
El Nissan Leaf más barato cuesta 3.900 euros: con una batería nueva puede llegar a los 500 km de autonomía
Un Nissan Leaf de hace una década demuestra que la degradación de la batería no tiene por qué significar el final del coche; su propietario ha encontrado una forma de recuperar gran parte de la autonomía perdida sin cambiar de vehículo; y lo más interesante es que en España ya se pueden encontrar unidades usadas a precios muy bajos.

Hay coches eléctricos que parecen condenados a terminar sus días en trayectos urbanos, o en el desguace, simplemente porque su batería ha perdido buena parte de su capacidad. El Nissan Leaf de primera generación es uno de los ejemplos más claros. Sin embargo, que la batería se degrade no quiere decir ni mucho menos el final de la vida del coche, que puede recibir una nueva.
Es lo que ha hecho el propietario de un Nissan Leaf de 2016, que decidió no desprenderse de su coche después de que la batería original de 30 kWh quedase muy degradada. En lugar de buscar otro coche, instaló una batería de 62 kWh fabricada por la empresa china VIVNE, y el resultado después de seis meses es realmente llamativo: más de 400 kilómetros de autonomía real. Y no es la batería más grande que fabrica la marca asiática.
La historia tiene todavía más interés porque el Leaf utilizado para la prueba no era precisamente nuevo. La batería original tenía casi diez años y, en condiciones de frío y circulando por carretera, el propietario explica que en ocasiones apenas podía recorrer unos 60 kilómetros antes de tener que volver a cargar. El coche seguía funcionando, pero la degradación había convertido al Leaf en prácticamente una bicicleta eléctrica.

El problema de los primeros Nissan Leaf es conocido. Aquellas primeras baterías no contaban con un sistema activo de gestión térmica, y la química no era muy allá, por lo que el calor generado durante el funcionamiento y las recargas se disipaba de forma pasiva a través de la propia carcasa. Diferentes estudios han documentado además la elevada pérdida de capacidad observada en algunas baterías de 30 kWh, especialmente durante los primeros años.
Y aquí está la clave: cuando una batería pierde capacidad no significa necesariamente que el resto del coche haya llegado al final de su vida. El motor, la electrónica, la carrocería, el interior o la suspensión pueden seguir funcionando durante muchos años. El problema es que sustituir la batería por otra equivalente no siempre resulta una operación sencilla ni económica, mientras que en este caso se ha optado directamente por instalar una batería que prácticamente duplica la capacidad original.
El proceso no consiste simplemente en levantar el coche y conectar un cable. Primero hay que desconectar la batería de 12 voltios y retirar el conector de servicio de alta tensión. Después se desmontan las protecciones inferiores, se desconectan los diferentes conectores y se baja el antiguo pack de 30 kWh. Es una operación que requiere material adecuado y conocimientos sobre sistemas de alta tensión, por lo que no es precisamente una reparación para improvisar en el garaje.

Una vez fuera la batería original, llega el momento de colocar el nuevo pack de VIVNE. La batería de 62 kWh es más alta que la original, de modo que el fabricante proporciona separadores y tornillos más largos para mantenerla correctamente instalada sin modificar la estructura principal del coche. La propia empresa ofrece actualmente para los Leaf diferentes opciones de 40, 50, 62 y hasta 68 kWh, con autonomías anunciadas de hasta 430 y 500 kilómetros respectivamente, aunque las cifras reales dependen de temperatura, conducción y carretera.
En el caso concreto de este Leaf, el cambio fue espectacular desde el primer momento. Con la nueva batería instalada, el cuadro del coche mostraba 260 kilómetros de autonomía cuando la carga estaba solamente al 44%. Evidentemente, esa cifra es una estimación del propio vehículo y no debe confundirse con una homologación, pero sirve para hacerse una idea de la diferencia respecto al coche que acababa de entrar en el taller.

Lo realmente interesante llegó después. Seis meses más tarde, el propietario asegura que consigue más de 400 kilómetros de autonomía real con la nueva batería. No estamos hablando de una cifra calculada por ordenador o de una promesa del fabricante, sino de la experiencia acumulada durante varios meses de uso.
Hay otro detalle interesante en todo este proceso. La antigua batería de 30 kWh no ha terminado en la basura. Como todavía conserva capacidad suficiente para aplicaciones estacionarias, el propietario decidió darle una segunda vida como sistema de almacenamiento energético para una vivienda, con la posibilidad de utilizarla junto a su instalación solar. Es precisamente uno de los caminos que pueden tener las baterías de coches eléctricos cuando ya no resultan adecuadas para mover un vehículo.
El verdadero chollo puede estar en comprar un Leaf barato y cambiarle la batería

Aquí es donde esta historia se vuelve especialmente interesante para España. Porque el Nissan Leaf de primera generación se ha convertido en uno de los coches eléctricos usados más baratos del mercado, y la captura que nos has adjuntado permite hacerse una idea de hasta qué punto han caído sus precios.
En los anuncios aparecen unidades desde 3.900 euros, en concreto un Leaf de 2014 con 192.521 kilómetros. También encontramos unidades de 2012 por 4.200 euros, un Leaf de 2014 por 4.500 euros, otro de 2016 por 5.500 euros con 185.000 kilómetros y varias unidades de 2014 y 2015 entre 5.900 y 5.990 euros. Son precios de anuncio, habitualmente negociables, por lo que podríamos sacar una unidad incluso por menos dinero.
La combinación resulta curiosa. Un Leaf usado por unos 4.000-5.000 euros más una batería moderna de 62 kWh podría convertirse en un coche eléctrico con una autonomía que hace unos años estaba reservada a modelos mucho más caros. Eso sí, las cuentas hay que hacerlas con calma.
VIVNE comercializa actualmente sus baterías para los Leaf ZE0, AZE0 y ZE1 y ofrece packs completos además de módulos. La compañía también explica que el sistema de gestión de la batería debe adaptarse al coche, y en algunos casos utiliza una unidad de gestión original reacondicionada. La propia empresa advierte además de que no garantiza una compatibilidad completa con todas las versiones y configuraciones del Leaf, por lo que no tendría sentido comprar primero un coche cualquiera y después esperar que cualquier batería sea compatible.

El precio tampoco es precisamente el de una batería de desguace. En un foro especializado, un propietario europeo compartió recientemente un precio de unos 7.276 euros para una batería VIVNE de 62 kWh con envío a Alemania.
Por tanto, un proyecto basado en un Leaf de 3.900 euros, sumando una batería de 62 kWh, instalación, posibles impuestos de importación y otros gastos, la factura puede superar ampliamente los 10.000 euros más la mano de obra. Pero aún así, un coche con 400 km reales, y la posibilidad de reutilizar la batería original, siguen siendo una operación muy a tener en cuenta. Y además podríamos optar por un pack de menor capacidad, que son más baratos.
Hay otros factores a tener en cuenta, y que seguro también tienen solución en el mercado de las modificaciones, y es el tema de la carga rápida. El Leaf como recordamos cuenta con una toma CHAdeMO. Un formato que fase de desaparición en el mercado y que limita mucho los desplazamientos.
Aun así, el experimento plantea una pregunta que puede ganar mucha importancia durante los próximos años. ¿Y si un coche eléctrico no tuviera que jubilarse cuando su batería empieza a degradarse? Si aparecen empresas capaces de fabricar packs compatibles, con más capacidad que los originales y a precios razonables, muchos coches eléctricos usados podrían tener una segunda vida en lugar de terminar prematuramente en el mercado de desguace.
El caso del Nissan Leaf es especialmente interesante porque ya existe una enorme cantidad de unidades con muchos años a sus espaldas y una mecánica relativamente sencilla. Un Leaf que hoy se puede encontrar por menos de 5.000 euros puede parecer poco atractivo si conserva una batería muy degradada. Pero la ecuación cambia bastante cuando existe la posibilidad de sustituir esa batería por otra de 40, 50 o 62 kWh.
Y es que a pesar de que la batería original era una basura, así como el vergonzoso trato que dio Nissan a sus primeros clientes, el Leaf era un gran coche eléctrico, y 15 años después sigue siéndolo, pero solo si logras cambiar la batería por una diferente.


