El Mercedes CLA híbrido se convierte en un argumento rodante a favor de los coches eléctricos

El Mercedes CLA híbrido llega como alternativa al modelo eléctrico, pero su rendimiento da mucho valor al eléctrico. Una conducción simplemente correcta pero no tan refinada como el CLA a baterías lo que de forma involuntaria, refuerza la apuesta de Mercedes por los coches eléctricos puros.

El Mercedes CLA híbrido se convierte en un argumento rodante a favor de los coches eléctricos

Publicado: 02/01/2026 11:30

6 min. lectura

El primer vistazo ya da pistas. Una parrilla frontal abierta en lugar del panel cerrado, más de cien pequeñas estrellas pintadas en plata en vez de animadas con LED… quien se fija un poco reconoce rápido que este Mercedes CLA no es “el bueno”. Es el de combustión. O, mejor dicho, el híbrido. El CLA híbrido.

Cuando Ola Källenius presentó el nuevo CLA hace algo más de un año, desde Mercedes hablaron sin tapujos de una nueva era. Esta vez iba en serio con los coches eléctricos. Plataforma inédita, tecnología de 800 voltios y una aerodinámica tan cuidada que prometía cerca de 800 kilómetros de autonomía con una sola carga. Un mensaje claro: el futuro era eléctrico.

Pero la realidad manda. Y también los volúmenes de ventas. Por eso, casi a posteriori, Mercedes decidió añadir una versión con motor de combustión electrificado, que ahora llega al mercado con sistema de 48 voltios y planteamiento híbrido. Incluso esta tecnología, dicen en la marca, forma parte de esa “nueva era”. El motor es un cuatro cilindros de desarrollo Mercedes, aunque se fabrica dentro del proyecto Horse Powertrain, una empresa conjunta entre Geely y Renault. No suena especialmente glorioso para el inventor del automóvil, y chirría un poco con el posicionamiento premium del CLA y con sus precios. Aunque no es la primera vez: en la generación anterior ya hubo compactos de Mercedes con motores Renault.

El Mercedes CLA híbrido se convierte en un argumento rodante a favor de los coches eléctricos

Las primeras pruebas de los medios internacionales dejan claro que el que apueste por esta variante, perderá. Y es que aunque a primera vista el CLA híbrido arranque con suavidad y los primeros metros se comporte como un coche eléctrico: suavidad, ausencia de ruido y respuesta inmediata, el problema es que la fiesta dura poco. Mercedes insiste en que en ciudad se pueden recorrer tramos amplios en eléctrico, pero con una batería de apenas 1,3 kWh, en el mejor de los casos hablamos de unos pocos kilómetros. Y eso siempre con mucho tacto con el acelerador.

Cuando entra en escena el motor de gasolina, el encanto se diluye rápido. El cuatro cilindros suena áspero y forzado, y la transición entre modos no está del todo afinada. El cambio de doble embrague se toma su tiempo para acoplar, y esa falta de inmediatez recuerda peligrosamente al temido turbolag de otros tiempos. Un paso atrás tecnológico demasiado acusado.

No es que el motor sea malo, ni mucho menos. El conjunto híbrido es razonable: consume poco, ofrece un rendimiento suficiente y, además, puede contar con tracción total 4Matic. El problema es de enfoque. El CLA no juega en la liga de un Toyota Prius ni pretende ser una alternativa racional a un Renault Clio. Es el Mercedes de acceso, y ahí las expectativas son otras.

De manera casi involuntaria, este CLA se convierte en un argumento rodante a favor de los coches eléctricos. El CLA eléctrico no solo es más silencioso y refinado, también resulta más agradable de conducir y, sencillamente, más divertido. Hay que ser muy nostálgico para considerar el gruñido del híbrido como algo atractivo.

El Mercedes CLA híbrido se convierte en un argumento rodante a favor de los coches eléctricos

Conviene saberlo: el Mercedes CLA Hybrid llegará a los concesionarios en primavera y se ofrecerá en tres niveles de potencia: 136, 163 y 190 CV para el motor de gasolina, siempre acompañado por el sistema eléctrico. De serie es tracción delantera, a diferencia del CLA eléctrico, que apuesta por propulsión trasera. Las versiones más potentes pueden equipar tracción total. El precio arranca en 46.243 euros, unos 3.000 euros menos que el CLA eléctrico más barato.

Gracias a la recuperación de energía en frenada y a la capacidad de “navegar” durante largos tramos sin apoyo del motor térmico, el consumo puede bajar en condiciones ideales hasta 4,9 litros/100 km, con emisiones de 111 g/km de CO₂. Y sí, repostar sigue siendo más rápido que cargar una batería. Ese sigue siendo su gran y casi único argumento a favor.

Mercedes amplía además la oferta de carrocerías. Del mismo planteamiento nace el CLA Shooting Brake eléctrico, y quien necesite aún más espacio puede mirar al nuevo Mercedes GLB, con tres filas de asientos y el mayor maletero delantero que ha ofrecido la marca hasta ahora.

Hay un detalle final que cuesta olvidar: la autonomía. Con el depósito de 43 litros casi lleno, el coche de pruebas mostraba 620 kilómetros en el cuadro. Incluso el dato oficial, 878 kilómetros, solo supera al CLA eléctrico en 86 kilómetros. Viéndolo así, la pregunta se responde sola.

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