
El impresionante desplome de BYD: cae un 40% en febrero y ya suma seis meses consecutivos a la baja
Después de una fase de crecimiento que parecía infinita, el enfriamiento del mercado de China está impactando duramente a una BYD que encadena su sexto mes consecutivo de caídas interanuales. La marca china opera casi a la mitad de su capacidad con un panorama con cada vez más competencia.

Lo que está viviendo BYD empieza a ser algo más que un simple bache. Las cifras de febrero de 2026 confirman el sexto mes consecutivo de caída interanual, y no hablamos de un pequeño ajuste. Las ventas del fabricante chino han sufrido un retroceso que algunos analistas califican como el más rápido visto fuera de una recesión severa.
En febrero, BYD entregó apenas 190.000 coches eléctricos, lo que supone un desplome del 41,1% respecto al mismo mes del año anterior. La situación no mejora si ampliamos el foco: en el acumulado móvil de los últimos dos meses —un indicador que elimina el efecto distorsionador del Año Nuevo Lunar— las ventas bajan un 35,8%, hasta las 400.000 unidades. En el trimestre móvil, el descenso es todavía más acusado, con una caída del 27,9% hasta las 820.000 unidades.
Incluso si miramos el dato de los últimos doce meses, que suele suavizar las oscilaciones puntuales, el resultado es negativo: 4,38 millones de unidades, un 4,2% menos que el año anterior.

Pero más allá de los porcentajes, hay un dato que preocupa especialmente: la marca estaría funcionando por debajo del 50% de su capacidad productiva. En un fabricante del tamaño de BYD, eso es una señal clara de que algo no encaja entre oferta y demanda.
¿Qué está pasando realmente con BYD?
Algunos han señalado directamente a la reciente ofensiva del gobierno chino contra la venta a pérdidas. Durante meses, la guerra de precios ha sido brutal en China, y muchas marcas, incluida BYD, ajustaron tarifas hasta el límite para mantener cuota. Con el endurecimiento de las reglas, subir precios podría haber frenado parte de la demanda. Sin embargo, reducir el problema únicamente a ese factor sería simplificar demasiado.
Desde el análisis de AJ Investment Research apuntan a una combinación de elementos que, juntos, explican mejor el escenario actual. En primer lugar, el mercado chino de coches eléctricos empieza a mostrar síntomas de saturación en algunos segmentos. Tras años de crecimiento explosivo, mantener ritmos del 40% o 50% anual se antoja complicado.
A eso se suma que el apoyo gubernamental se ha ido moderando. Cuando se reducen incentivos o ayudas, muchas compras se adelantan para aprovechar las condiciones favorables. Ese “tirón” previo deja después meses más flojos, y el efecto estadístico se hace notar.

El tercer elemento es la competencia. En China, hablar de competencia feroz se queda corto. Marcas como Tesla siguen presionando con ajustes de precio y mejoras constantes, mientras que fabricantes locales no dejan de lanzar propuestas cada vez más agresivas en un número abrumador. El resultado es un mercado donde cada mes hay novedades y donde el cliente tiene más opciones que nunca.
También hay un punto incómodo para BYD: muchos de sus modelos no han funcionado como se esperaba y otros empiezan a quedarse antiguos. En un escenario donde el diseño, la autonomía y la tecnología evolucionan a una velocidad que en ocasiones supera a los clientes, no actualizar a tiempo pasa factura. Y aunque BYD tiene una gama enorme, eso no garantiza que todos sus productos conecten con el público.
Un punto que está salvando algo los muebles, o al menos impidiendo que la foto sea peor, es la exportación. BYD mandó fuera de China un total de 100.600 vehículos eléctricos nuevos en febrero, lo que supone el cuarto mes consecutivo superando la marca de las 100.000 unidades y apuntándose un crecimiento del 50,09 %. Algo que nos indica que muy posiblemente veamos como se refuerza su apuesta en mercados como Europa, con ofertas cada vez más agresivas.
La gran pregunta ahora es si estamos ante un ajuste temporal o ante el inicio de una etapa más complicada para uno de los gigantes mundiales del coche eléctrico. Lo que está claro es que el crecimiento infinito no existe, y BYD acaba de recordárselo al mercado.


