
Stellantis frena a BYD: la publicidad contra el PureTech declarada desleal
BYD ha visto cómo su polémica campaña comercial en Italia contra la tecnología Puretech de Stellantis ha sido prohibida por competencia desleal. El fabricante chino intentó aprovechar la mala fama de un conocido motor térmico para ganar visibilidad.

Hace unas semanas nos despertábamos con una noticia cuando menos llamativa. BYD había apostado fuerte contra Stellantis en Italia en una campaña que ofrecía incentivos a los clientes que cambiasen su coche del grupo europeo, Citroen, Peugeot...dotados de la famosa correa bañada en aceite, por un BYD. La jugada le salió bien… solo a medias.
BYD consiguió que se hablara de la marca, y no poco, pero el final no ha sido precisamente el que esperaban. La campaña comercial lanzada en Italia por el fabricante chino, claramente orientada a aprovechar los problemas de fiabilidad del conocido motor 1.2 PureTech, ha sido finalmente prohibida por las autoridades del país por competencia desleal y publicidad engañosa, tras una denuncia formal de Stellantis.
La idea era sencilla y bastante agresiva: ofrecer descuentos de hasta 10.000 euros a propietarios de coches con correa de distribución bañada en aceite, una solución técnica muy concreta que, aunque no se mencionaba directamente, apuntaba sin demasiadas sutilezas al 1.2 PureTech. Un motor que ha dado quebraderos de cabeza a miles de conductores y que ha dañado seriamente la imagen de marcas como Peugeot, Citroën, DS u Opel.
BYD bautizó la campaña como “Purefication” y la lanzó en enero en el mercado italiano. El mensaje caló rápido y cruzó fronteras, pero en Stellantis no sentó nada bien. El grupo llevó el caso ante el organismo regulador de la publicidad, que finalmente les ha dado la razón. Según el dictamen, los mensajes de BYD vulneraban las normas que prohíben la difamación, la publicidad comparativa y las prácticas comerciales engañosas.

Por ahora, BYD ha optado por el silencio. Stellantis, en cambio, no ha tardado en celebrar públicamente la decisión, calificándola como una medida necesaria para proteger tanto a los consumidores como a la competencia. Y lo cierto es que llega en un momento delicado, ya que el grupo lleva tiempo intentando limpiar la imagen dañada por los problemas del PureTech.
El motor 1.2 PureTech con correa ha seguido montándose en algunos modelos de Peugeot hasta finales de 2025, a pesar de las críticas y de los numerosos casos de averías prematuras. Para intentar frenar la sangría reputacional, Stellantis puso en marcha una garantía específica de 10 años o 180.000 km, además de una plataforma de compensación para los afectados.
Los resultados empiezan a notarse, al menos parcialmente. En la última encuesta de satisfacción posventa, Peugeot ha pasado de un pobre 75% a un mucho más digno 87%, una mejora importante que demuestra que algo se está haciendo bien. Aun así, siguen existiendo demasiados clientes descontentos, con rechazos de cobertura difíciles de justificar, y la confianza perdida no se recupera de la noche a la mañana.

Además, los problemas no se han limitado al PureTech. El diésel 1.5 BlueHDi también ha sufrido casos de roturas prematuras, y marcas del grupo como Citroën, DS u Opel se han visto salpicadas por el escándalo de los airbags Takata, un asunto que todavía sigue dando coletazos.
En este contexto, BYD debería quizá pensarse dos veces el uso de este tipo de argumentos. El fabricante chino es todavía muy joven en Europa y tiene mucho que demostrar, especialmente en lo que respecta a fiabilidad, servicio posventa y disponibilidad de recambios. Su ofensiva de coches eléctricos avanza rápido, con modelos como el BYD Atto 3, el BYD Dolphin o el BYD Seal, pero el verdadero examen empieza con el paso de los años y los kilómetros.
Sobre el papel, la oferta es atractiva: 6 años o 150.000 km de garantía, ampliables hasta 8 años o 250.000 km en la batería de alta tensión. Sin embargo, la experiencia demuestra que no todo es la garantía. La rapidez en las reparaciones y la logística de piezas serán claves. En ese sentido, otros fabricantes chinos como MG no siempre han estado a la altura.
A día de hoy, sigue siendo pronto para emitir un veredicto definitivo sobre BYD en Europa. El tiempo dirá si su crecimiento va acompañado de una fiabilidad sólida y un servicio posventa consistente. Lo que está claro es que intentar crecer a costa de los problemas ajenos puede salir caro, incluso cuando esos problemas son tan evidentes como los del PureTech.


