
BYD acelera su red de carga ultrarrápida: 10.000 estaciones en China y 300 previstas en España
BYD acaba de alcanzar un nuevo hito con su red de carga ultrarrápida en China; la compañía quiere trasladar buena parte de esta estrategia al mercado europeo; España será uno de los países incluidos en un ambicioso despliegue de nuevas estaciones.

BYD está pisando el acelerador también en una de las partes clave para el desarrollo del mercado del coche eléctrico, la red de recarga rápida. La compañía acaba de inaugurar en Shenzhen su estación Flash Charging número 10.000. Una cifra que supone una barbaridad ya que como recordamos, BYD comenzó su despliegue hace menos de seis meses.
El ritmo impresiona todavía más cuando se pone en contexto. BYD asegura que ha llegado a esta cifra después de instalar una media de 55 estaciones al día desde que presentó su nueva tecnología de carga ultrarrápida el pasado 5 de marzo. En total, la red ya está presente en más de 325 ciudades de China y ha suministrado unos 210 millones de kWh de electricidad desde su puesta en marcha.
Y hay otro dato especialmente interesante para entender la dimensión que está adquiriendo esta infraestructura. Más de 1,83 millones de usuarios se han registrado en la red Flash Charging de BYD y cerca de un tercio utiliza coches de otras marcas. Es decir, la compañía no está construyendo una red pensada exclusivamente para sus propios modelos, sino una infraestructura que empieza a tener interés para propietarios de otros fabricantes.
Eso sí, que un coche pueda utilizar una estación de BYD no significa que vaya a alcanzar necesariamente la potencia máxima disponible. La potencia real depende también de lo que admita el sistema de carga del propio coche. Es una diferencia importante porque los 1.500 kW anunciados por BYD corresponden a la capacidad máxima de su sistema, mientras que un coche de otra marca puede estar limitado por su batería, su arquitectura eléctrica o su sistema de gestión de carga.

El objetivo que se ha marcado BYD para China es todavía más ambicioso: llegar a 20.000 estaciones Flash Charging antes de terminar 2026. Con las 10.000 actuales ya ha completado la mitad del recorrido, aunque para alcanzar la cifra prevista tendrá que mantener un ritmo de instalación todavía más elevado durante los próximos meses. Según los cálculos publicados a partir de los datos de la compañía, serían necesarias unas 80 estaciones diarias de media hasta final de año.
La expansión tampoco se está haciendo únicamente de forma independiente. BYD cuenta con acuerdos con empresas como Sinopec, PetroChina, CNOOC, TELD, JD.com, Alipay o Amap, lo que permite acelerar la implantación de puntos de carga y llevarlos a zonas muy diferentes del territorio chino. La red ya alcanza lugares tan alejados entre sí como Hulunbuir, Sanya, Shuangyashan o Kashgar, además de contar con instalaciones en Turpan y cerca del Everest.
La tecnología que hay detrás de esta expansión es uno de los elementos que más puede cambiar la percepción que todavía existe sobre la recarga de los coches eléctricos. El sistema Flash Charging de BYD puede alcanzar 1.500 kW de potencia mediante un único conector en las especificaciones del mercado chino, mientras que la segunda generación de su batería Blade ha sido diseñada precisamente para soportar semejantes niveles de potencia.

En condiciones ideales, BYD asegura que un coche equipado con esta tecnología puede pasar del 10% al 70% en apenas cinco minutos y del 10% al 97% en nueve minutos. Incluso con temperaturas de hasta -30 grados, la compañía afirma que es posible pasar del 20% al 97% en 12 minutos. Son cifras que, de trasladarse a una red suficientemente extensa, acercan mucho la experiencia de recargar un coche eléctrico a la de repostar un automóvil convencional.
Y aquí es donde la noticia empieza a ser especialmente interesante para España. BYD prepara la expansión de Flash Charging en Europa, con un plan que contempla 3.000 estaciones en el continente antes de que termine 2027. De ellas, 300 estarán en España y otras 50 en Portugal, según los planes comunicados por la propia compañía. El despliegue europeo estará encabezado por DENZA, la marca premium del grupo BYD, con el DENZA Z9GT como uno de los primeros modelos compatibles.
De hecho, la llegada europea ya ha comenzado. El DENZA Z9GT introdujo en Europa la segunda generación de la batería Blade y la tecnología Flash Charging, con una potencia de carga de hasta 1.500 kW y unos tiempos anunciados de 10% a 70% en cinco minutos y de 10% a 97% en nueve minutos. La versión europea utiliza el estándar CCS2, adaptado a la infraestructura habitual del continente.

Esto puede tener una consecuencia importante que va más allá de los propios coches de BYD. La llegada de una red de carga ultrarrápida de esta magnitud puede elevar la competencia entre operadores y fabricantes, especialmente en aquellos mercados europeos donde todavía existen diferencias importantes entre la velocidad de carga de los coches y la capacidad de las estaciones disponibles. Más competencia también puede traducirse en más puntos de carga, mayores potencias y, potencialmente, mejores precios para los usuarios.
BYD, además, ya no es un fabricante que esté preparando su entrada en Europa desde cero. La marca lleva varios años comercializando coches en el continente y cuenta con una gama cada vez más amplia en España. Un buen ejemplo es el BYD ATTO 3 EVO, un coche eléctrico que está disponible en nuestro mercado desde 29.455 euros bajo determinadas condiciones comerciales, mientras que la versión Excellence parte de 33.905 euros con financiación y promociones indicadas por la marca.
El ATTO 3 EVO utiliza una batería de 74,8 kWh, arquitectura de 800 V y admite cargas de hasta 220 kW en corriente continua. En su versión Design desarrolla 313 CV, mientras que el Excellence alcanza 449 CV y ofrece tracción total. Su autonomía combinada llega hasta 510 kilómetros en el primer caso y 470 kilómetros en el segundo.
Por tanto, el movimiento de BYD tiene dos vertientes. Por un lado, la compañía quiere vender cada vez más coches en Europa y competir de tú a tú con los fabricantes tradicionales. Por otro, está construyendo una infraestructura que puede convertirse en uno de sus principales argumentos para convencer a quienes todavía consideran que los tiempos de carga son uno de los grandes inconvenientes del coche eléctrico.
La clave estará ahora en comprobar hasta qué punto el despliegue anunciado se materializa sobre el terreno. Pasar de las primeras demostraciones europeas a disponer de cientos o miles de estaciones realmente operativas es un salto considerable. Pero si BYD consigue replicar en Europa aunque sea una parte de la velocidad con la que ha construido su red china, el panorama de la recarga puede cambiar bastante durante los próximos años.
Y el dato de las 10.000 estaciones en menos de seis meses deja claro que la compañía no parece tener intención de avanzar precisamente despacio.


