
Reino Unido abre la puerta al impuesto por kilómetro a los coches eléctricos: ¿podría llegar también a España?
El Reino Unido ha confirmado un nuevo impuesto por kilometraje para los coches eléctricos que entrará en vigor en 2028; la medida busca compensar la caída de ingresos por los carburantes; mientras Francia aún no mueve ficha, el debate podría extenderse a otros países como España.

El Gobierno del Reino Unido ha dado luz verde de forma definitiva a la creación de un nuevo impuesto por kilometraje para los coches eléctricos que entrará en vigor a partir de abril de 2028. Aunque el proyecto ha sido retocado tras las críticas recibidas durante la consulta pública, Londres mantiene intacta la idea principal: que los conductores paguen en función de los kilómetros que recorran cada año. Mientras tanto, Francia no ha anunciado una medida similar, aunque la pérdida progresiva de ingresos procedentes de los carburantes podría terminar reabriendo el debate. Una cuestión que también podría acabar poniéndose sobre la mesa en España.
La fiscalidad sigue siendo una de las herramientas más importantes para orientar el mercado del automóvil. Mientras China estudia retirar las ventajas fiscales a los híbridos enchufables (PHEV), el Ejecutivo británico ha publicado la versión definitiva de su Impuesto Especial para Vehículos Eléctricos (EVED), una propuesta que ya había adelantado a finales de 2025 y que finalmente afectará tanto a los coches eléctricos como a los híbridos enchufables (PHEV).
Hasta 264 euros al año para un conductor medio y con revisiones anuales de la tarifa

En el caso de los coches eléctricos, la nueva tasa será de 3 peniques por milla, una cifra que equivale aproximadamente a 2,2 céntimos de euro por kilómetro al cambio actual. Esto significa que un conductor que recorra unos 12.000 kilómetros al año tendrá que abonar alrededor de 264 euros anuales únicamente por este nuevo gravamen.
Los híbridos enchufables (PHEV) disfrutarán de una tarifa reducida de 1,5 peniques por milla, aproximadamente 1,76 céntimos de euro por kilómetro. El Ejecutivo británico considera que este tipo de vehículos ya soporta parte de la carga fiscal mediante el consumo de combustible y ha descartado calcular el impuesto en función de los kilómetros realizados en modo eléctrico o con el motor de combustión.
Este nuevo impuesto se sumará al actual impuesto de circulación. Para calcular la cantidad correspondiente, los propietarios deberán facilitar la lectura del cuentakilómetros cuando renueven el impuesto anual y comunicar una estimación del recorrido previsto para el siguiente ejercicio. Posteriormente se realizará la regularización correspondiente.
Los vehículos equipados con conectividad 4G o 5G podrán enviar automáticamente el kilometraje mediante sus sistemas de telemática, simplificando el proceso tanto para los usuarios como para la Administración. Eso sí, el Gobierno británico también se reserva la posibilidad de realizar inspecciones en caso de detectar posibles irregularidades o sospechas de fraude.

Las empresas de alquiler, arrendamiento y gestión de flotas también han conseguido algunas mejoras respecto al planteamiento inicial. En lugar de que cada conductor tenga que comunicar individualmente los kilómetros recorridos, las compañías podrán centralizar toda la información de sus vehículos, reduciendo así la carga administrativa.
Además, las empresas tendrán la posibilidad de liquidar cualquier importe pendiente antes de vender un vehículo. Se trata de una modificación especialmente importante para las compañías de alquiler y arrendamiento, que advertían de que dejar impuestos pendientes podía complicar la venta de coches eléctricos de segunda mano y perjudicar su valor residual.
La tarifa tampoco permanecerá congelada. El Gobierno británico ya ha confirmado que a partir del ejercicio fiscal 2029-2030 el importe se actualizará cada año conforme a la inflación, por lo que el coste para los propietarios irá aumentando de forma progresiva además del impuesto de circulación convencional.
Por ahora, Francia no ha anunciado ninguna iniciativa similar, aunque comparte el mismo problema de fondo. La electrificación del parque automovilístico reducirá inevitablemente los ingresos obtenidos mediante los impuestos sobre los carburantes, una fuente de financiación que actualmente aporta decenas de miles de millones de euros cada año.
Este escenario también invita a preguntarse si otros países europeos terminarán siguiendo el mismo camino. En España todavía no existe ningún anuncio en ese sentido, pero conforme aumente el número de coches eléctricos y disminuya el consumo de gasolina y diésel, el debate sobre cómo financiar el mantenimiento de las carreteras podría intensificarse durante los próximos años.
En Francia ya empiezan a verse algunos movimientos en materia fiscal. Aunque los coches eléctricos seguirán exentos del impuesto sobre el peso hasta 2026, cada vez son más las voces que consideran inevitable una revisión de su tratamiento tributario. Entre las opciones que se plantean aparecen desde un impuesto por kilometraje similar al británico hasta la recuperación de antiguas tasas vinculadas a la matriculación.
Por el momento no hay decisiones tomadas, pero lo ocurrido en el Reino Unido deja claro que los gobiernos europeos ya empiezan a preparar el terreno para un escenario en el que los ingresos derivados de los combustibles serán cada vez menores. Y eso hace pensar que la fiscalidad de los coches eléctricos todavía tiene mucho recorrido por delante.


