
La prueba extrema de un Tesla Model 3: 12 horas aparcado a 28 bajo cero con la calefacción puesta. Este fue el resultado
Cuando llega el invierno, no faltan los agoreros de que los coches eléctricos son un peligro ya que pueden quedarse atrapados en una tormenta y perder su batería. Pero la realidad es diferente tal como muestran las diferentes pruebas. Esta nos llega desde la gélida Canadá y pone a prueba a un Tesla Model 3 bajo condiciones extremas.

Poner a prueba un coche eléctrico en condiciones reales, y además extremas, es la mejor forma de desmontar mitos. Eso es exactamente lo que ha hecho el propietario de un Tesla Model 3 Long Range, que decidió dejarlo toda la noche a la intemperie, encendido y sin enchufar, con temperaturas que llegaron hasta los 28 grados bajo cero, todo para comprobar cuánta batería consume un coche eléctrico si te quedas tirado en pleno invierno.
La idea era sencilla: simular una situación realista de emergencia. Nada de garaje, nada de enchufe, nada de trucos. El coche aparcado en la calle, con el modo mantener temperatura activado, el climatizador fijado en 20 grados, los asientos calefactados en automático y el sistema multimedia funcionando por momentos. En definitiva, lo que haría cualquiera si se queda atrapado en un atasco, una nevada o un accidente durante horas.
El protagonista de la prueba no parte de una batería llena, algo que también es importante. El Tesla Model 3 Long Range arrancó el experimento con un 66% de carga, una cifra bastante realista teniendo en cuenta que nadie elige cuándo se queda tirado.
12 horas encendido a -28 grados: así responde el Tesla Model 3 Long Range
El test comenzó pasadas las nueve de la noche, con una temperatura ambiente de unos 19 grados bajo cero, que fue cayendo progresivamente hasta tocar fondo de madrugada, con valores cercanos a los -28 grados. Durante las primeras horas, el consumo fue algo más elevado, en torno al 4% por hora, algo lógico teniendo en cuenta que el coche tenía que calentar tanto el habitáculo como la batería, que estaba completamente fría.
Tras la primera hora, el Model 3 había pasado del 66% al 63%, manteniendo el interior confortable, sin empañamientos relevantes y con una sensación térmica más que correcta. A partir de ahí, el consumo comenzó a estabilizarse. Con el paso de las horas, una vez la batería alcanzó su temperatura óptima de funcionamiento, el gasto energético se redujo claramente.
Durante la noche se mantuvo el climatizador activo, los asientos calefactados y también la radio durante varias horas. Se intentó incluso reproducir una película para simular una espera larga, aunque el sistema detiene la reproducción si detecta que no hay nadie en el asiento. Aun así, el consumo adicional del sistema multimedia fue prácticamente anecdótico.
Pasadas algo más de 3 horas, el coche había consumido un 10% de batería, lo que ya dejaba claro que los peores momentos eran los iniciales. A partir de ahí, el ritmo se volvió mucho más constante.
A la mañana siguiente, tras 12 horas y algo más encendido sin interrupción, el resultado fue sorprendente incluso para el propio propietario: el Tesla Model 3 Long Range había consumido aproximadamente un 36% de la batería, quedándose justo por encima del 30%.
Eso equivale a un consumo medio muy estable de alrededor de 3% por hora, incluso con temperaturas extremas y manteniendo un nivel de confort elevado en el interior. De hecho, el propio conductor reconoce que, en una situación real, se podría bajar algo la temperatura y estirar todavía más la autonomía disponible.
El análisis energético mostró que casi todo el gasto se destinó a la preclimatización, es decir, a mantener caliente tanto el habitáculo como la batería. El uso de pantalla, aplicaciones o el propio sistema de vigilancia no tuvo impacto apreciable.
Coste real frente a un coche de gasolina

Una vez finalizada la prueba, el coche se recargó de nuevo hasta el 66%, permitiendo calcular el consumo total: 34,4 kWh, de los cuales unos 3 kWh se emplearon en preparar la batería para aceptar la carga posterior.
El coste total para recuperar esa energía fue de 5,16 euros al cambio, una cifra sorprendentemente baja teniendo en cuenta que el coche estuvo funcionando durante más de medio día en condiciones extremas.
Para ponerlo en contexto, se comparó con el consumo de un coche de gasolina con motor de 1,5 litros, que según datos técnicos consume unos 0,6 litros por hora al ralentí. En 12 horas, eso supone 7,2 litros de combustible, que al precio medio actual se traducen en unos 11 euros. Es decir, más del doble de coste que el coche eléctrico.
Eso sí, hay que ser honestos: un coche de gasolina puede estar muchas más horas al ralentí antes de vaciar el depósito. En términos de autonomía pura, sigue teniendo ventaja. Pero en coste y eficiencia energética, el coche eléctrico sale claramente mejor parado.
La conclusión es clara: quedarse atrapado en invierno con un coche eléctrico moderno no es ni mucho menos una sentencia de muerte, como algunos se empeñan en repetir. Con un Tesla Model 3 Long Range, se puede mantener calor, comodidad y seguridad durante muchas horas, con un consumo razonable y un coste muy bajo.


