La degradación real de la batería de un Tesla Model 3 tras 600.000 km

Un Tesla Model 3 con más de 610.000 kilómetros se somete a una prueba técnica para medir su batería; el resultado revela una degradación menor de la esperada; un caso real que aporta datos clave sobre la durabilidad

La degradación real de la batería de un Tesla Model 3 tras 600.000 km

Publicado: 13/04/2026 13:00

7 min. lectura

A los petrol-cuñados no les gusta este tipo de artículos que desmonta su mantra de que la batería de los coches eléctricos hay que cambiarlas cada 5 años o 100.000 km. Este vídeo del canal Drive Protected busca comprobar el estado de este Tesla Model 3 con nada menos que 610.433 kilómetros a sus espaldas, y saber tanto si funciona correctamente como lo más importante, el estado de la batería después de una buena ración de kilómetros.

Porque con ese kilometraje, lo normal sería esperar una degradación bastante seria en la batería. De hecho, la apuesta inicial era clara: alrededor de un 61% de salud restante. Vamos, un resultado tirando a flojo. Pero antes siquiera de empezar con la prueba, la cosa ya se torcía.

El coche no abría. Tal cual. Ni con la tarjeta, ni tocando donde toca. Nada. Primer diagnóstico rápido: batería auxiliar de 12 voltios muerta. Y claro, eso en un coche eléctrico moderno es más importante de lo que muchos piensan. Sin ella, no funciona nada.

La degradación real de la batería de un Tesla Model 3 tras 600.000 km

No es un problema demasiado grande. Hay que buscar el lugar por donde se abre manualmente el capó, que se hace desde la zona del gancho de remolque. Y ahí empezó el espectáculo: tapa rota, sujeta con bridas, piezas que no encajaban como deberían… señales claras de que este Model 3 ya había tenido una vida bastante movida.

Tras pelearse con el acceso, desmontar lo necesario y hacer un pequeño “allanamiento” al coche recién comprado, por fin se consiguió abrir. Todo muy artesanal, pero efectivo. Y con una sensación clara: esto prometía.

La prueba definitiva: así se mide la salud de la batería en un Tesla

Una vez solucionados los problemas iniciales, tocaba lo importante. El test de salud de la batería, que en los Tesla se puede hacer directamente desde el propio sistema del coche. No hace falta pasar por taller ni herramientas externas, algo que sigue siendo una ventaja importante de la marca.

El proceso es bastante sencillo en apariencia. Se accede al menú de servicio desde la pantalla central, se selecciona “estado de la batería” y se inicia el test. Eso sí, hay condiciones: el coche debe estar por debajo del 20% de carga, conectado a internet, sin actualizaciones pendientes y, muy importante, sin errores activos en batería o sistema térmico.

La degradación real de la batería de un Tesla Model 3 tras 600.000 km
Accediendo a la batería de 12V

Y aquí hubo otro detalle interesante. Antes, el coche no permitía iniciar la prueba porque detectaba un fallo en el sistema de refrigeración de la batería. Un problema que no se conocía al comprar el coche y que obligó a pasar por Tesla para solucionarlo. Una vez reparado, ya sí, todo en verde y listo para empezar.

El test no es inmediato. De hecho, requiere bastante paciencia. El coche descarga la batería hasta el 0%, utilizando sistemas como la climatización para acelerar el proceso, y después la vuelve a cargar al 100%. En total, unas 10 horas de espera. Un proceso largo, pero necesario para obtener una medición real de la capacidad útil.

Así que coche enchufado, test en marcha y a esperar. La gran pregunta flotando en el aire: ¿cuánta batería queda realmente después de más de 600.000 kilómetros?

El resultado: degradación de batería después de 600.000 km

La degradación real de la batería de un Tesla Model 3 tras 600.000 km

Al día siguiente, con una capa de nieve cubriendo el coche, llega el momento de la verdad. Se abre la puerta, se entra al sistema… y sorpresa, el coche marcaba un 70% de capacidad restante.

Un 70% tras 610.433 kilómetros es un dato que supera las previsiones de los más optimistas. Y no solo eso: el propio sistema indica que el 89% actual equivale a lo que antes sería un 100%. Es decir, el coche ha adaptado su referencia interna a la degradación.

Para ponerlo en contexto, estamos hablando de un coche con un uso extremadamente alto, lo que nos indica que muy posiblemente haya realizado miles de cargas rápidas, pero que mantiene todavía una capacidad más que razonable. No es nuevo, evidentemente, pero está muy lejos de ser inservible.

Y lo más llamativo: según Tesla, sigue montando el motor y la batería original. Nada de sustituciones como era habitual en los primeros Model S con muchos km. El mismo motor y la misma batería con la que salió de fábrica y que ha soportado más de 610.000 kilómetros.

Ahora queda por ver cómo evoluciona a partir de aquí, pero lo que está claro es que esta unidad ha superado con nota una de las pruebas más exigentes que se le pueden hacer a un coche eléctrico, y abre las puertas a una mayor confianza en las unidades de ocasión con "solo" 150.000 o 200.000 km a su espalda. Algo que a la vista del resultado de esta unidad, es casi el rodaje del coche.

Porque si algo demuestra este caso es que, cuando están bien diseñados y mantenidos, los coches eléctricos pueden recorrer cifras de kilómetros que hace no tanto parecían impensables, superando sin problemas a los viejos petroleros.

Este artículo trata sobre...

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