Google levantará la mayor batería de respaldo del mundo con 30 GWh y 100 horas de autonomía

Google construirá en Minnesota un centro de datos respaldado por una gigantesca batería de larga duración basada en hierro y aire. El proyecto combina energía eólica, solar y un nuevo modelo de financiación para impulsar renovables sin encarecer la factura eléctrica.

Google levantará la mayor batería de respaldo del mundo con 30 GWh y 100 horas de autonomía

Publicado: 25/02/2026 12:00

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El gigante tecnológico Google ha anunciado la construcción de un nuevo centro de datos en Pine Island, en el estado de Minnesota. Hasta aquí, nada fuera de lo habitual en una compañía que no deja de ampliar su red de infraestructuras. Lo llamativo es lo que habrá detrás: una batería que, según afirman, será la más grande del mundo, con 30 GWh de capacidad y capaz de suministrar energía durante 100 horas seguidas.

El nuevo complejo funcionará con 1,9 GW de energía procedente de parques eólicos y solares. Para completar el sistema, se instalará una batería de 300 MW con esos 30 GWh de almacenamiento. Sobre el papel, las cifras impresionan. Para ponerlo en contexto, esta instalación superaría ampliamente otros proyectos conocidos, como un sistema de 19 GWh de baterías de litio desarrollado en Emiratos Árabes Unidos.

Google está colaborando con la eléctrica Xcel Energy para levantar 1,4 GW de energía eólica y 200 MW de energía solar. Toda esa producción renovable alimentará la batería desarrollada por Form Energy, permitiendo que el centro de datos pueda seguir funcionando con electricidad limpia incluso cuando no sopla el viento o cae la noche.

Será el primer centro de datos de Google en Minnesota, situado aproximadamente a una hora al sureste de Minneapolis. Pero más allá de la ubicación, lo realmente relevante es el salto tecnológico que supone apostar por almacenamiento de muy larga duración, algo clave en una red eléctrica cada vez más dependiente de fuentes renovables intermitentes.

Una batería que funciona oxidando hierro

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A diferencia de las baterías de litio que conocemos —las mismas que montan los coches eléctricos—, el sistema de Form Energy utiliza una tecnología muy distinta: hierro y aire.

El funcionamiento es tan simple como ingenioso. Cuando el oxígeno del aire entra en contacto con pequeñas piezas de hierro situadas en el interior de la batería, el hierro se oxida. Ese proceso químico genera electricidad. Para recargarla, se aplica corriente eléctrica que elimina el oxígeno del óxido, devolviendo el hierro a su estado original. Y vuelta a empezar.

Este tipo de batería tiene ventajas y desventajas claras. Por un lado, es más pesada y menos eficiente que las de litio: solo puede recuperar entre el 50% y el 70% de la energía empleada para cargarla, frente a más del 90% en el caso del litio. Por otro, su gran baza es el precio. El coste ronda los 20 dólares por kWh de almacenamiento, aproximadamente tres veces menos que muchas soluciones actuales basadas en litio.

En el caso concreto de Minnesota, la primera batería comercial de Form Energy ya está en proceso de instalación junto a Great River Energy. Este sistema tendrá 150 MWh de capacidad y podrá suministrar electricidad a la red durante hasta 100 horas, con una potencia máxima de 1,5 MW. Es un proyecto modesto si lo comparamos con los 30 GWh previstos para Google, pero servirá como banco de pruebas real.

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Las baterías de larga duración están pensadas precisamente para cubrir periodos prolongados sin generación renovable. Las baterías convencionales de litio funcionan muy bien durante unas pocas horas, estabilizando la red o cubriendo picos de demanda. Sin embargo, cuando hablamos de varios días consecutivos con poco viento o baja producción solar, el reto es mucho mayor. Ahí es donde el hierro-aire quiere marcar la diferencia.

El proyecto también introduce un modelo regulatorio poco habitual en Minnesota. Google y Xcel Energy han diseñado un nuevo tipo de contrato denominado Clean Energy Accelerator Charge (CEAC), pensado para acelerar la inversión en energías limpias sin disparar la factura eléctrica de los consumidores. Este esquema se inspira en un modelo previo, el Clean Transition Tariff (CTT), desarrollado anteriormente por Google junto a NV Energy.

Dentro del acuerdo CEAC, Google aportará 50 millones de dólares para respaldar el programa Capacity Connect de Xcel Energy. La idea es desplegar numerosas baterías más pequeñas repartidas por la red, aumentando la capacidad disponible y mejorando la fiabilidad del sistema eléctrico.

Más allá de los titulares grandilocuentes sobre la “mayor batería del mundo”, lo que realmente está en juego es el modelo energético que acompañará al crecimiento imparable de los centros de datos. Estas instalaciones consumen cantidades enormes de electricidad y su demanda no deja de crecer al ritmo de la digitalización y la inteligencia artificial.

Si el experimento sale bien, el sistema de 30 GWh podría convertirse en un punto de inflexión para el almacenamiento masivo de energía renovable. No será tan eficiente como el litio, pero sí más barato y, sobre todo, capaz de mantener operativas infraestructuras críticas durante varios días sin depender de combustibles fósiles.

Google sostiene que su colaboración con Xcel Energy demuestra una nueva forma de alimentar centros de datos mientras se impulsa una energía más limpia y asequible para las comunidades locales. Ahora falta comprobar si la tecnología del hierro-aire cumple en la práctica lo que promete sobre el papel. Si lo hace, podríamos estar ante uno de los movimientos más relevantes en almacenamiento energético de los últimos años.

Fuente | Xcel Energy

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