
El experimento chino que puede cambiar la industria: adiós a los coches de combustión en 2030
Mientras que Europa todavía debate si prohibir o no los motores de combustión en 2025, en China van por delante con legislaciones que buscan poner en marcha esta medida cinco años antes. Una medida que será un antes y un después para el primer mercado mundial del automóvil.

China sigue avanzando en su hoja de ruta para reducir el uso de los motores de combustión, y la provincia de Hainan ha vuelto a confirmar que prohibirá la venta de coches de gasolina en 2030, cinco años antes del objetivo fijado por Europa para el fin de la comercialización de vehículos con motor de combustión. Una decisión que convierte a esta región en el gran laboratorio de la movilidad eléctrica del gigante asiático.
El Gobierno provincial ha reafirmado este compromiso dentro de su nuevo plan quinquenal de desarrollo ecológico, donde establece que a partir de 2030 todos los vehículos nuevos o de sustitución destinados a servicios públicos y actividades comerciales deberán ser eléctricos, con la excepción de algunos vehículos especiales.
La medida también afectará al mercado particular. Según el documento oficial, todos los coches nuevos y los que sustituyan a otros existentes en manos de particulares deberán ser eléctricos, mientras que la red de recarga seguirá creciendo hasta mantener una relación inferior a 2,5 vehículos por cada punto de carga.
En realidad, Hainan no hace más que confirmar el calendario que ya anunció en 2022. Entonces adelantó su intención de convertirse en la primera provincia china en eliminar por completo la venta de coches de gasolina, un plan que ahora vuelve a respaldar oficialmente.

Los objetivos también reflejan el fuerte crecimiento previsto para el parque móvil electrificado. Si en 2025 los coches eléctricos y los híbridos enchufables representaban el 23,75% del total de vehículos de la provincia, para 2030 esa cuota deberá alcanzar el 45%, un porcentaje muy superior al fijado por el Gobierno central chino.
Hace apenas unos días, el Consejo de Estado de China presentó su nuevo plan para alcanzar el pico de emisiones de carbono, donde establece que el 30% del parque automovilístico nacional deberá estar formado por vehículos de nuevas energías en 2030. La estrategia de Hainan va bastante más allá y demuestra que algunas administraciones locales están acelerando el proceso de electrificación.
Hainan quiere convertirse en el escaparate de la movilidad sin emisiones en China

La condición insular de Hainan facilita la aplicación de este tipo de políticas. Su mercado, relativamente aislado del resto del país, permite poner en marcha medidas mucho más ambiciosas y comprobar su impacto antes de trasladarlas a otras regiones.
En la normativa china, los vehículos de nuevas energías incluyen los coches eléctricos, los híbridos enchufables (PHEV) y los modelos impulsados por pila de combustible de hidrógeno. Precisamente, Hainan también quiere impulsar estos últimos en aplicaciones profesionales como camiones pesados, logística de productos refrigerados y transporte público.
El plan no se limita a los automóviles. La provincia también impulsará corredores logísticos de cero emisiones para el transporte de mercancías y estudiará la creación de rutas marítimas sostenibles, fomentando el uso de combustibles alternativos como el biodiésel, el amoniaco verde y el metanol verde en el transporte naval.
Al mismo tiempo continuará ampliando su infraestructura energética. Entre las iniciativas previstas figura el desarrollo de redes de suministro terrestre y marítimo de hidrógeno, así como plataformas energéticas marinas capaces de coordinar electricidad, hidrógeno, amoniaco y metanol para diferentes tipos de transporte.
La apuesta por la electrificación viene de lejos. Las autoridades provinciales destacan que las energías renovables ya constituyen la principal fuente de generación eléctrica de Hainan y que la región ocupa las primeras posiciones de China tanto en penetración de mercado de coches eléctricos como en porcentaje de vehículos electrificados dentro de su parque móvil.
Además, la capital, Haikou, continúa desarrollando un programa piloto para electrificar completamente el transporte público y buena parte de los servicios urbanos. Entre los sectores prioritarios figuran el reparto de última milla, los servicios de limpieza, los taxis y los vehículos de transporte con conductor.
El éxito de esta estrategia dependerá, no obstante, de que el despliegue de la infraestructura de recarga continúe al mismo ritmo que la demanda. Por ello, Hainan seguirá ampliando su red de cargadores en toda la provincia y desarrollará una plataforma unificada para gestionar tanto la recarga como el intercambio de baterías.
Si cumple el calendario previsto, Hainan se convertirá en la primera provincia de China en pasar de la teoría a la práctica prohibiendo la venta de coches de gasolina, un movimiento que podría servir como referencia para otras regiones del país y que vuelve a poner sobre la mesa una pregunta inevitable: ¿quién ha dicho que había que esperar hasta 2035?


