
Más autonomía y carga rápida para el Mazda6e que intenta remontar sus malas ventas
El pasado año debutó en Europa el primer coche eléctrico de verdad de Mazda. Un Mazda6e que no ha despegado en ventas y que ahora estrena una batería más equilibrada que mejora su planteamiento inicial. ¿será suficiente para remontar el vuelo?

El desembarco del Mazda6e en Europa venía acompañado de muchas esperanzas. El listón estaba realmente bajo con el modesto Mazda6, que pasó con mucha pena y nada de gloria por el mercado. En Hiroshima confiaban en el producto, sí, pero también eran conscientes de que el mercado no está precisamente desatado.
La realidad, sin embargo, está siendo mucho más fría de lo que algunos esperaban. Desde su llegada en 2025, el Mazda6e ha matriculado 5.146 unidades en toda Europa, una cifra discreta para un modelo que aspiraba a jugar en la parte alta del segmento. En lo que llevamos de 2026 apenas suma 946 unidades, lo que lo coloca en el puesto 60 por modelo en el ranking europeo, claramente en la cola de ventas.
En España el panorama no es mejor. En los pocos meses que estuvo a la venta en 2025 logró 367 unidades, y en todo 2026 acumula 145 unidades, ocupando el puesto 33 por modelo, también en la zona baja de la tabla. No es un desastre absoluto, pero sí muy lejos de cualquier fenómeno de masas.

Aun así, Mazda no se ha quedado quieta. El diseño del Mazda6e sigue siendo uno de sus grandes argumentos. Es un coche eléctrico que entra por los ojos, con esa mezcla entre elegancia clásica y toque moderno tan propia de la marca. Por dentro, además, ha dado un giro importante: grandes pantallas digitales, incluida la instrumentación, y un ambiente mucho más tecnológico de lo que tradicionalmente ofrecía la firma japonesa.
Pero si había un punto que generaba debate, ese era el de la batería y, sobre todo, el equilibrio entre autonomía y velocidad de carga.
Llega la tercera versión a la gama del Mazda6e, y la más interesante

Hasta ahora, la berlina japonesa contaba con dos opciones bien diferenciadas. Por un lado, una batería LFP de 68,8 kWh brutos (68 kWh útiles), con una autonomía de hasta 479 kilómetros y una potencia de carga de 200 kW, capaz de pasar del 10% al 80% en apenas 24 minutos.
Por otro, la versión Long Range apostaba por una batería de 80 kWh brutos (78 kWh útiles) que elevaba la autonomía hasta 552 kilómetros. El problema es que su potencia de carga se quedaba en 90 kW, necesitando prácticamente el doble de tiempo para recuperar energía del 10% al 80%. Más kilómetros sí, pero a costa de esperar bastante más en el cargador.
Ahora Mazda ha decidido atajar esa incoherencia. La nueva versión introduce un pack LFP de 78 kWh brutos y 77 kWh útiles, que combina lo mejor de ambos mundos. Por un lado, la autonomía sube hasta 560 kilómetros WLTP. Por otro, mantiene una potencia de carga de 200 kW, lo que le permite pasar del 10% al 80% en unos 25 minutos, suficiente para recuperar alrededor de 360 kilómetros en condiciones reales.
Es, probablemente, la configuración que debería haber llegado desde el principio

Esta batería va asociada al motor más potente, con 180 kW (258 CV) y 290 Nm de par, tracción trasera y unas prestaciones más que razonables para una berlina de su tamaño: 0 a 100 km/h en 7,9 segundos, velocidad máxima de 175 km/h y un consumo homologado de 13,8 kWh cada 100 kilómetros.
Sobre el precio, en España y el resto de Europa continental todavía no hay cifras oficiales. Donde sí se ha anunciado es en Reino Unido, con una tarifa de 38.995 libras, que al cambio actual ronda los 44.767 euros. Una cifra prácticamente alineada con la versión Long Range de 258 CV con acabado Takumi.

Eso si, Mazda no ha solucionado uno de los principales escollos de este modelo. Y es que es un coche diseñado en China para el cliente chino, que valora especialmente el amplio espacio en las plazas delanteras como traseras. Esto supone sacrificar el espacio en un maletero que se queda en unos más que modestos 337 litros, ampliables a 466 litros quitando la bandeja, más 72 litros adicionales en el maletero delantero. Cifras muy pobres para una berlina de 4.92 metros de largo.
En cualquier caso, esta mejora técnica llega en un momento delicado para el Mazda6e. El producto ahora es más coherente y elimina su principal contradicción, pero los números demuestran que eso, por sí solo, no garantiza el éxito. El mercado europeo de coches eléctricos es cada vez más competitivo, con rivales consolidados y nuevas propuestas que aprietan fuerte en precio y tecnología.
Mazda ha hecho lo que tenía que hacer: corregir el punto más criticado del Mazda6e. Ahora queda por ver si esta versión más equilibrada es capaz de sacarlo de la parte baja de la tabla o si seguirá siendo una opción minoritaria dentro del segmento. Porque, de momento, la realidad es tozuda y las cifras no acompañan.
Fuente | Motor


