escala piloto mientras colabora con fabricantes de baterías de todo el mundo.
Grafeno construido en 3D

Lo que hace único a GMS es su estructura: forma una red hueca similar a una esponja, con paredes de apenas un átomo de grosor. Durante su fabricación, la compañía controla el tamaño de los poros, el número de capas y la forma general del material.
Esta estructura a escala nanométrica permite que los electrones circulen a través de caminos interconectados en lugar de moverse solo por superficies planas. Según 3DC, este diseño mejora la conductividad eléctrica dentro de los electrodos sin necesidad de aditivos conductores adicionales. “Este material se utiliza directamente en los electrodos de las baterías”, señala Misawa. “El grafeno tiene una conductividad eléctrica muy alta”.
Al integrarlo en la estructura del electrodo, 3DC busca mejorar la forma en que las baterías manejan el flujo de energía durante la carga y descarga. La compañía asegura que la estructura interna de GMS influye directamente en el rendimiento: la red porosa permite que los electrones se muevan más rápido, favoreciendo velocidades de carga más elevadas y mayor potencia. “Los electrones pueden pasar a través de la red dentro de esta estructura porosa. Gracias a ello, se mueven más rápido dentro de la batería”, añade Misawa.
Otro beneficio que destacan es la reducción del impacto el paso de los ciclos de carga y descarga de las baterías. El transporte más eficiente de electrones disminuye el estrés sobre los materiales de la batería durante los ciclos repetidos de carga, lo que se traducirá en una extensión de la vida útil.
De la fase piloto a la producción

Actualmente, 3DC está probando su material con grandes fabricantes de baterías. Varias compañías están probando en sus laboratorios este sistema para su uso en diseños de baterías de litio de próxima generación. Unos avances que tendrán un paso clave este 2026 cuando se ponga en marcha la primera línea de producción piloto.
Más allá de las baterías, 3DC señala que la estructura del material puede adaptarse para otros usos, como la gestión térmica en semiconductores. Las estructuras ramificadas facilitan el transporte de iones, mientras que las formas más densas mejoran la disipación de calor.
Un nuevo material milagro que quiere convertirse en la próxima revolución.


